Ecoaldeas: vivir en compañía de la naturaleza

Las aldeas ecológicas proponen la vida en comunidad sin dañar el medio ambiente. Huertas orgánicas, energía solar y casas bioclimáticas son algunos de sus componentes.100_2688

Vivir en una gran ciudad puede volver complicada la tarea de no contaminar el medio ambiente. La polución del transporte público y del auto, el desmedido consumo de electricidad y el tratamiento incorrecto de los residuos provoca grandes daños al planeta. Ante ello, se multiplican las ecoaldeas, grupos de personas que deciden alejarse de la ciudad para vivir en armonía con la naturaleza.

El concepto apareció por primera vez en la década del sesenta cuando se crearon las primeras comunidades y se desarrolló el concepto de permacultura. La idea es combinar la sustentabilidad económica con un profundo respeto por la naturaleza. Según sus impulsores, es un modo de vida que puede ser adoptado por todos sin causar problemas a la naturaleza ni a las personas.

“La idea es tener una casa autosustentable  que no genere emisiones a partir de la luz, el gas y el agua. Luego se plantea la existencia de una huerta y una granja en cada casa para que las personas tengan todo lo que necesitan sin necesidad de consumir en otro lado. Por último, que haya emprendimientos agrícolas que produzcan un con mínimo impacto al medio ambiente”, describe Antonio Urdiales Cano, especialista en permacultura.

Una de las ecoaldeas más antiguas de Argentina es la Eco Villa Gaia, presente desde 1991. En Navarro, a 110 kilómetros de Buenos Aires, Silvia Balado y Gustavo Ramírez restauraron un conjunto de construcciones abandonadas de una fábrica láctea y crearon sus propias casas hechas principalmente de tierra. Hoy viven allí diez personas de entre 8 y 83 años que comparten un profundo respeto por la ecología

“Cuando empezamos con el proyecto éramos jóvenes en búsqueda de otro tipo de sociedad y de una relación diferente entre el hombre y la naturaleza. Queríamos llevar a la práctica un modo de vida diferente, aunque sea en un espacio pequeño como el nuestro”, reflexiona Ramírez.

Todas las casas son bioclimáticas de modo que aprovechan el calor para calefaccionarse en invierno y a la vez mantienen temperaturas agradables en verano. El predio no está conectado a la red de energía eléctrica ya que la desarrollan ellos mismos mediante energía solar y eólica.

La ecoaldea cuenta con numerosas huertas orgánicas intercaladas con bosques de árboles frutales o para maderas nobles y leña. Para obtener agua cuentan con su propio pozo de 50 metros de profundidad y con eso es más que suficiente ya que gracias a las frecuentes lluvias la necesidad de riego artificial de los cultivos es baja.

“Estamos abiertos a recibir familias con niños, parejas o adultos independientes dispuestos a sumarse y a responsabilizarse con el proyecto. Ofrecemos visitas guiadas los sábados y domingos para los interesados en conocer el lugar. Además, contamos con programas educativos y de entrenamiento de diversos tipos de duración”, agrega Ramírez.

Meditación y ecología

En General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, Thakur Das dirige el proyecto de Eco Yoga Park, una ecoaldea donde viven 18 personas hace 16 años y se difunden los principios de la vida sustentable, el yoga y el vegetarianismo. Incluso poseen su propio restaurante orgánico, vegetariano y vegano.

“Toda la comida la producimos acá y el 90% de lo que se consume en el parque es orgánico. Somos casi autosuficientes. Tenemos capacidad para 55 personas y todas las construcciones están hechas con materiales ecológicos como maderas recicladas y adobe. Usamos para cocinar maderas recicladas que se consiguen en la zona y tenemos hornos y estufas bajo consumo”, describe Thakur.

La actividad en la aldea comienza puntualmente a las cinco de la mañana de modo de aprovechar la luz del día y así gastar menos energía eléctrica. Tanto los residentes permanentes como los visitantes asisten a clases de meditación y a diversos talleres sobre cultivos orgánicos, eco construcciones y cocina vegana. A las diez de la noche ya todos se acuestan para empezar bien temprano y con energía el nuevo día.

“Entre 30 personas gastamos prácticamente la misma cantidad de electricidad, gas y combustible que una familia tipo. Casi no usamos medios de transporte y entonces se ahorra en consumo de nafta. Ahorramos mucho agua ya que los desechos líquidos los volvemos a usar como fertilizantes”, concluye Thakur.

Cosméticos contaminantes, el alto costo de la belleza

Los productos de estética están elaborados con sustancias químicas y tóxicas riesgosas para la salud y el medio ambiente. La variante, cosmética ecológica.Retocando_o_gloss_@_Sí£o_Paulo_Fashion_Week_em_Junho_de_2011

La pasta de dientes, el jabón y el resto de los productos estéticos presentes tradicionalmente en el botiquín del baño tienen alrededor de 1000 químicos nocivos a los que el ser humano está expuesto a diario, según la ONG norteamericana Enviromental Working Group. Los cosméticos y los productos de belleza son productos de un alto consumo en Argentina y constituyen un riesgo para la salud y el medio ambiente.

Los números del consumo de productos y técnicas para el cuidado personal llaman la atención pero sirven para generar un cambio de conciencia. La Sociedad Internacional de Cirugía Plástica ubicó a Argentina en la séptima posición del ranking mundial de operaciones y otros arreglos estéticos. Si bien las mujeres forman el 80% del mercado, los hombres consumen cada vez más a partir de la aparición de productos exclusivos como cremas antiarrugas.

“Hay sustancias locales e importadas de los productos cosméticos para el cuidado de la piel y el cabello que contienen sustancias químicas. Esto es algo histórico y hasta en los productos del antiguo Egipto había sustancias riesgosas como el mercurio. Quedó desde ese entonces y nunca se cambió”, afirma Claudio Estéve, presidente de la Asociación Naturista de Buenos Aires.

Lo peor de los cosméticos convencionales es que su daño es tardío y los problemas suelen manifestarse luego de muchos años de uso. Además, la gran mayoría continúan siendo probados en animales y las empresas tienen a incluir derivados de animales en su composición.  Algunas de las sustancias peligrosas que pueden estar presentes en sus formulas son el triclosan, la brea, el plomo y los destilados de petróleo.

El principal organismo de control de la composición y elaboración de los cosméticos es la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Pero su existencia no es una real garantía de que no haya un riesgo ya que se calcula que sólo un 20% de los productos fueron aprobados por un panel de expertos.

“Hay muchos productos importados que no tienen ningún tipo de control en la ANMAT. Algunas marcas ganan terreno entre los consumidores por ser más baratas pero puede que no tengan el sello de calidad que garantice haber pasado por un chequeo de tóxicos y químicos”, agrega Estéve.

A los problemas de salud a corto y largo plazo, se le suma también el enorme desperdicio de causan las botellas y los envases plásticos que contienen a los cosméticos. El plástico es el material más elegido por su bajo costo y buena resistencia pero es uno de los principales enemigos del medio ambiente. La opción ideal es que las empresas utilicen envases biodegradables de aluminio, vidrio o cerámica.

La variante ecológica

Tradicionalmente la cosmética ha marcado distancia con la ecología a medida que las pocas sustancias naturales que estaban presentes en los productos se fueron reemplazando por químicos y tóxicos. Sin embargo, la tendencia actual de algunas marcas es volver a la cosmética natural.

“Los productos naturales, pertenecientes a los reinos vegetal, animal y mineral, son utilizados desde los comienzos de la historia de la cosmética y muchos de ellos continúan utilizándose en la actualidad. Normalmente se obtienen a través de un proceso de purificación y su estructura molecular no se modifica en el laboratorio”, revela Norma Bustos, doctora en Química Biológica.

Los productos de cosmética ecológica tienen que contener al menos un 95% de ingredientes naturales que deben ser cosechados sin pesticidas tóxicos, siendo por lo tanto muy costosa su fabricación y así también su precio. Algunas empresas fabrican sus productos a base de aceites naturales y extractos de plantas de cultivo biológico, prescindiendo de los derivados del petroleo.

“El circuito de venta de la cosmetología orgánica está muy limitado por la publicidad. Los productos naturales tienen poco acceso a los medios masivos por el alto costo que tienen. Hay muchos laboratorios que producen cosméticos de alta calidad con sustancias orgánicas y frutas autóctonas”, considera Estéve.

Invirtiendo en el medio ambiente

Banco de Bosques busca continuar con la protección de los bosques nativos argentinos a partir de la sanción de la Ley de Bosques. Su sistema permite la compra minorista de hectáreas mediante un sistema de geolocalización para luego asegurar que las mismas no sean usadas para desmonte sino que se destinen a actividades sustentables.DSC08163_resize

Los beneficios ambientales que brindan los bosques son muy importantes y están presentes en todo el mundo: concentran más de la mitad de la biodiversidad del planeta y juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos, obteniendo de ellos los bienes y servicios indispensables para la supervivencia. Además, al menos 60 millones de indígenas habitan los bosques pluviales de América Latina, Asia Sudoriental y ífrica Occidental y se calcula que 1.600 millones de personas dependen de los recursos forestales para su subsistencia.

A pesar de ésta marcada importancia, el bosque es uno de los recursos más amenazados y depredado por la mano del hombre. La deforestación, que puede definirse como la perdida de superficie forestal, no es un fenómeno nuevo para la humanidad. En los tres últimos siglos el promedio de deforestación alcanzó las 6 millones de hectáreas anuales, concentrándose principalmente en el hemisferio Norte. Lamentablemente, la deforestación no sólo aumentó significativamente con el correr de los años sino que además pasó a ser un fenómeno concentrado en el hemisferio Sur.

Al ser Argentina un país agrícola y ganadero, esto hizo que se le diera la espalda por muchos años a los recursos forestales y no se calificara a la actividad forestal como un dinamizador del desarrollo socioeconómico nacional. Así, se llegó a perder el 70% de los bosques nativos originales a un promedio de una hectárea cada dos minutos.

Sin embargo, el cambio afortunadamente apareció. Gracias a un proyecto del Diputado Miguel Bonasso, en febrero de 2009 se reglamentó la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos. La misma implica, entre otras cosas, la obligatoriedad de hacer un estudio de impacto ambiental y una audiencia pública antes de hacer un desmonte y el respeto a los derechos de las comunidades indígenas y campesinas.

Un problema, una solución

Emiliano Ezcurra comenzó trabajando como voluntario de Greenpeace a los 15 años para luego formar parte del staff de la organización por más de 15 años. Participó en varias de las más importantes campañas de la organización, entre ellas la relacionada a la Ley de Bosques. A pesar del éxito obtenido, Ezcurra decidió renunciar a su cargo en el 2008 y comenzar un nuevo proyecto. “Me di cuenta que sólo con la confrontación no alcanza, una verdadera victoria implica generar algún tipo de renta con los bosques”, sostiene Emiliano.

Ante ello, empezó a analizar posibles proyectos en relación a los bosques. Un día observó con más detalle los clasificados de algunos diarios capitalinos, donde se publican habitualmente grandes cantidades de hectáreas de bosques nativos a la venta. Entonces, se dio cuenta de que éste era un negocio mayorista de hectáreas pero el precio por cada una era muy bajo. Así nació Banco de Bosques.

El Banco de Bosques busca que la compra de bosques también sea accesible para un mercado minorista, utilizando estrategias de marketing, comunicación y plataforma online. La idea es que cuando una propiedad está a la venta para ser comprada con un fin de desmonte, Banco de Bosques busque personas que quieran comprar hectáreas por unidad para salvar. Sumando varios colaboradores se puede llegar a cubrir toda el área en peligro y el bosque puede ser destinado a proyectos productivos sustentables que permitirán que el área se autoabastezca a mediano plazo.

Cada nuevo miembro recibe sus coordenadas indicando el lugar exacto de la/s hectárea/s que salvó y podrá viajar por Google Earth para verla. “Se dona sabiendo exactamente adonde va la donación. Es una donación georeferenciada. El banco compra ese lugar con ese dinero y lo usa para salvar un pedazo de bosque. Luego, dependiendo del estado del bosque, se puede hacer una conservación estricta, manejo o restauración”, sostiene Ezcurra.

Luego de dos años de trámites para poder armar la fundación, hace ya dos meses que el sitio está online. En esta primera etapa, el foco está puesto en un campo de la provincia de Misiones. “Son propiedades que quedaron incrustadas dentro de un parque nacional. Se hizo un camino de acceso desde la ruta a esas propiedades, el cual es aprovechado por cazadores de jaguares. Lo que queremos es anexar esos campos al parque y cerrar el camino”, evalúa Emiliano.

Dentro de las propiedades del banco está prohibido terminalmente el desmonte y sólo se podrán realizar actividades inofensivas como la apicultura orgánica, el ecoturismo y la recolección de productos forestales. Las propiedades no pueden ser vendidas y en el caso de que se disuelva el banco las mismas serán donadas a la Administración de Parques Nacionales. Además, dentro de las condiciones, se busca emplear a la gente del lugar y compartir con la comunidad y las empresas locales los resultados y las experiencias.

Los miembros del Banco de Bosques podrán acceder a las propiedades sin costo alguno. Para el acceso del público en general se deberá abonar una entrada que contribuirá con el mantenimiento del área. Todos los visitantes deberán respetar las pautas de conducta.

“Los bosques están en estado crítico. Durante años se ha practicado la minería forestal con ellos. Son pacientes en terapia intensiva. Son esos los bosques que tenemos que poner en producción”, considera Ezcurra.

Alternativas ecológicas para un lavado responsable

El proceso de lavado y secado de ropa es altamente contaminante y por ello se han desarrollado alternativas más eficientes a las tradicionales. Buenos Aires posee el primer lavadero ecológico y también ya llegaron al país las Eco Bolas, una forma diferente de lavar la ropa en el hogar.laundry

Todos los días y en cada rincón del mundo millones de máquinas lavadoras y secadoras son encendidas para lavar la ropa sucia. Este siempre fue un proceso tedioso y aburrido, más allá del país y de la cultura en la que se esté inserto. Sin embargo, el aburrimiento es algo muy relativo en comparación con el grave problema ecológico que se presenta.

El gasto de energía que implica el proceso de limpieza de ropa y la cantidad de agua desperdiciada, junto a las sustancias químicas utilizadas, hacen de esta actividad cotidiana una de las más contaminantes hoy día. Es por ello que en el mundo surgen diferentes alternativas sostenibles para hacer frente a esta situación y Buenos Aires no es la excepción.

La primera variante ecológica

Desde hace un año, los vecinos de Palermo Hollywood cuentan con el servicio de The Laundry Company, el primer lavadero porteño en respetar los criterios de sustentabilidad y ecología.

Phillipe Christodoulou es australiano y vino de visita a Buenos Aires en el 2007. Tan fascinado quedó con la ciudad que decidió quedarse. Al estar viviendo en un hostel las primeras semanas, la única opción que tenía para lavar la ropa era enviarla a un lavadero de los tantos que llenan las calles de la ciudad. “Me di cuenta que lavar la ropa es algo que tenemos que hacer todo el tiempo y es algo inevitable. Pensé que si podía lograr que esta tarea fuera más agradable y a la vez responsable estaría haciendo algo bueno para todos”, sostiene. Así fue que nació The Laundry Company en el verano del 2009.

El lavadero creado por Christodoulou regala a sus clientes una bolsa de algodón en su primera visita, para que esta pueda ser utilizada una y otra vez en los sucesivos lavados, evitando de esta manera el uso innecesario de bolsas plásticas. Además, las máquinas lavadoras utilizadas usan un 20% menos de agua y un 40% menos de energía, el delivery de ropa es realizado a pie o en bicicleta y el jabón utilizado es 100% biodegradable.

“Los lavaderos son un negocio sucio y contaminante. Gastan una gran cantidad de energía, contaminan y desperdician muchísima agua. También utilizan fuertes químicos, blanqueadores, desengrasantes y otros productos, los cuales terminan en ríos y océanos”, describe Christodoulou.

The Laundry Company lleva adelante un programa de Iniciativa Ecológica a partir del cual planta árboles en diferentes regiones del país, para así reducir el impacto del carbón en la atmósfera. Este año, la plantación fue de 28 árboles en la ciudad de Entre Ríos. Además, impulsa diferentes proyectos y actividades para concientizar a sus clientes, como un festival de cine ecológico desarrollado este año.

Una esfera tecnológica

Sumado a la iniciativa de The Laundry Company, la Eco Bola Wellos permite generar un lavado mucho más responsable pero en el hogar y no en el lavadero. La misma es una esfera diseñada para ser colocada dentro del tambor del lavarropas y generar así lavados más verdes. El proceso se realiza a partir de componentes activos 100% naturales, basándose en sus propiedades nanotecnológicas y lavando la ropa con un proceso físico que ioniza el agua. Para ello se aplica la bioelectricidad y la hidrodinámica, generando un cambio en la estructura molecular del agua.

Un importante beneficio que ofrece la Eco Bola es la disminución, en el proceso de lavado, del uso de productos químicos que pudieran resultar nocivos para nuestro planeta. Esta propiedad lo convierte en un producto hipoalergénico, útil en los casos de piel sensible o con alergias dermatológicas a los productos químicos.

El producto de Wellos se puede usar para lavar cualquier tipo de ropa y no requiere jabón, detergente ni suavizante, pues contiene cuatro elementos naturales en esferas de cerámica y un juego de imanes de alta potencia que, en conjunto, ionizan y regulan la acidez adecuando el Ph, el nivel del cloro y la dureza del agua. Asimismo, esterilizan y desinfectan las prendas.

Tecnología para cuidar el medio ambiente

La responsabilidad de la tecnología en el cuidado de la naturaleza no es menor y esto se ve reflejado en la tendencia a aprovechar sus instrumentos para evitar el agotamiento de los recursos naturales.

Verde,_verde,_verdeLa principal finalidad de las tecnologías es transformar el entorno humano para adaptarlo mejor a las necesidades y deseos del hombre. En ese proceso se usan recursos naturales y personas que proveen la información, mano de obra y mercado para las actividades tecnológicas.

Durante muchos años las necesidades industriales y tecnológicas se han satisfecho sin prestar atención a los posibles daños causados al medioambiente. Sin embargo, hoy se conocen esos perjuicios y ya se están dando los primeros pasos para revertirlos.

Las actividades humanas, desde la obtención de una materia prima, hasta el desecho de los residuos generados tras la obtención de un producto tecnológico, puede tener graves consecuencias para la conservación del medioambiente. Algunos ejemplos son la desertización, el impacto medioambiental de la tecnología, la contaminación producida en el tratamiento de muchas materias primas y los residuos generados por las actividades industriales.

“Necesitamos una tecnología ambientalmente amigable. El mundo necesita una concientización del cuidado del medio ambiente. La tecnología afecta poco en comparación con todo el daño que otros elementos hacen al medio ambiente. Sin embargo, ayuda mucho a reducir gran parte de la contaminación con las herramientas que posee”, sostiene Juan José Dell Acqua, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Usuarios de la Informática y las Comunicaciones.

Es en este marco que aparecen las Tecnologías Verdes o Green IT. Las mismas se refieren al uso eficiente de los recursos computacionales minimizando el impacto ambiental, maximizando su viabilidad económica y asegurando deberes sociales. No sólo identifica a las principales tecnologías consumidoras de energía y productores de desperdicios ambientales sino que ofrece el desarrollo de productos informáticos ecológicos y promueve el reciclaje computacional.

Las tecnologías de la información y de la comunicación son hoy una pieza fundamental en la lucha contra el cambio climático y la sustentabilidad del planeta. La extensión de sus tecnologías influye y transforma el modo de funcionamiento de la sociedad en su conjunto, los hábitos de trabajo, las relaciones sociales y facilitan la reducción del consumo desmesurado de materias primas y energía.

Cerca del agotamiento

Los recursos naturales disponibles son mas cada vez mas escasos y las herramientas tecnológicas juegan un rol fundamental para un mejor y mayor aprovechamiento de los mismos.

“La vida humana necesita materiales para mejorar su calidad de vida. Se necesita tecnología para mejorar los servicios disponibles. La población aumentó unas 4 veces y el consumo de energía por persona unas 20. El desarrollo y incremento de la demanda energética va a estar centrado en los países en vías de desarrollo. El problema está en que las materias primas tradicionales para generar energía están llegando a un limite y las fuentes limpias todavía no están lo suficientemente desarrolladas”, afirma el Doctor Carlos Marscchoff.

Por su parte, el diplomático Raul Estrada Oyuela describe su punto de vista de la situación: “Tenemos una abundancia de recursos naturales pero estos están afectados por las actividades que realizamos. Argentina necesita una política ambiental y para ello la opinión pública se tiene que involucrar. Tenemos una situación medioambiental mala. Se sabe y se nota”.

Las alternativas desarrolladas

Las respuestas para dar un mejor uso a las herramientas de la tecnología en Argentina provienen tanto del Estado Nacional como de las empresas con y sin fin de lucro.

Por el lado del Estado, vale destacar la tarea llevada a cabo por la Oficina Nacional de Contrataciones. La misma depende de la Jefatura de Ministros de la Nación y es la encargada de determinar los criterios en los que se basan las contrataciones públicas.

El director de la ONC Guillermo Bellingi destaca los lineamientos implementados a partir de las compras sustentables. “No nos tenemos que basar en el precio sino tener una mirada que contemple otros costos asociados a la compra. Las tecnologías amigables son ahorradoras de costos. Las compras se tienen que basar el la cuestión social, ambiental y económica. Es una forma de encontrar soluciones innovadoras y darle apoyo a las PYMES”, describe Bellingi.

Un ejemplo de la acción desarrollada desde la entidad estatal es el impulso a la compra de lámparas de bajo consumo. “Teniendo en cuenta el ciclo de vida las bombitas de luz, la bajo consumo termina costando lo mismo o menos que la tradicional”, agrega Bellingi.

En la misma vereda aparecen algunas empresas internacionales, cuyas filiales en Argentina aplican políticas para aprovechar la tecnología de manera mas eficiente.

“Nuestra compañía busca generar eficiencia en las infraestructuras de las tecnologías. Esto se logra con investigaciones y implementando herramientas. Algunas de las estrategias implementadas son el ahorro en el almacenamiento de información y en el uso de energía y el guardado único de datos”; afirma Marcos Boaglio, representante de Symantec en América Latina.

Por su parte, desde IBM lanzaron una campaña con el objetivo de hacer un planeta más inteligente. “Entre las iniciativas que tomamos, se encuentra un uso racional de la energía y la reducción de espacios. Desarrollamos maquinas potentes para aprovechar los recursos al máximo”, enfatiza el representante de la empresa en Argentina Javier Baraba.

Es para destacar también el caso de NX NET. La empresa se había encontrado ante la necesidad de reducir los gastos energéticos. Los clientes aumentaban todos los días pero también lo hacía el gasto de energía. “La solución fue implementar políticas de Green IT. Administramos mejor la energía, compramos equipos de mayor rendimiento y minimizamos las temperaturas”, dice el CEO de la compañía Martín Trodes.

Un diseño valiente y sustentable

Vaca Valiente produce objetos de escritorio para el hogar y la oficina elaborados con cuero reconstituido, una variante ecológica del tradicional material. Sus diseños, presentes en más de 25 países, buscan concientizar acerca de la contaminación que implican los procesos de curtiembre.

JPEG_-_lagarto_-_paleta_de_colores_-_su20120831122710456199Uno de los materiales tradicionalmente presentes en el diseño argentino es el cuero. Carteras, zapatos, sillones, camperas, accesorios y mucho más. Todo es producido con este material muy consolidado en la moda argentina.

En su estado natural, el cuero no podría ser utilizado para elaborar estos productos ya que se pudriría extremadamente rápido. Por ello, los fabricantes tratan el material de diversas formas contaminantes para asegurarse que esto no ocurra y que además no se ponga rígido con el frió o flácido con el calor. Además, este proceso de curtiembre implica una contaminación de las aguas ya que se vuelcan en ellas las proteínas solubles liberadas por los cueros y los remanentes químicos de los procesos realizados.

Matías Fernández y Pedro Reissig observaron esta realidad y por ello decidieron comenzar una alternativa de diseño que tuviera en cuenta el proceso de contaminación generado por este material. Así nació Vaca Valiente, una empresa destinada al diseño y la producción de objetos de escritorio para la oficina y el hogar tematizados en forma de animales y otras formas originales.

En busca de una opción sustentable

Nueve años atrás, Fernández y Reissing iniciaron una búsqueda de cuál era la oportunidad para el cuero en el mundo del diseño. “Con Pedro nos dimos cuenta que el cuero no se estaba utilizando de una manera eficiente ya que sus procesos de curtiembre son muy contaminantes. Empezamos a experimentar con diferentes variantes del material y así llegamos al cuero reconstituido”, describe Fernández.

Esta variante ecológica del cuero fue la elegida por los diseñadores para iniciar su línea de producción. El cuero reconstituido está compuesto por fibras del material provenientes de desperdicios industriales que generalmente terminan en rellenos sanitarios, generando toneladas de basura todos los años. Para su producción, dichas fibras son molidas y mezcladas con ligantes y luego terminadas en distintos espesores con diversas características, según el uso y la exigencia requeridas. “Este aprovechamiento del material no sólo reduce la contaminación sino que ayuda a que se utilice menos cuero natural”, remarca Fernández.

Los objetos trabajados por los emprendedores varían sus diseños entre varias colecciones. Mascotas, Jugar, Origami y Desde el Jardin son las principales líneas de objetos, con funciones que van desde porta celulares hasta ordenadores de escritorio. Así, en la línea Mascotas crearon el conejo portapreservativos, los canguros de oficina, gatos de tocador, chanchos alcancía y gallinas de mesa.

“Vaca Valiente es un tributo a la vaca, como símbolo a una vida sin miedo y sin prisa”, dice su eslogan, que sintetiza la idea con la cual el equipo de diseñadores crea sus productos.

En el 2004, la empresa lanzó su primera línea de objetos que fue expuesta y comercializada en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA). “Fue un primer acercamiento a utilizar el cuero de otra manera” evalúa Fernández.

Desde ese momento, el camino recorrido ha sido largo y uno de sus hitos más destacados fue la llegada al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). “Todos los años el museo realiza un programa destinado a exhibir el diseño de algún país o ciudad y en el 2007 eligieron a Buenos Aires. Llevamos tres productos: El chancho alcancía, la oruga contenedora y el canguro”, explica Fernández.

Actualmente Vaca Valiente produce entre tres y cinco mil piezas por mes y todavía no tiene una tienda propia en Buenos Aires. Sin embargo, sus productos ya están presentes en más de 25 paises y, entre los lugares destacados, se exhiben en las tiendas del MALBA y del MOMA.

No está bueno el aire de Buenos Aires

La contaminación del aire genera graves efectos sobre la salud y el medio ambiente. Humo, basurales, industrias y embotellamientos son algunos de los problemas.

La imagen de una nube de smog sobre el Distrito Federal de México o sobre San Pablo en Brasil es representativa de los problemas que causa la contaminación ambiental en las grandes ciudades. A pesar de contar con ventajas a su favor y con la posibilidad real de revertirlo, Buenos Aires no es la excepción y la situación es preocupante.

La Fundación Ciudad, una ONG dedicada a preservar el medio ambiente, realizó una investigación cuatro años atrás que dejó algunos números Buenos_Aires_and_the_smokeverdaderamente alarmantes. En Buenos Aires y alrededores conviven más de doce millones de personas, sumado a 50.000 industrias, basurales a cielo abierto, aeropuertos y tres centrales termoeléctricas. Todo ello impacta directamente en el medio ambiente.

“No vivimos en una Ciudad limpia y estamos muy atrasados en todos los temas ecológicos. Existen problemas de polvo, humo y hollín. Se generan permanentemente residuos al medio ambiente que todavía no se han logrado controlar. El parque automotor no está en buenas condiciones y los combustibles no son los mejores”, describe Andrea Ferrarazzo, consultora de la organización.

Los vehículos son actualmente la principal fuente de contaminantes del aire. Desde 1990 ha habido un rápido crecimiento de los automóviles particulares que todavía no ha frenado. Todos los meses se rompen records de producción y venta en las principales empresas, lo que es una noticia positiva para la economía pero mala para la ecología.

El tránsito vehicular genera diariamente varios cientos de toneladas de gases y diminutas partículas que se incorporan a la atmósfera. El individuo que trabaja o circula por las áreas más congestionadas de la Ciudad recibe el impacto directo de los tóxicos emitidos, lo que genera efectos perjudiciales a la salud.

“Los niveles altos de contaminación perjudican especialmente a las personas con asma y otras enfermedades cardíacas o pulmonares. Los gases tóxicos generan cefaleas, irritación de los ojos, lagrimeo, picazón de nariz y ardor de garganta, entre otros. Además, a largo plazo, vuelve a la persona más vulnerable ante algunos virus”, sostiene Jorge Zanardi, bioquímico de la división Toxicología del Hospital de Clínicas.

Sin embargo, no todas las noticias son negativas. La geografía y los cientos benefician a la Ciudad de Buenos Aires ya que al estar ubicada en una gran planicie abierta favorece la circulación del aire impidiendo la acumulación de contaminantes. De todos modos, esto no significa que la prevención y la regulación no sean necesarias.

Una medición incompleta

Para poder empezar a revertir esta situación, uno de los puntos necesarios es medir la cantidad de contaminantes gaseosos que tiene la Ciudad. Así, se podrán tomar las medidas correspondientes en base a datos científicos. Afortunadamente Buenos Aires ya ha dado el primer paso.

El Gobierno de la Ciudad ha instalado tres estaciones de monitoreo de la calidad ambiental, ubicadas en Palermo, Parque Centenario y La Boca. Las mismas obtienen diariamente datos de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y material particulado de menos de 10 micrones.

La Ciudad posee una legislación para el control de la calidad atmosférica, la ley N° 1356, que establece que los vehículos sean sujetos a una verificación técnica. Esta medida se cumple con los colectivos pero no con los automóviles particulares y ayudaría en gran medida a mejorar el aire porteño.

“Las inspecciones y el control son muy importantes. Se debe realizar un chequeo técnico vehicular para tener bajo regla la cantidad de emisiones que se emiten al aire. Además, se necesita una reducción de los períodos de operación de los vehículos de transporte público y el uso de combustibles limpios”, concluye Ferrarazzo.

Celulares y contaminación, una alianza peligrosa

Miles de teléfonos móviles son descartados todos los días en la basura sin ser tratados. Sus componentes metálicos, las baterías y el consumo energético son un grave riesgo para el medio ambiente.

Las nuevas tecnologías que aparecen todos los días constituyen una gran herramienta para empezar a revertir los efectos del daño al medio ambiente. Sin embargo, este rubro genera un importante porcentaje de contaminación por si mismo al fabricar y usar aparatos. Los celulares no son la excepción y su elaboración no es para nada amigable con la ecología.

En una población estimada de 40 millones de personas, Argentina tiene más de 50 millones de líneas de teléfonos celulares habilitadas. Es decir, hay unos 10 millones de líneas móviles más que seres humanos.1

“Los celulares están hechos con más de 20 elementos de la tabla periódica, en formato puro o en distintas aleaciones. Entre ellos, hay un conjunto de metales pesados que debido a su toxicidad se restringe cada vez más su uso. Es imposible eliminar todas las sustancias contaminantes pero se pone un límite a su uso en los aparatos”, sostiene Gustavo Fernández Protomastro, director de la consultora Grupo Ecogestionar.

Una de las partes más contaminantes de los teléfonos son las baterías, las cuales están fabricadas con diversos tipos de sustancias como el hierro, cobre, niquel, aluminio y cobalto. El contacto con cualquiera de ellos puede generar graves problemas de salud por lo que los usuarios deben ser cuidados en el manejo de las baterías.

Los continuos desarrollos tecnológicos hacen que los teléfonos celulares tengan una vida extremadamente corta. Todos los meses aparecen nuevos modelos con características innovadoras que incitan al reemplazo de los teléfonos. Las estadísticas de Ecogestionar marcan que hoy toda persona que va a comprar un equipo no lo hace por primera vez sino que lo está cambiando por uno nuevo.

“Hoy la rotación de los celulares es muy alta. Un teléfono que funciona perfectamente es cambiado por otro con más funciones. Hay que trabajar sobre el diseño de los aparatos y sus complementos para que tengan una vida más prolongada”, evalúa Laura Martínez Quijano, ingeniera agrónoma especialista en eficiencia energética y huella de carbono.

Una vez que el teléfono se cambió, el viejo se acumula en la casa o en la oficina o aún peor se descarta en la basura regular sin tener en cuenta que se trata de un residuo especial que por sus características debe recibir otro tipo de tratamiento. “Si se tiran al tacho de basura, los celulares pueden contaminar a todo el entorno, tanto el aire que se respira como el agua que se toma”, describe Protomastro.

Una ley que busca su aprobación

Hoy en día en Argentina todos los celulares descartados van a parar al mismo basural que los residuos orgánicos. Se depositan allí y se queman a cielo abierto, generando un grave riesgo para la salud de las personas que viven en comunidades cercanas. Se calcula que cada habitante genera 3 kilos de basura electrónica por año, lo que significa más de 100.000 toneladas anuales.

Para revertir esta realidad se necesita una legislación que regule el tratamiento de los desechos electrónicos y Argentina ya ha dado el primer paso. Diversas organizaciones ecologistas impulsaron una iniciativa que ya cuenta con media sanción en el Senado y actualmente se encuentra en la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados.

“El proyecto contempla la obligación de que el productor diseñe un producto durable y fácilmente reciclable. Hoy en día se diseñan elementos que requieren una renovación en pocos años. La basura electrónica es un flujo creciente en nuestro país y está en relación con el recambio que se ve hoy en día”, reflexiona Gianina Rullo, coordinadora de la campaña de basura electrónica de Greenpeace.

Hasta que se consiga la aprobación, hay algunas conductas simples que se pueden aplicar para ser más responsables con el medio ambiente. Reducir el brillo de la pantalla del teléfono ayuda a que la batería se descargue más lentamente. Además, no es aconsejable dejar enchufado el cargador si no se lo está utilizando y hay que estar atento a desenchufarlo cuando se completa la carga.

“Hay que evitar mojar el teléfono o cualquier tipo de daño. Si eso ocurre, hay que ir al servicio técnico porque el cristal líquido y la batería pueden ser contaminantes para el usuario. Además, conviene dejar el aparato lejos de los chicos ya que si lo muerden pueden ingerir algún material tóxico”, aconseja Quijano.

Plantando árboles para un futuro más verde

írboles sin Fronteras es una ONG dedicada a plantar especies nativas. Brindan charlas en escuelas y organizan talleres abiertos a la comunidad.

Los bosques son la base de muchos sistemas Onelli_aintzira (2)naturales que ayudan a conservar el suelo y el agua, previenen avalanchas, impiden la desertificación, protegen las zonas costeras y estabilizan las dunas de arena. En ellos se encuentra el 90% de las especies terrestres conocidas y son de gran importancia para las comunidades aledañas.

Es con esta información en mente y ante el avance continuo de la deforestación que surgió en el 2010 la Organización No Gubernamental írboles Sin Fronteras. Su objetivo: alcanzar los 100.000 árboles autóctonos plantados en Argentina y, gracias al trabajo de los voluntarios, poco a poco se acerca a lograrlo.

“Somos un grupo heterogéneo, con historias profesionales de dedicación a la salud, al desarrollo organizacional y al ambiente, y con participación voluntaria y profesional en diversas asociaciones civiles. Este trabajo es nuestro pequeño aporte para generar un gigantesco cambio”, sostiene Manuel Szawrc, director de la organización.

El trabajo de la ONG consiste en lograr acuerdos con otras organizaciones y municipios de todo el país para trabajar de manera conjunta en plantaciones de árboles nativos. Así, firmaron un convenio con la asociación Delta Natural para plantar hasta el 2016 10.000 árboles. Se generan espacios de colaboración y asistencia mutua para cumplir con los objetivos pautados.

“Queremos gestar un cambio de cultura en el que se genera conciencia y experiencia de que con la participación en el cuidado del medio ambiente pasamos a apropiarnos con sentido comunitario de los espacios que habitamos, cuidándolos y mejorándolos para el bien de todos”, opina Szwarc.

írboles Sin Fronteras organiza charlas y plantaciones en escuelas primarias, secundarias y jardines de infantes de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia. La idea es generar un vínculo a largo plazo con cada institución de manera que los chicos puedan cuidar los árboles con su asistencia.

Por otro lado, la ONG también lleva adelante talleres gratuitos abiertos a la comunidad. En su sede, una vez por semana se reúnen para enseñar a los interesados a cultivar plantas nativas, partiendo desde la semilla y dando toda la información necesaria.  Pero también realizan actividades en la calle y una de las más solicitadas es el reconocimiento de plantas para conocer que especies hay en cada lugar.

“Uno de los problemas más grandes es que no hay casi plantas nativas a disposición para ser plantadas. Se calcula que solamente hay 8.000, algunas grandes y otras chicas. Nos piden que llevemos a numerosos lugares pero cuesta mucho poder encontrarlas. Directamente no se están generando”, explica Szwarc.

Los voluntarios son el apoyo principal de la organización, ya que todavía no cuenta con un equipo de profesionales conformado. Más de 200 personas se acercan todas las semanas para dar una mano en lo que se necesite. El número de interesados crece continuamente y ya hay más de 50 esperando a ser entrevistados.

Calefacción sustentable y eficiente

Con la llegada de las bajas temperaturas se destacan sistemas ecológicos para calentar el hogar que no contaminan y ahorran energía.

Las primeras bajas temperaturas empiezan a aparecer en Argentina y las preguntas de cómo calefaccionar el hogar se multiplican en los locales de venta. El calentamiento global hace necesario buscar alternativas más eficientes y sustentables que los sistemas tradicionales. Un alto consumo de gas y electricidad, uso indiscriminado de leña y producción de monóxido de carbono son algunos de los problemas que se pueden evitar con los nuevos equipos.

Previo a decidir que sistema utilizar, es importante determinar ciertos criterios al construir una casa o un edificio. Son cada vez más los arquitectos que tienen en cuenta las conOLYMPUS DIGITAL CAMERAdiciones climáticas del lugar para la construcción, la elección de materiales, la distribución y el tamaño de las ventanas.

“Si se proyecta mal un edificio, se va a consumir más energía innecesaria. Lo más sustentable es considerar la orientación y la implantación de la construcción. Se puede aprovechar con técnicas pasivas el calentamiento del sol pero en verano ese mismo calor nos puede jugar en contra”, afirma el arquitecto Guillermo Brunzini.

Una vez finalizada la construcción se puede empezar a pensar en un sistema de calefacción. Las variantes más difundidas en el mercado significan muchas veces un riesgo para la salud y son poco eficientes pero de a poco empiezan a aparecer nuevas opciones.

Los paneles calefactores ya están instalados en el mercado y son cada vez más conocidos por los consumidores. Diseñado para permanecer encendido por largas horas, este sistema brinda una temperatura cálida en el ambiente con un muy bajo consumo de energía eléctrica. Además, no contamina el ambiente ya que no se produce combustión alguna.

“No consume oxigeno y no emana monóxido de carbono, humo, ni ningún otro tipo de gases tóxicos. Tampoco reseca el aire ni provoca recalentamiento en la tomas de corriente. Es muy silencioso y apunta a la toma de conciencia acerca del uso eficiente de la energía”, describe Javier Papaleo, gerente comercial de Calor-Plac.

El equipo funciona gracias a la transferencia de calor mediante convención. El panel caliente el aire que lo rodea. Al tomar temperatura, el aire disminuye su densidad y se eleva en el ambiente, dejando lugar a otra capa de aire más denso. Este proceso se repite continuamente.

Energía solar, una opción alternativa

Ante la creciente escasez de energías no renovables por su excesivo uso, aparecen como una opción necesaria las energías alternativas. Algunas casas ya cuentan en su diseño inicial con paneles solares para proveer de luz o de calefacción. Luis Emilio Petit es dueño de la empresa Calefón Solar Térmico y comercializa en Entre Ríos calefones solares.

“La radiación solar incide sobre una placa metálica pintada de negro. La misma transmite el calor a las cañerías de agua y la temperatura que se obtuvo de día no se pierde a la noche. No hay contaminación de ningún tipo y a pesar de que el costo inicial es más elevado que los calefones tradicionales se lo amortiza rapidamente”, sostiene Petit.

Con los equipos, Petit asegura que se logra un ahorro de 70% de energía, considerando que hay un 80% de días de sol aprovechables. Además cuenta su experiencia ya que con el calefón solar pasó de gastar un tubo de gas por mes a un tubo y medio por año.

Alto rendimiento y efectividad

Una de las técnicas con más alto rendimiento son los pisos radiantes. Los mismos pueden funcionar con el agua que se calienta por calefactores solares o a través de energía eléctrica que puede regularse en cada ambiente. El calor se expande rápida y uniformemente por toda la casa, alcanzando una distribución homogénea.

“Al no existir convección de aire, las partículas de polvo e impurezas no se mueven, haciendo que el aire sea de mayor calidad. Con este sistema se logra un ahorro de energía respecto a los radiadores del 30%. Se calienta de abajo hacia arriba de forma uniforme consiguiendo una climatización confortable”, afirma Petit.

Por último, vale destacar también a las salamandras, las cuales presentan una versión mejorada respecto de las tradicionales. Gracias a su sistema de doble combustión, en donde la leña se quema dos veces, se logra reducir el consumo de la misma en un 40%, permitiendo en cierto modo regular la tala indiscriminada.

“Al aprovechar casi el 100% de la leña se liberan menos gases combustibles y partículas sólidas al ambiente, lo que ayuda a reducir la polución ambiental y la posibilidad de incendios. El calor se logra por convección y el ambiente se calefacciona sin humo ni olor”, describe Facundo Cáceres de la empresa Tromen Salamandras.