Webinario «América Latina y su rol ante la biodiversidad»

El viernes 13 de julio a las 18 horas de Argentina, Claves21 organiza el webinario «América Latina y su rol ante la biodiversidad». El expositor invitado será Arturo Mora, Oficial Senior de Programa de la Oficina Regional para América del Sur de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)

Actividad gratuita con inscripción previa aquí.

Arturo Mora es Economista del Medio Ambiente y tiene dos maestrías en Educación Ambiental y Conservación Internacional de especies, siendo actualmente candidato a un doctorado en Conservación de la Biodiversidad. En su trayectoria profesional se resalta su trabajó como consultor en organizaciones como: TRAFFIC América del Sur, el Instituto para el Ecodesarrollo Regional Amazónico de Ecuador – ECORAE y el Centro Ecuatoriano de Derecho Ambiental – CEDA.

Este webinario es una actividad abierta a todo público y se realiza en el marco del Curso para Periodistas «Comunicar la Biodiversidad» organizado por Claves21 con el apoyo de Earth Journalism Network.

Es una gran oportunidad para aprender e interactuar con alguien que está en lo más alto de las negociaciones internacionales de la biodiversidad. 

Desarrollo del webinario

Iniciará el 13/7 a las 18 horas de Argentina y durará entre 40 minutos y 1 hora.

Necesitan una computadora con acceso a internet de banda ancha y parlantes o un móvil o tablet con acceso a wifi o datos o desde nuestra app oficial que se descarga en este link desde Google Play.

Comenzará con la clase magistral de Arturo Mora y al término de su intervención, responderá sus preguntas, que podrán ir escribiendo en un espacio dentro de la sala virtual del webinario.

El horario desde otros países:

Argentina tiene como huso horario GMT-3. Para ver la el horario del webinario en tu país, click aquí.

[su_note note_color=»#a5c92e»]El webinario puede ser accedido tanto desde el navegador de la PC/notebook/netbook, como desde móviles y tablets y también desde la app para Android de Claves21.[/su_note]

Inscripción al webinario

Foto: IISD

Webinario «Biodiversidad: desafíos para la conservación»

El jueves 21 de junio a las 18 horas de Argentina, Claves21 organiza el webinario «Biodiversidad: desafíos para la conservación». El expositor invitado será Manuel Jaramillo, Director Ejecutivo de la Fundación Vida Silvestre Argentina

Actividad gratuita con inscripción previa aquí.

Manuel Jaramillo es ingeniero forestal, y previamente se desempeñó como Director del Departamento de Conservación y Desarrollo Sustentable de Vida Silvestre. Forma parte del equipo de Vida Silvestre desde octubre de 2004, cuando ingresó como Coordinador del Programa Selva Paranaense.

Este webinario es una actividad abierta a todo público y se realiza en el marco del Segundo Curso para Periodistas «Comunicar la Biodiversidad» organizado por Claves21 con el apoyo de Earth Journalism Network.

Desarrollo del webinario

Iniciará el 21/6 a las 18 horas de Argentina y durará entre 40 minutos y 1 hora.

Necesitan una computadora con acceso a internet de banda ancha y parlantes o un móvil o tablet con acceso a wifi o datos o desde nuestra app oficial que se descarga en este link desde Google Play.

Comenzará con la clase magistral de Manuel Jaramillo y al término de su intervención, responderá sus preguntas, que podrán ir escribiendo en un espacio dentro de la sala virtual del webinario.

El horario desde otros países:

Para ver la diferencia horaria entre Argentina y su país, pueden visitar este sitio: http://www.diferencia-horaria.com/con-argentina

Como referencia, sepan que Argentina tiene como huso horario GMT-3

[su_note note_color=»#a5c92e»]El webinario puede ser accedido tanto desde el navegador de la PC/notebook/netbook, como desde móviles y tablets y también desde la app para Android de Claves21.[/su_note]

Inscripción al webinario

Conservación a escala: la cuenca del río Amazonas

Cuando pensamos sobre la Amazonia normalmente nos impresionamos con su grandiosidad. Agua, biodiversidad y personas. Una cuenca hidrográfica que une Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y Guyana. Con esta dimensión, elaborar estrategias de conservación para el bioma requiere abarcar esa diversidad.

Cuenca Amazónica. Río Amazonas. Foto: VaqueroFrancis Licencia: CC BY-NC-ND 2.0

Río Amazonas. Foto: VaqueroFrancis Licencia: CC BY-NC-ND 2.0

La Cuenca Amazónica tiene la más alta biodiversidad de peces del mundo, con aproximadamente 2.400 especies. Es considerado el mayor y más diversificado sistema de agua dulce del mundo. La Cuenca Amazónica es vasta, integrada y dinámica. Tierras altas y ambientes inundables forman su conjunto. Su área abarca Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y Guyana.

Recursos pesqueros y pueblos tradicionales
En Brasil, la Amazonia Central es una planicie. El río Solimíµes lleva muchos sedimentos de los Andes. El pulso de agua es uno de los más grandes de la cuenca. En esta planicie, la variación entre seca y llena permite la existencia de un amplio suministro de nutrientes y hábitats.

“Los pulsos de inundación en la parte central de la Amazonía son bastante altos, y la inundación abarca una gran área alrededor, que es una región muy importante para la pesca,” subraya el investigador Ronaldo Barthem. En la región se desarrolló una gran cultura de las personas relacionada con los peces.

Aquí encontramos la mayor producción pesquera asociada al bosque. Y los pueblos tradicionales que viven aquí tienen sus modos de vida integrados en los bosques. Tienen conocimiento impar sobre los ambientes, el comportamiento y la biología de los peces.

En proyectos de conservación en la Amazonia, necesitamos estar junto a las poblaciones locales y contar con la participación de ellas en esas discusiones. Y la movilización de esas personas pasa por el propio interés que ellas tienen en la garantía de su modo de vida, lo que incluye sus actividades de generación de ingresos. Así, debemos siempre preguntarnos cómo los datos de investigación y de seguimiento también pueden servir para esas comunidades.

Actividades en el río Amazonas. Foto: Kristin Miranda CC BY-ND 2.0

Actividades en el río Amazonas. Foto: Kristin Miranda CC BY-ND 2.0

El caso del Bosque Nacional de Tefé
En 2015 ocurrieron varias discusiones en el estado de Amazonas sobre la pesca del jaraqui. El punto principal era definir si el pescado debería o no tener un período de veda. El defeso es una prohibición de pesca durante el período de reproducción de las especies. Los pescadores urbanos de Tefé forman parte de un acuerdo para pescar en el Bosque Nacional de Tefé. Esta es una unidad de conservación y por ello la pesca sólo ha sido autorizada con la condición de que los pescadores realicen el seguimiento de su volumen de pesca.

“Este trabajo es una asociación con el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio). Cada pescador recibe una orientación de pesca, con la lista de especies que tiene en el área para ellos pescar. Y partir de allí vamos a saber cuánto de pescado está saliendo de allí,” explica el pescador Juan de Saboya Magalhí£es. Juan es asociado de la Colonia de Pecadores Z4, del municipio amazonense de Tefé.

Durante esas discusiones, datos recogidos por los pescadores sobre sus actividades de pesca, más informaciones de investigación, mostraron que la población de jaraqui no sufría sobrepesca y el pescado no necesitaba ser protegido por el defeso. Los pescadores estaban informados y participaron efectivamente en esa decisión de política pública. En una carta de reivindicación, firmes en la defensa de sus derechos, sostuvieron: “Primero, nos preocupamos que esta resolución no haya sido discutida con los pescadores y sus entidades asociativas de la región del Medio Solimíµes, por entender que para el éxito de la gestión participativa del recurso pesquero esta práctica es fundamental”.

El viaje de la dorada
¿Ustedes conocen el dorado? Con mucha observación de pescadores y de científicos fue posible comprender que el dorado viaja desde el comienzo de los ríos, que se quedan en las montañas de los Andes, Perú, Bolivia y Colombia, hasta el estuario, en Amapá y en Pará. la cuenca del río Amazonas. Entre su ida y vuelta, el dorado viaja 8.000 km.
Además de la dorada, más peces migran. El tambaqui, el matrinxí£, el pacu y el jaraqui lo hacen. Ellos recorren distancias menores, pero necesitan circular para garantizar una buena alimentación. Todos estos peces que migran son muy importantes para el comercio y para el consumo.

“Cuando estamos trabajando con peces migradores, usted protege un lago, pero ese pez vino de otra región, que no estaba manejada. Entonces usted busca manejar esa región pero no está viniendo más pescado, porque los demás están pescando demasiado allí, entonces usted no puede pensar en un área restringida, usted necesita pensar en un área de todo el recorrido de la especie,” recuerda el investigador Ronaldo Barthem.

Una iniciativa colectiva: Ciencia ciudadana para la Amazonia
Proyectos de ciencia ciudadana construyen valores para el desarrollo de la ciencia y la sociedad. Esas iniciativas necesariamente pasan por la participación participativa de ciudadanas y ciudadanos, creando espacios de actuación orientados a la construcción del conocimiento científico. De esta forma, son iniciativas que deben traer beneficios para la sociedad, para la ciencia y para los participantes.

El Proyecto Ciencia Ciudadana para la Amazonia está partiendo de esa perspectiva pensar soluciones de manejo sustentable de recursos pesqueros y para la conservación de los paisajes de la Amazonia. Liderado por WCS, el proyecto desarrolla una red de colaboración que incluye a individuos, agencias gubernamentales y organizaciones de la sociedad sociedad civil que actualmente trabajan en la Amazonia en las áreas de conservación, desarrollo sostenible, ciencia, tecnología e innovación.

Juan, el pescador que también trabaja en el monitoreo de Flona, conoció la propuesta y se animó: “Sería un buen diálogo con nosotros, y una información de las otras áreas. En el futuro, si se va a aplicar esta aplicación, vamos a tener un intercambio de ideas, de mensajes, para estar sabiendo cómo funciona esa área, como aquella otra está mejorando, o lo que uno tiene que hacer para mejorar”.

Muchas fuentes de datos e información serán necesarias para entender las relaciones interconectadas sobre la cuenca amazónica. Además, existe el gran desafío ambiental que pueden interrumpir el camino de los peces. Hay obras mal planificadas, como represas e hidroeléctricas, minería de oro y garimpo, agricultura en grandes propiedades y también la pesca en exceso. Ante estos desafíos, la ciencia ciudadana puede suplir esa laguna de información y al mismo tiempo empoderar a los pueblos de la región.

«La idea de Ciencia Ciudadana intenta colaborar con eso, resolver este problema, usted tiene varios lugares recogiendo el mismo tipo de información al mismo tiempo. Y aunque usted no tenga el pescado allí, la información de óh, no tiene pescado, tenemos que se ha convertido en una de las más antiguas de la historia de la humanidad, y que, a su vez” dijo Ronaldo.

De aves a aviones: México reemplaza parque por aeropuerto

El nuevo aeropuerto de la Ciudad de México se construye donde se proyectó
uno de los mayores parques urbanos del mundo

Sería 43 veces mayor que el Central Park de Nueva York. Recuperaría parte del gran lago que una vez cubrió la Ciudad de México. Mejoraría a través de una red de humedales el ecosistema del que dependen decenas de miles de aves. Dotaría de áreas verdes, recreativas y deportivas a una de las zonas más marginadas de la megalópolis.

Pero el ambicioso proyecto del Parque Ecológico Lago de Texcoco, promovido en 2009 por la Comisión Nacional del Agua, se quedó en letras impresas sobre papel.

La realidad que se impone hoy sobre ese terreno es la de 6.000 camiones entrando y saliendo diariamente con roca extraída de los cerros aledaños, la de 500.000 metros cúbicos de concreto vertiéndose sobre la tierra para dar vida a la mayor obra de infraestructura de la historia reciente del país: el Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

El presidente Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), tomó esa megaobra de 13.300 millones de dólares como el símbolo del desarrollo económico alentado por su administración y encontró en el terreno federal del Lago de Texcoco el lugar ideal para ejecutarla.

Ahora la contienda electoral en México ha abierto una acalorada discusión sobre la obra después de que el máximo favorito en los sondeos, Andrés Manuel López Obrador, declarase que si se hace con la presidencia paralizará la construcción debido a su elevado costo y a la falta de transparencia en el proceso de licitación.

Sin embargo, lo que pone en alerta a los científicos es el impacto ambiental del proyecto, dado que ese territorio era crucial para la regulación hidrológica del Valle de México, para la conservación de 250 especies de aves y para frenar la expansión de la ciudad, una de las más pobladas del mundo con 22 millones de habitantes.

La crisis del agua

“Hemos heredado una guerra contra el agua desde los españoles y el aeropuerto es justamente repetir esos mismos errores. El proyecto de recuperar la vocación lacustre de la ciudad (con el Parque Ecológico) era darle la vuelta por completo a 400 años de errores”, dice Fernando Córdova Tapia, doctor en ecología por la UNAM.

Fue precisamente en un islote del Lago de Texcoco donde los aztecas fundaron Tenochtitlán, hoy la Ciudad de México. Aquella civilización convivía con los grandes lagos que cubrían la cuenca del Valle de México a través de cultivos en jardines flotantes llamados chinampas.

Pero los conquistadores españoles fueron secando los lagos para expandir la urbe, por lo que el agua de lluvia que antes alimentaba esos cuerpos de agua y se infiltraba a los mantos acuíferos inunda hoy en día parte de la ciudad. Mientras tanto, se sigue extrayendo agua para abastecer a la población, por lo que la ciudad se hunde lentamente.

La construcción del aeropuerto en el antiguo Lago de Texcoco “es básicamente el último clavo de nuestro ataúd en términos de agua en la ciudad”, advierte Córdova Tapia, también especialista en impacto ambiental de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad.

La importancia de ese territorio para la seguridad hídrica de la ciudad es tal que en 1971 un decreto presidencial estableció un área de 14.500 hectáreas para la Zona Federal del Lago de Texcoco con el objetivo de preservar su función de vaso regulador. De hecho, la Comisión Nacional para la Biodiversidad la define como una “región hidrológica prioritaria”.

Pero hoy las obras del aeropuerto están drenando aquellos terrenos y cubriéndolos de concreto para edificar la terminal del reconocido arquitecto Norman Foster, la torre de control y tres pistas de despegue y aterrizaje. El proyecto plantea construir otra terminal en una segunda etapa, otras tres pistas y la llamada “aerotrópolis”, un complejo comercial y hotelero.

Detrás del proyecto se encuentra el hombre más rico de México, el magnate Carlos Slim, involucrado tanto en la financiación como la construcción del proyecto.

“El Estado está apoyando fervientemente a las empresas privadas en lugar del bienestar de la población. ¿Qué pasa con esta ciudad? ¿Con el inmenso problema que tenemos de agua?” se pregunta la doctoraHelena Cotler, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y experta en manejo de cuencas.

“La realidad es que si el agua no tiene por dónde infiltrarse, la ciudad se va a inundar”, dice Cotler. “Nos están hipotecando a perpetuidad. Socialmente y ambientalmente”.

¿A dónde irán las aves?

Una parte crucial del plan de rescate hidrológico de la Zona Federal del Lago de Texcoco fue crear en 1982 el lago Nabor Carrillo, con una superficie de 1.000 hectáreas y una capacidad de almacenamiento de 30 millones de metros cúbicos de agua.

“Fue uno de los éxitos más importantes a nivel mundial de restauración ecológica porque una vez se creó empezaron a llegar muchísimas aves, más o menos 250 especies registradas en esa zona, y además es el principal foco de atracción de aves migratorias de todo el centro del país”, dice Córdova Tapia.

El lago replicó las condiciones ancestrales de lo que había sido el gran Lago de Texcoco, generando un microclima favorable para la anidación de aves. Entre ellas se encuentran tres especies registradas en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), dos en categoría de casi amenazadas y una vulnerable.

Además, esa zona está catalogada como un írea de Importancia para la Conservación de las Aves debido a su relevancia como lugar de paso para aves migratorias en su ruta norte-sur.

Sin embargo, el nuevo aeropuerto es incompatible con esas aves. La cercanía de las pistas en construcción a un cuerpo de agua que atrae aves migratorias, con vuelos altos y de gran tamaño, ha llevado al fin del Nabor Carrillo: en lugar de un lago permanente será una laguna reguladora, por lo que estará seca la mayor parte del año para poder llenarse en temporada de lluvias.

Córdova Tapia alerta que el centro del país no cuenta con otro cuerpo de agua que pueda albergar esas poblaciones de aves migratorias, por lo que si no encuentran un lugar de refugio donde descansar, terminarán muriendo.

“Acabar con el lago Nabor Carrillo es un ecocidio”, lamenta José Luis Luege Tamargo, director de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) entre 2006 y 2012 e impulsor en su momento del plan del Parque Ecológico. “No lo justifica ni siquiera la construcción de un nuevo aeropuerto”.

Los promotores del aeropuerto han planteado compensar el impacto ambiental de la obra mediante la reforestación de 500 hectáreas con el Tamarix o pino salado, una de las únicas especies que pueden crecer en la zona debido a la elevada salinidad del terreno.

El problema, alerta Córdova Tapia, es que ese árbol originario de Australia es una especie exótica invasora y está catalogada por la Comisión de íreas Naturales Protegidas (ANP) “como una de las peores amenazas a la biodiversidad nacional”.

“Es una especie contra la que combatimos en el país por sacarla de las ANP y esa es la gran idea que tienen para reforestar y compensar”, dice el experto. “Es un sinsentido porque quieres reforestar un lago. El error es tratar de convertir un ecosistema en algo que no es”.

El parque que no fue

Años de crisis económica en México y de abandono del plan para recuperar el ex vaso del Lago de Texcoco hicieron que la zona federal se fuera deteriorando con el paso del tiempo.
Por ello, Luege Tamargo dice que se propuso revitalizarla cuando llegó a la CONAGUA en 2006. Registró ante Hacienda el plan del Parque Ecológico Lago de Texcoco y solicitó a Iñaki Echeverría que realizase el proyecto arquitectónico.

Tras seis meses de investigación por parte de un grupo de arquitectos, urbanistas, paisajistas y científicos, Echeverría presentó el diseño para crear un parque ecológico de más de 14.000 hectáreas. “Se convertirá en un símbolo tangible de cómo nuestra sociedad puede incorporarse en procesos naturales y contribuir al correcto funcionamiento del paisaje”, decía el proyecto.

La propuesta incluía lagos recreativos, lagunas de regulación y un lago artificial salino en el lecho del antiguo Lago de Texcoco. Un complejo de humedales para alimentar agroecosistemas y jardines comunitarios. Extensas áreas de pastizales y bosques. Un santuario de aves. Canchas de fútbol y pistas de canotaje. Hasta zonas de producción de energías limpias.

“Si hablas con cualquiera que sepa de manejo de agua en la ciudad te va a decir que ese proyecto ya era lo que necesitábamos y además ya estábamos caminando hacia allá. Ya era muy viable, no era un sueño muy utópico”, valora Córdova Tapia.

Sin embargo, el plan se estrelló de frente con una realidad política y económica que lo volvería inviable. “Hubo muchos problemas de carácter presupuestal porque los proyectos ecológicos siempre van a la cola”, explica Luege Tamargo. Además, asegura que paralelamente la Secretaría de Comunicaciones y Transportes ya presionaba al entonces presidente Felipe Calderón para construir el nuevo aeropuerto en esos terrenos.

Algunos simplemente jamás creyeron en el proyecto del Parque Ecológico. América del Valle, integrante del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, califica aquel plan como “un disfraz ecológico” que en realidad buscaba “el despojo de nuestras tierras” para la construcción del nuevo aeropuerto.

Y es que desde el año 2010, la CONAGUA estuvo comprando terrenos de pequeños propietarios, asegurando que serían destinados al parque. En total se hicieron con 1.700 hectáreas que según Luege Tamargo pertenecían a los planos originales de la zona federal (en 1982 se redujo por decreto de 14.500 a 11.600 hectáreas) pero a juicio de América del Valle siempre pertenecieron a los pobladores.

“Yo me siento traicionado y frustrado. Tengo que reconocerlo. Pero mi frustración la voy a canalizar a la lucha ambiental”, asegura Luege Tamargo.

El aeropuerto de la discordia

No es la primera vez que el plan de un nuevo aeropuerto genera una lucha intestina en la Ciudad de México. El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra nació en 2001 precisamente como un movimiento de rechazo al plan del aeródromo propuesto por el entonces presidente Vicente Fox, que implicaba la expropiación de más de 5.000 hectáreas. Su lucha consiguió parar el proyecto.

Con esos antecedentes, Peña Nieto decidió evitar el problema de la expropiación y se decantó por la zona federal del Lago de Texcoco. Lo anunció a bombo y platillo en 2014: serían 4.400 hectáreas y más de 200 empresas internacionales involucradas para levantar el segundo mayor aeropuerto en construcción del mundo.

Algo que pocos discuten es la urgente necesidad de aumentar la capacidad aérea de la capital del país, cuyo aeropuerto internacional Benito Juárez lleva años operando al límite de su capacidad. Por ello, las declaraciones de López Obrador en contra del proyecto y su propuesta de reubicarlo cayeron como un balde de agua fría en el sector aéreo.

“Una posible cancelación del proyecto va más allá de truncar una obra: es impedirle a los trabajadores acceso a un empleo bien pagado”, dijo en un comunicado el Frente por la Defensa de la Aviación Nacional, conformado por trabajadores y expertos en diferentes materias relacionadas con la aviación.

La oposición al proyecto por parte del posible futuro presidente de México llevó al propio Carlos Slim a dar una inusual conferencia de prensa en la que calificó el proyecto como “un gran detonador económico” sólo comparable al Canal de Panamá.

El equipo de López Obrador ha declarado que la obra es “incosteable” y prometió paralizarla, pero abrió la puerta a que continúe si se hace únicamente con capital privado. “Que (Slim) lo haga con su dinero, si lo hace así se le puede dar la concesión”, dijo el candidato presidencial.

Pero la comunidad científica lamenta que se pierda esta oportunidad para incluir el tema ambiental en el debate.

“Un foco rojo que yo veo es que la discusión se vaya a una cuestión de transparencia, de dinero, sin tomar en cuenta lo que para mí es mucho más importante, que es la recuperación del lago”, replica Córdova Tapia.

Incluso si se llega a cancelar la obra y se reubica en otra zona, el científico alerta que lo más importante es conseguir la protección de ese territorio para que no acabe urbanizándose. Por ello, aboga por que se decrete como un írea Natural Protegida.

Así, a lo mejor un día el proyecto del Parque Ecológico dejara de ser nada más que tinta sobre papel y convertirse en una realidad.

Fotos: Flickr Presidencia México CC BY 2.0

Los Cóbanos: Desafíos de la biodiversidad en El Salvador

Los Cóbanos es una de las 16 áreas naturales protegidas de El Salvador que, pese a los programas sostenidos de conservación no ha podido solventar problemas estructurales como falta de fondos para su gestión, desidia de la población y una reacción severa ante amenazas como el cambio climático a especies en vías de extinción y los intereses económicos privados.

Emmanuel es mesero en un hotel de Los Cóbanos, área costera del municipio de Acajutla, departamento de Sonsonate, en El Salvador. Mientras atiende las múltiples solicitudes de clientes no tiene problema en contestar preguntas de la zona: se sabe de memoria dónde comienza el área natural protegida, cómo se formó, quiénes han ayudado a conservarla. “Yo era guía antes”, confiesa.

La zona es famosa en El Salvador por ser uno de los santuarios de coral marino y una playa con encanto propio: su estampa es rocosa, de negro profundo y de relativo fácil acceso desde la capital salvadoreña, unos 90 kilómetros. No muy lejos de ahí, en Guatemala – también en El Salvador, hay que decirlo -, la resonancia es otra: está a la par de una playa de nombre “Salinitas”, donde está ubicado el hotel all included Royal Decameron, propiedad del colombiano Grupo Santo Domingo, uno de los más poderosos de Latinoamérica en cuanto a finanzas y presencia global.

“Son 180 metros de manto rocoso hasta llegar a los arrecifes”, dice Emmanuel, cargando bebidas y platos de comida. El mesero, que antes fue guardarrecursos, buzo y capacitador del área natural protegida de Los Cóbanos, única zona salvadoreña que resguarda corales. Y como si de un relato de Salgari se tratara, dice que el punto exacto donde subsiste el coral es “donde está el barco hundido, dicen que se llamaba el Holandés”.

No solo el coral le da singularidad a la zona. Es uno de los lugares donde anida la cada vez más escasa tortuga Carey. ¿La razón? Esta especie se alimenta, precisamente, en el arrecife coralina: los peces y plantas que de ahí dependen le sirven para subsistencia. Así lo explica Karen Cáceres, quien fue guardarrecursos por cerca de 10 años y que ahora es guía turística.

Un domingo de mayo de 2018 la playa estaba atestada de basura. A lo largo de la orilla, multiplicidad de bares y turistas aprovechaban el último rastro de la puesta de sol. “El área natural empieza desde que se entra al pueblo”, dice Emmanuel. Los Cóbanos cuenta con una declaratoria como área natural protegida desde hace 11 años, es decir, desde 2007.

Pese a ello – y los más de $200,000 invertidos desde entonces – poco ha cambiado. Cáceres dice que es “algo cultural”.

Según la ex-guardarrecursos se han efectuado campañas masivas de información y concientización en la zona, pero han tenido poco calado. Cáceres trabajó todos estos años con la Fundación para la Protección del Arrecife de Los Cóbanos, mejor conocida como Fundarrecife. La organización no gubernamental ha sido la comanejadora y encargada de gestión del área natural protegida.

Cáceres lamenta que pese a la vocación turística de la zona, los residentes no han sabido gestionar de manera sostenible sus negocios. Más de 800 jornadas de charlas y avances como lograr que el camión recolector de desechos de la alcaldía de Acajutla pase dos veces a la semana, no han sido suficientes. “La gente no le ve el beneficio a nada”, dice.

Según la guía, prácticas tales como caza de tortugas, contrabando de huevos de tortugas, pesca indiscriminada, y poca preocupación en la disposición de desechos sólidos, siguen siendo lo común en el área natural protegida. Como paradoja hay familias completas que subsisten del turismo y la pesca. El área natural abarca un total de 21,000 hectáreas, según datos oficiales. Es una de las más grandes de El Salvador, aunque su mayor porción es marina (20 mil hectáreas).

A la orilla de la playa; cuya arena es única en la zona costera de El Salvador, ya que tiene una composición rica en trozos de conchas, corales muertos y roca; permanecen atadas numerosas lanchas que son utilizadas tanto para la pesca, como para el traslado de turistas a la zona de la barrera coralina.

La longitud de donde terminan las olas es proporcional a la cantidad de restaurantes, bares y ranchos privados. Desde los primeros, la caída de vasos y platos de poliestireno a la arena es constante. También vidrios rotos de botellas menudean. Cáceres asegura que “el turista local no cuida. Hay diferencia con el turista extranjero: son ellos los que limpian la playa”.

A la par del local de Fundarrecife está un predio baldío. Según Cáceres, ese predio constituía hasta poco más de 5 años el botadero de basura, a cielo abierto, de toda la comunidad. Entre los programas de la organización estuvo cerrarlo y conseguir que el camión recolector pasara dos veces por semana, programas de gestión sostenible de corrales de tortuga, entre otros.

Desde este año, según Cáceres, la organización ambientalista ha empezado a entregar la gestión del área natural protegida al Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (MARN), de El Salvador. Aún no es claro si la institución continuará con proyectos tales como el de compensación a los “tortugueros”: pescadores y residentes de la zona que desde años atrás han subsistido de la venta de huevos de tortuga. El surgimiento de leyes de protección de la fauna, sistemas de áreas naturales protegidas y estudios ambientales especializados motivó que fueran carnetizados y que pudieran seguir ejerciendo su labor de forma legal, al incluirlos en programas de “compensación”, es decir, compra controlada de los huevos de tortuga para constituir corrales.

Aunque las nuevas leyes impusieron multas por dedicarse a la venta de huevos de tortuga no controlada, “algunos todavía venden. Se van lejos de acá, al mercado, y ahí se los pagan mejor”.

El programa de compensación establece un pago de $2.50 USD por cada docena de huevos de tortuga, garantizando así el nacimiento de las crías. El programa ha sido financiado en parte con fondos de la Iniciatativa Carey del Pacífico Oriental (ICAPO), según Cáceres. Otros programas de Fundarrecife han tenido fondos de cooperación estadounidense, como USAID.

Cáceres asegura que durante una década han logrado la liberación de cerca de un millón de tortugas, en su mayoría de tortuga negra. Desde 2012, la ICAPO identificaba las costas salvadoreñas como uno de los últimos refugios de la Carey. La exguardarrecursos comenta que en los últimos años han logrado sacar adelante alrededor de 500 nidos de tortuga Carey. La misma cantidad de especímenes vivos de Carey que la ICAPO identificaba en 2012, en todo el mundo.

Pero la Carey no sólo se enfrenta a la depredación humana como amenaza. Los arrecifes de coral del sector, necesarios para la alimentación de la Carey, están sufriendo los efectos del cambio climático, informaron medios salvadoreños desde dos años atrás.

Cáceres comenta que actualmente los corales se han recuperado bastante bien, “pero hubo toda una porción que se perdió (murió)”, dice.

En 2009, el MARN publicó su listado oficial de especies amenazadas y en peligro de extinción. En el informe constan 13 especies de coral. Para 2015 la actualización del registro reseñaba tres especies más y, lo más grave, seis especies que en 2009 estaban calificadas como “amenazadas” pasaron a estar “en peligro” de extinción.

Turismo y presión urbana

El turismo descontrolado y la presión urbana también están haciendo mella en Los Cóbanos. En 2007 un amparo judicial fue emitido por la máxima autoridad constitucional de El Salvador: la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), para proteger el área natural recién nominada como tal en ese momento.

La demanda partió del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMARES), de la Universidad de El Salvador (UES), único centro de estudios superiores de carácter público y nacional en El Salvador. El demandado fue, aunque pueda parecer un mal chiste, el ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales de ese momento, Hugo Barrera, quien dio el permiso de construcción de un muelle y embarcadero privado en la zona, que implicó el dragado del manto marino y destrucción de una parte del arrecife.

La construcción formaba parte de una exclusiva zona residencial de nombre “Las Veraneras”, que tiene su propio campo de golf y cuya entrada está fuertemente custodiada por un pesado portón y guardias armados. Y aunque el amparo implicó la cancelación del permiso de construcción, y el resarcimiento ambiental, que se concretó con la inmersión de un arrecife artificial; nada se dijo entonces – ni ahora – de los efectos de la mega construcción del hotel Royal Decameron Salinitas.

Cáceres asegura que la administración del hotel alteró un rompeolas natural, al aumentar a tres metros su altura con un paredón, y eso cambió las corrientes marinas. El resultado, asegura, es que las propiedades y playas aledañas ahora se inundan, alterando uno de los principales sectores de desove de la tortuga Carey. Otra fuente, quien no quiso identificarse y es residente en la zona, corroboró esta información.

Emmanuel, el mesero, dice por su parte que la comunidad se vio fuertemente golpeada al inicio de operaciones del hotel: el turismo local casi se extinguió.

Otro tipo de malas prácticas ya habían sido reseñadas en algunas noticias esporádicas y hasta han sido objeto de estudio académico.

Sin embargo, no hay ni un atisbo de cambio en el manejo de la zona. Al menos no ahora, que apenas inicia la gestión al cien por ciento del Ministerio del Ambiente, apoyándose en la organización Fundarrecife como soporte técnico, más que como responsable de ese mínimo espacio costero donde se ha tratado que valgan y calen gigantes esfuerzos.

Fotos: Suchit Chávez