Los productos de estética están elaborados con sustancias químicas y tóxicas riesgosas para la salud y el medio ambiente. La variante, cosmética ecológica.Retocando_o_gloss_@_São_Paulo_Fashion_Week_em_Junho_de_2011

La pasta de dientes, el jabón y el resto de los productos estéticos presentes tradicionalmente en el botiquín del baño tienen alrededor de 1000 químicos nocivos a los que el ser humano está expuesto a diario, según la ONG norteamericana Enviromental Working Group. Los cosméticos y los productos de belleza son productos de un alto consumo en Argentina y constituyen un riesgo para la salud y el medio ambiente.

Los números del consumo de productos y técnicas para el cuidado personal llaman la atención pero sirven para generar un cambio de conciencia. La Sociedad Internacional de Cirugía Plástica ubicó a Argentina en la séptima posición del ranking mundial de operaciones y otros arreglos estéticos. Si bien las mujeres forman el 80% del mercado, los hombres consumen cada vez más a partir de la aparición de productos exclusivos como cremas antiarrugas.

“Hay sustancias locales e importadas de los productos cosméticos para el cuidado de la piel y el cabello que contienen sustancias químicas. Esto es algo histórico y hasta en los productos del antiguo Egipto había sustancias riesgosas como el mercurio. Quedó desde ese entonces y nunca se cambió”, afirma Claudio Estéve, presidente de la Asociación Naturista de Buenos Aires.

Lo peor de los cosméticos convencionales es que su daño es tardío y los problemas suelen manifestarse luego de muchos años de uso. Además, la gran mayoría continúan siendo probados en animales y las empresas tienen a incluir derivados de animales en su composición.  Algunas de las sustancias peligrosas que pueden estar presentes en sus formulas son el triclosan, la brea, el plomo y los destilados de petróleo.

El principal organismo de control de la composición y elaboración de los cosméticos es la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Pero su existencia no es una real garantía de que no haya un riesgo ya que se calcula que sólo un 20% de los productos fueron aprobados por un panel de expertos.

“Hay muchos productos importados que no tienen ningún tipo de control en la ANMAT. Algunas marcas ganan terreno entre los consumidores por ser más baratas pero puede que no tengan el sello de calidad que garantice haber pasado por un chequeo de tóxicos y químicos”, agrega Estéve.

A los problemas de salud a corto y largo plazo, se le suma también el enorme desperdicio de causan las botellas y los envases plásticos que contienen a los cosméticos. El plástico es el material más elegido por su bajo costo y buena resistencia pero es uno de los principales enemigos del medio ambiente. La opción ideal es que las empresas utilicen envases biodegradables de aluminio, vidrio o cerámica.

La variante ecológica

Tradicionalmente la cosmética ha marcado distancia con la ecología a medida que las pocas sustancias naturales que estaban presentes en los productos se fueron reemplazando por químicos y tóxicos. Sin embargo, la tendencia actual de algunas marcas es volver a la cosmética natural.

“Los productos naturales, pertenecientes a los reinos vegetal, animal y mineral, son utilizados desde los comienzos de la historia de la cosmética y muchos de ellos continúan utilizándose en la actualidad. Normalmente se obtienen a través de un proceso de purificación y su estructura molecular no se modifica en el laboratorio”, revela Norma Bustos, doctora en Química Biológica.

Los productos de cosmética ecológica tienen que contener al menos un 95% de ingredientes naturales que deben ser cosechados sin pesticidas tóxicos, siendo por lo tanto muy costosa su fabricación y así también su precio. Algunas empresas fabrican sus productos a base de aceites naturales y extractos de plantas de cultivo biológico, prescindiendo de los derivados del petroleo.

“El circuito de venta de la cosmetología orgánica está muy limitado por la publicidad. Los productos naturales tienen poco acceso a los medios masivos por el alto costo que tienen. Hay muchos laboratorios que producen cosméticos de alta calidad con sustancias orgánicas y frutas autóctonas”, considera Estéve.

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