Organizaciones e instituciones de la sociedad civil advirtieron hoy sobre los impactos y consecuencias del cambio climático en Argentina. La Fundación Vida Silvestre, Greenpeace, FARN, Los Verdes, Avina, CAN-LA y el FOROBA llamaron la atención sobre las evidencias que arroja el Quinto Reporte de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) , y exigieron a las autoridades locales que actúen de inmediato.

Desertificación: efecto del cambio climático en Argentina

El nuevo reporte sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad, que fue coordinado por más 309 científicos líderes de todo el mundo, incluyendo expertos del INTA, la Fundación Bariloche y universidades argentinas, advierte acerca de los aumentos en las inundaciones en la provincia de Buenos Aires y el Área Metropolitana, como así también en el centro de Argentina. También advierte sobre los efectos de las sequías, alertando que los rendimientos de los cultivos se podrían reducir debido a la limitación de agua en el oeste del país. Además, se estima un aumento en las enfermedades de las plantas, como las de ciclo tardío en la soja; una mayor frecuencia en brotes severos del virus “Mal de Río Cuarto” en el maíz; y un aumento de fusariosis en el trigo en el sur de la región pampeana.

Resumen de los principales impactos asociados al cambio climático en Argentina, publicados  en el capítulo 2 del V Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático:

  •  Se registra que la escorrentía —la altura en milímetros del agua de lluvia escurrida y extendida— ha aumentado en la cuenca del Río de La Plata y decrecido en la región central de los Andes, producto de los cambios en las precipitaciones.
  • El sudoeste del país ha experimentado un aumento en las precipitaciones
  • Los modelos predicen períodos de sequía más largos en el sur.
  • Se han hallado tendencias crecientes en el flujo de agua en la Laguna Mar Chiquita —un lago cerrado— así como en la provincia de Santa Fe, con consecuencias erosivas y ecológicas.
  • Los glaciares y los campos de hielo ubicados en los Andes extratropicales argentinos enfrentan retrocesos significativos. Al mismo tiempo, se esperan reducciones en las precipitaciones que contribuyen a la reducción de la escorrentía de los ríos.
  • El 4,3 % de la deforestación global ocurre en Argentina.
  • La deforestación en el bosque chaqueño se ha acelerado en la última década a partir de la expansión agrícola, convirtiéndose así en la principal fuente de emisiones de carbono del norte argentino.
  • En el noroeste argentino —Salta y Tucumán— desaparecieron 14.000 km2 de bosques secos como resultado de avances tecnológicos en la agricultura y los aumentos en las lluvias. La deforestación continuó durante los años ochenta y los noventa, llegando a cubrir de cultivos el 63 % de la región para 2005. En la región central de Argentina —en el norte de Córdoba—, la superficie de tierras cultivadas creció del 3 al 30 % entre 1969 y 1999 y la cobertura boscosa decreció del 52,5 al 8,2 por ciento. Estos cambios también han sido atribuidos la sinergia de factores climáticos, socioeconómicos y tecnológicos. Las pérdidas en los bosques atlánticos están estimadas en un 29 % del área original en 1960, y en un 28 % del área de yungas, principalmente por las migraciones en la cría de ganado de las regiones pampeana y del espinal.
  • En la región pampeana argentina, los actuales cambios en el uso de la tierra rompen los ciclos de agua y los biogeoquímicos.
  • En la región central del país, la extensión en las inundaciones estuvo asociada a las dinámicas del nivel de agua subterránea, influenciada por las precipitaciones y el cambio en el uso de la tierra.
  • También en la región central argentina, el simulado del rendimiento del trigo —sin considerar los avances tecnológicos— ha estado decreciendo a tasas cada vez más altas desde 1930 en respuesta a el aumento de las temperaturas mínimas durante los meses de octubre y noviembre.
  • La productividad de los cultivos podría incrementarse o mantenerse prácticamente estable hasta 2030 o 2050, de acuerdo al escenario de emisiones, desarrollado por el IPCC
  • El rendimiento de los cultivos podría reducirse por la escasez de agua en el oeste
  • Para fin de siglo podrían incrementarse las enfermedades de las plantas como las de los ciclos tardíos en la soja, una mayor frecuencia en los brotes severos del virus “Mal de Río Cuarto” en el maíz y un aumento de fusariosis en el trigo en el sur de la región pampeana.
  • Los ajustes en los períodos de siembra y las tasas de fertilización podrían reducir los impactos o incrementar la cosecha de los granos de maís y el trigo.
  • Los incrementos en las precipitaciones promovieron la expansión de la frontera agropecuaria hacia el oeste y el norte del área agrícola tradicional, lo que resultó en un daño ambiental que podría agravarse en el futuro
  • Argentina es el tercer país con mayor crecimiento en la producción de cultivos biotecnológicos del mundo luego de los Estados Unidos y Brasil
  • Entre 1980 y el año 2000 se han observado aumentos en las inundaciones en la provincia de Buenos Aires así como en el área metropolitana
  • En Argentina, el aumento de las precipitaciones observado durante los últimos 30 años ha contribuido a un desplazamiento hacia el oeste de la frontera anual de cultivos

“Es necesario el desarrollo de políticas más activas en materia de adaptación al cambio climático ya que hemos llegado a una situación en la que no tenemos más tiempo para perder”, señalaron los voceros de las organizaciones. “Hoy se está corriendo tras un daño que ya fue provocado y los resultados los estamos padeciendo aceleradamente. Necesitamos políticas que protejan a las poblaciones y sus recursos de los impactos que generan estos eventos climáticos, además de aquellas medidas necesarias para mitigar el cambio climático”.

Las organizaciones destacaron, además, que a pesar de la existencia de una Ley de Protección de Bosques Nativos, la deforestación en el bosque chaqueño por la expansión de la frontera agropecuaria continúa de manera acelerada, lo que se ha convertido, según los expertos del IPCC, en la fuente más importante de emisiones de carbono para el norte del país. De acuerdo a este reporte, el 4,3 % de la deforestación global ocurre en Argentina.

El IPCC da cuenta también que los glaciares y los campos de hielo en los Andes extratropicales de la Argentina se enfrentan a retrocesos significativos, afectando el abastecimiento de ríos y la consiguiente disponibilidad de agua dulce en zonas áridas altamente dependientes de estos cursos de agua.

Frente a la evidencia científica, las organizaciones reclaman al gobierno nacional y a los gobiernos provinciales, el inmediato cumplimiento de las leyes ambientales vigentes —Ley Bosques y Ley de Glaciares entre otras—, pero también el diseño y la implementación de políticas de adaptación para los eventos que ya son irreversibles, como el aumento de las precipitaciones.

“Este informe del IPCC ha sido avalado por los gobiernos a nivel internacional, incluido el argentino; y en su desarrollo han contribuido más de 100 científicos de nuestro país. Ahora la política no puede quedarse de brazos cruzados ante estas evidencias” concluyeron.

 

Contactos para más información:

+ FARN: Federico J. Sangalli, fsangalli@farn.org.ar

+ Fundación Vida Silvestre Argentina: Inés Lanz, ines.lanz@vidasilvestre.org.ar

+ Greenpeace: Mauro Fernández, mfernand@greenpeace.org

+ Los Verdes: Carolina Diotti, prensa@losverdes.org.ar

+Posgrado en Derecho y Economía del Cambio Climático de FLACSO Argentina: Soledad Aguilar, saguilar@flacso.org.ar

+ Climate Action Network Latinoamérica (CAN-LA): Enrique Maurtua Konstantinidis, enriquemk@yahoo.com

 

La foto que ilustra este artículo sobre las consecuencias del cambio climático en Argentina es de Antonio Martínez y se utiliza bajo la licencia Creative Commons que la rige: CC BY-NC-ND 2.0

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