El Ministerio de Hacienda y Finanzas presentó ante el Congreso el proyecto de ley para el Presupuesto 2018, el cual asigna 550 millones de pesos para la protección de los bosques del país, lo que representa solamente el 6.5% de lo estipulado por la Ley de Bosques.

Bosques. Foto: Mariano Mantel. Licencia: CC BY-NC 2.0.
Bosques. Foto: Mariano Mantel. Licencia: CC BY-NC 2.0.

La Ley Nº 26.331, comúnmente conocida como Ley de Bosques, estipula que el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos deberá estar integrado por las partidas presupuestarias que no podrán ser inferiores al 0.3% del presupuesto nacional. Ese 0.3% para 2018 debiera ser de 8.700 millones de pesos, una cifra muy superior a los 560 millones estipulados en este proyecto.

“Lo único que estamos pidiendo es que se cumpla la ley. Sin el adecuado estímulo financiero previsto por la Ley de Bosques, las provincias se ven imposibilitadas de fortalecer, de manera apropiada, su capacidad de fiscalización, control y vigilancia”, sostuvo Manuel Jaramillo, Director General de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

Desde la organización ambiental mostraron su preocupación frente a la reiteración de una situación que se genera cada año desde la sanción de la Ley de Bosques. Los más de 50 millones de hectáreas de bosques nativos, declaradas por la sumatoria de las provincias argentinas en sus leyes de ordenamiento territorial, no pueden cuidarse con un presupuesto de 556 millones de pesos al año.

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Desde su implementación, la Ley de Bosques nunca pudo contar con su presupuesto completo, y recibió menos del 10% del presupuesto que les correspondería. Entre 2010 y 2017 los bosques recibieron 2.481 millones de pesos en vez de los 27.440 millones que le correspondía. Apenas el 9% de lo estipulado por la ley.

“El Gobierno Nacional tiene la responsabilidad de implementar la Ley de Bosques y asignar el total del fondo legalmente previsto, dando así una clara señal a la sociedad argentina de la importancia que debe tener como política de Estado la conservación y uso sustentable de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos para el bienestar de las generaciones presentes y futuras”, agrega Jaramillo.

Los bosques concentran más de la mitad de la biodiversidad terrestre del planeta y funcionan como reservorio de dióxido de carbono (uno de los principales gases que causan el efecto invernadero), al punto tal que, cerca de un 20% de las emisiones globales de estos gases, provienen de la deforestación y la degradación de bosques.

En la Argentina, los bosques nativos están en proceso de degradación por la deforestación. Desde 1990, Argentina perdió al menos 7,6 millones de hectáreas de bosques nativos, el equivalente a la provincia de Formosa. Un bosque degradado es un bosque que pierde su diversidad biológica, las posibilidades de sostener actividades económicas, y que ese ambiente provea servicios ambientales como la regulación del clima y del agua.

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