[VIDEO] Mediante observación satelital 3D, los científicos de la NASA llevaron a cabo el primer estudio para medir la distribución de la arena que viaja desde el Desierto del Sahara a la selva amazónica y llegaron a una conclusión sorprendente acerca de la importancia de esa arena en la fertilidad del suelo amazónico.

Foto NASA: arena del Sahara en América IDL TIFF file
Crédito de la foto: NASA’S Earth Observatory

La arena del Sahara contiene fósforo, que es un nutriente importante para las plantas. En la región tropical el fósforo es muy limitado. Así que es importante estimar cuánta arena viaja del Sahara al Amazonas“, dijo el Dr. Hongbin Yu, científico investigador del Goddard Space Flight Center de la NASA.

Cada año, la arena del Sahara es levantada del suelo y transportada por los vientos en un viaje de casi 5.000 kilómetros atravesando el Océano Atlántico. Una porción de la arena se disemina a lo largo de la cuenca amazónica.

Unas 182 millones de toneladas de arena salen despedidas de África cada año. De esa cantidad, alrededor de 27 millones de toneladas son depositadas en la cuenca amazónica.

A pesar de que las partículas de arena son pequeñas, no mayores a la décima parte del ancho de un cabello humano, forman enormes penachos que pueden ser vistos desde el espacio.

El satélite de la NASA Calipso fue lanzado en 2006 para estudiar la estructura vertical de las nubes y las partículas en la atmósfera terrestre y sus observaciones de 2007 a 2013 muestran que, en promedio, unas 182 millones de toneladas de arena salen despedidas de África cada año. De esa cantidad, alrededor de 27 millones de toneladas son depositadas en la cuenca amazónica.

El estudio demuestra que la arena del Sahara le agrega fósforo a los suelos, lo que ayuda a compensar las pérdidas por el escurrimiento superficial y las inundaciones.

Sin embargo, la cantidad de arena que es transportada al Amazonas cambia de año a año. De acuerdo al estudio, esta variación está muy vinculada a los cambios en los regímenes de lluvias en la región del Sahel, un cinturón semiárido al sur del Sahara.

“Cuando el Sahel estuvo seco, el transporte de arena hacia el Amazonas en el año siguiente aumentó. Cuando estuvo húmedo, el transporte de arena decreció. El uso de satélites para tener una clara imagen de esta arena es importante para comprender a dónde irá la arena ahora y en escenarios climáticos futuros“, concluyó el Dr. Hongbin Yu.

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