Organizaciones ambientalistas cuestionan el proyecto de extensión de vida útil de la Central Nuclear Embalse en el contexto de crisis energética.

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En una tarde fría de un sábado, cinco jóvenes explican a un grupo de personas ubicadas en Plaza Centenario de Villa María (provincia de Córdoba) por qué la Central Nuclear de Embalse supone un peligro latente, que podría desencadenar desastres ecológicos como los ocurridos en Chernobyl (Ucrania, 1986) y Fukushima (Japón, 2011). Luego de unos minutos, cada persona (si es mayor de dieciocho años y tiene domicilio en la provincia) puede tomar la decisión de firmar la petición de la campaña “Córdoba No Nuclear” que será presentada ante la Legislatura de Córdoba en el mes de Septiembre. La causa, a nivel provincial, suma un poco más de veintidós mil firmas, que los voluntarios de diferentes organizaciones ambientales han recogido entre los meses de mayo y agosto. ¿Cuáles son los fundamentos de esta campaña, impulsada por Greenpeace Argentina?

Qué es “Embalse”
Embalse es una pequeña localidad del suroeste cordobés, ubicada a 100 kilómetros de la capital provincial, conformada luego de la instalación en 1911 de una central hidroeléctrica. Desde ese momento, y hasta la actualidad, Embalse es una de las atracciones turísticas del valle de Calamuchita, rodeada de otras ciudades serranas: Villa del Dique, Santa Rosa de Calamuchita, Villa General Belgrano, entre otras. Por esto, el desarrollo del turismo fue uno de los motivos de su crecimiento poblacional.

En la década del ‘60, la Comisión Nacional de Energía Atómica firmó un acuerdo con la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) para comenzar un estudio de inversión con un objetivo preciso: construir una central nuclear en el territorio provincial. A mediados de los ‘70, inició la construcción de la Central Nuclear Embalse (CNE) y diez años más tarde, su operación comercial, de la cual hoy la empresa Nucleoeléctrica Argentina S.A (NASA) es propietaria.

Energía nuclear en Argentina
“La energía nuclear es peligrosa. Partimos desde esa base”, afirma Luis Tuninetti, titular de la organización Eco Sitio, que junto a Greenpeace Argentina, Los Verdes, Tierra Vida, Fundación Hölderlin y el Centro de Derechos Humanos y Ambiente (CEDHA) llevan adelante la campaña Córdoba No Nuclear, con un claro y conciso mensaje: “Paren Embalse”. “Es peligrosa porque implica riesgos, y más allá de que no se produzcan accidentes, supone la generación de desperdicios nucleares que quedarán por cientos de años, y son sumamente peligrosos para la vida humana

La Central Nuclear de Embalse no es la única que genera este tipo de energía en nuestro país: en la localidad de Zárate, al sur de la provincia de Buenos Aires, se encuentran las centrales Atucha I y Atucha II. La energía generada por las centrales es entregada al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), para ser luego distribuida a las diferentes empresas que proveen energía eléctrica a los habitantes del Noroeste Argentino, la región Centro, Litoral, Cuyo y la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, del total generado, la energía nuclear sólo aporta un 7%, mientras que energías como la hidráulica y la térmica, aportan 39% y 54%, respectivamente.

Parar Embalse
Por otra parte, la central de Embalse atraviesa una situación particular: el colapso de su vida útil. Por eso, en 2009 a través de la Ley 26.566 aprobada en la Cámara de Senadores, además de planificar la creación de una cuarta central nuclear en el país, se definió el plan para el proyecto de extensión de vida útil, el cual pretende renovar la Central Nuclear para prolongar su actividad por veinticinco años más. “Lo que pretenden hacer es refuncionalizar la Central”, explica Tuninetti. “Reemplazan partes obsoletas o dañadas por repuestos nuevos”, agrega.

Sin embargo, él asegura que “hay determinados elementos que nos llevan a pensar que esta refuncionalización no sería del todo óptima. ¿Por qué? Porque en Canadá, refuncionalizar una central exactamente igual a la de Embalse cuesta 4.600 millones de dólares. De hecho, atraviesan una situación parecida y no lo van a hacer, porque económicamente es ineficiente. En Argentina, el presupuesto que maneja el proyecto de extensión de vida útil es de 1.600 millones de dólares. Lo cual sólo incluye costos de materiales, que son traídos precisamente desde Canadá. Pero aún así, tendríamos un presupuesto tres veces menor que el esgrimido en aquel país. Lo cual evidencia que en algo se está ahorrando, y nosotros suponemos que lo están haciendo en seguridad”.

Aprobado el proyecto, en Noviembre del corriente año la Central cesará su actividad para dar comienzo a las obras de extensión de vida útil de diseño, que entre otras cosas, reemplazará los canales de combustible del reactor nuclear ubicado allí. “Cuando uno habla con la gente, muchos suelen pensar que si Embalse deja de funcionar, Córdoba se queda sin energía eléctrica. En este sentido, no va a suceder nada de eso. La energía generada en la central de Embalse puede ser consumida en la Patagonia por ejemplo, simplemente porque no es un proyecto a nivel provincial, si no a nivel nacional”, aclara el responsable de Eco Sitio.

¿Es la extensión de la vida útil una solución?
En Junio pasado, el poder legislativo de la ciudad de Villa Nueva transformó a este municipio en el primero a nivel provincial en decir “no” a la actividad nuclear en Córdoba. En la resolución, y tal como lo hacen organizaciones ambientalistas, se habla de una “crisis energética” por la cual atraviesa nuestro país, y que supone esta situación, una oportunidad de tomar nuevos rumbos en cuanto generación de energía, optando por explotar el potencial de las “renovables”. En este sentido, Tuninetti afirma que “con el mismo presupuesto que se invertirá en la refuncionalización de Embalse se puede desarrollar energía eólica o solar, que serían las más apropiadas para generar el mismo nivel de energía que generan hasta el momento las tres centrales nucleares ubicadas en Argentina. En el mismo espacio que funciona Embalse podría desarrollarse una fábrica de molinos eólicos, lo cual además aseguraría que los trabajadores de la central no pierdan su actividad laboral”.

Además, existe un proyecto de ley presentado por Los Verdes en 2009 ante la Cámara de Diputados, denominado “Metas Nacionales de Generación Energética” en el cual se plantea que para el año 2020 la Argentina debe cerrar sus plantas nucleares y alcanzar el 25% de participación de energías renovables en el total entregado al SADI.
Nora Bizzutti, concejala impulsora del proyecto de resolución, afirma que “basándonos en la Constitución Nacional y las legislaciones provinciales, todos tenemos derecho a habitar en un ambiente sano y saludable. En Córdoba ya se prohibió la explotación minera de uranio y tornio, por eso consideramos que estamos ante la oportunidad de comenzar una transición hacia otras fuentes de energía, abandonando la opción nuclear”.

Lo que (no) se dice
A pesar de que más de veinte localidades en toda la provincia cordobesa han declarado en diferentes momentos ser territorios “no nucleares”, no han sido muchos los que se han pronunciado respecto de la posición de cerrar Embalse. En plena campaña electoral, y consultado por voluntarios de Greenpeace, el entonces precandidato a Diputado Nacional por el Frente Renovador (y actual Intendente de la ciudad de San Francisco), Martín Llaryora, prefirió no tomar posición ante el tema.

En la ciudad de Embalse, Mauro Fernández, coordinador de las campañas de Clima y Energía de Greenpeace Argentina, aseguró que si bien cuentan allí con voluntarios y personas que apoyan la campaña de Córdoba No Nuclear, la mayoría de ellos prefiere no hablar sobre el tema de manera pública, o al menos tienen miedo de hacerlo.

Distinta es la situación en la ciudad de Río Tercero, ubicada a 35 kilómetros de Embalse. Alexis Sorda, periodista radial de esa ciudad, comentó que “la gente sabe y conoce acerca de la central nuclear pero no es la preocupación principal que tenemos los riotercerenses en cuanto cuestiones ambientales. Por ejemplo, la posible instalación en la ciudad de Dioxitek, que fabrica dióxido de Uranio, y es utilizado este elemento como combustible en las centrales nucleares”. “Hay opiniones encontradas…Algunos aseguran que la energía nuclear es segura y para nada peligrosa, pero otros dicen lo contrario”, dice Sorda.

En cuanto a esto, Tuninetti afirma que, teniendo la oportunidad de hablar con diferentes ingenieros nucleares del país, muchos de ellos le confesaron que el territorio de la actual localidad de Embalse sería el “último punto del país donde instalarían ellos una central nuclear. Sucede que está ubicada sobre una falla sísmica de la corteza terrestre. En fin, es un peligro latente”.

Fuentes
-Luis Enrique Tuninetti- Eco Sitio (Villa María)
Teléfono: 0353 4536709
-Alexis Sorda- Periodista (Río Tercero)
Teléfono: 03571 507053
-Mauro Fernández- Greenpeace Argentina (Buenos Aires)
Twitter: @mnfernandez
-Nora Bizzutti- Concejal Unión Cívica Radical (Villa Nueva)
Teléfono: 0353 4910403

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