Martin Prieto Greenpeace

El encarcelamiento de los activistas argentinos de Greenpeace Camila Speziale y Hernán Pérez Orsi puso a la organización ambientalista en el centro de la escena junto con sus métodos de protesta. Ya tiempo después de lo ocurrido, el director ejecutivo Martín Prieto analiza en una entrevista con Claves21 la actualidad de Greenpeace Argentina, cuestiona la falta de una política ambiental y detalla los principales desafíos como la soja transgénica y el fracking.

-¿Qué diferencia a Greenpeace Argentina de otras sedes en el resto del mundo?
Greenpeace tiene en Argentina un excepcional grado de penetración en lo que es el mundo de las organizaciones no gubernamentales. Tenemos 100 mil socios actualmente a pesar de la baja tradición de ONG que hay en el país. Es un grupo de argentinos que entiende que nuestro trabajo es valioso y está dispuesto a participar.

-¿Ha crecido la cantidad de miembros en los últimos años?
Cuando empecé a trabajar hace 16 años había sólo 500 socios. Es un crecimiento sostenido y permanente. Argentina es un país en vías de desarrollo pero nuestra cantidad de socios actual es muy alta comparada con países desarrollados. Habiendo tantas necesidades básicas insatisfechas uno pensaría en una baja tendencia a participar pero no es así. Somos una organización que está en crecimiento permanente.

-¿Las campañas de Greenpeace se financian exclusivamente con el aporte de donantes?
Todo se hace enteramente con el aporte de los socios que aportan por mes aproximadamente 60 pesos. Sin embargo, nunca alcanza para atender todas las necesidades ambientales porque los problemas son inmensos. El Estado no asume su responsabilidad y Greenpeace se termina transformando en un hospital público donde todos los que tienen un problema ambiental golpean la puerta en busca de una solución.

-¿Consideraron un cambio de estrategia de protesta luego del encarcelamiento de Hernán y Camila?
La metodología de trabajo de enviar a activistas para hacer una protesta pacífica demostró ser efectiva ya que durante cuatro meses se habló sobre si se justifica o no ir a buscar combustibles fósiles en un territorio frágil. Si fueron presos fue por haber expuesto lo que el gobierno ruso prefirió que no se mostrara. Si Greenpeace no lo muestra nadie más lo hace. Lo único que hicimos fue ir y exponer esa situación.

-¿Cómo evalúan las políticas ambientales implementadas por el kirchnerismo en más de 10 años de gobierno?
El medio ambiente es una asignatura pendiente a nivel nacional. El kirchnerismo alentó la minería y no frenó a Monsanto ni a ningún otro emprendimiento económico por motivos ambientales. Es otro gobierno que desaprueba su gestión ambiental. Se perdió una gran oportunidad con la ley de residuos electrónicos, la cual fue frenada por el gobierno y el ministerio de industria.

-¿Ocurre lo mismo en la Ciudad de Buenos Aires, definida por el PRO como ciudad verde?
Buenos Aires no va a ser una ciudad verde hasta que no cumpla con la ley de Basura Cero. Se vencieron todos los plazos de reducción de basura enviada al CEAMSE y hace falta un plan de educación ambiental. La bisisenda y el metrobus son una mejora pero lo fundamental de la gestión ambiental es la basura domiciliaria.

-Habiendo estado presentes en el país por más de 27 años, ¿pueden identificar un gobierno que haya trabajado mejor en sus políticas ambientales?
No, desgraciadamente no. No detectamos que se haya frenado un proyecto económico significativo por razones ambientales. Ese es el momento en el que uno pueda decir que hay una gestión ambiental.

-¿Y algún partido o dirigente político?
En todos los partidos políticos hay dirigentes que tienen mayor sensibilidad por lo ambiental. Trabajamos con muchos legisladores y funcionarios pero con poco peso político para imponer decisiones de política ambiental. No hay una agenda ambiental en los partidos políticos. El medio ambiente no es un tema.

-Más de 85 por ciento de la matriz energética de Argentina depende de hidrocarburos. ¿Es posible cambiar esta tendencia considerando que la gran apuesta es Vaca Muerta?
Es necesario modificar la matriz energética y desarrollar energías renovables, con especial foco en la eólica. Sin embargo, Argentina le dio la espalda sin ninguna explicación. Vaca Muerta no es la solución a los problemas energéticos, es patear el problema para adelante. Podríamos ser líderes en energía eólica pero no existen grandes proyectos.

-¿Es el fracking un riesgo para el medio ambiente?
Si, lo es ya que presenta varios problemas como alto consumo de agua, uso de sustancias tóxicas y contaminación de napas. La búsqueda de combustibles no convencionales a través del fracking es un atajo a la dirección que deberíamos tener que es generación de energías renovables, cuyo desarrollo se va a enlentecer por proyectos como Vaca Muerta.

-Gran parte de los ingresos de Argentina dependen hoy de la soja transgénica, cuyos cultivos se extienden en cada vez más en provincias. ¿Se puede plantear un modelo alternativo de agricultura a pesar de ello?
Argentina tiene que plantear un modelo agropecuario diferente basado en agricultura ecológica. En ningún escenario de desarrollo razonable de un país puede entenderse la dependencia de un único cultivo. Argentina se ha convertido en un océano de soja que genera presiones sobre el bosque. Todo el desmonte del bosque argentino fue para expandir la frontera agropecuaria y sembrar soja.

La foto para la entrevista fue cedida a Claves21 por Greenpeace Argentina

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