Gracias a una iniciativa del INTI, Argentina posee su primera planta para aprovechar los neumáticos desechados.

Según cifras del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), se estima que en Argentina la generación de neumáticos fuera de uso supera las 100.000 toneladas anuales, correspondiendo 40.000 de ellas a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.

El destino de esas grandes cantidades son los rellenos sanitarios, lo cual significa un gran problema. Los neumáticos desechados ocupan mucho lugar y tardan más de 600 años en degradarse. Además, su disposición inadecuada en espacios públicos crea un hábitat propicio para la proliferación de mosquitos transmisores del dengue y roedores.

Con esta problemática en vista, el programa Caucho del INTI comenzó a trabajar en una solución. El proyecto inicial nació diez años atrás a partir de la necesidad de varios emprendedores nacionales que buscaban molido de caucho producido en el país. Se conformó la Comisión Permanente de Trabajo para Neumáticos Fuera de Uso y se decidió construir una planta para el tratamiento de todas las llantas desechadas.

“A través de la Comisión, escuchamos y evaluamos todos los proyectos que nos plantearon para la construcción de la planta. Finalmente emitimos un dictamen favoreciendo al proyecto que resultó más sólido en toda su concepción, desde la parte técnica hasta la económica”, sostiene Carina Potarsky, del programa de Caucho del INTI.

La empresa elegida fue Regomax, quien realizó la inversión necesaria para construir lo que es hoy la primera y única planta de reciclaje de neumáticos del país. CEAMSE le cedió el terreno para la construcción y el INTI se encarga de realizar las inspecciones técnicas para controlar su funcionamiento.

“Antes de la existencia de la planta, cada localidad debía pagar una tasa para que el CEAMSE les recogiera los neumáticos. Ahora si los mandan a la planta no se les cobra nada. Tratamos de juntar grandes cantidades para ser recolectadas por que el transporte es lo más caro”, describe Potarsky.

El reciclado

Una vez recibidos los neumáticos en la plata se procesan en dos etapas. En la primera entra entero y se troza en diferentes secciones hasta lograr un producto de dos pulgadas. La segunda parte es de molienda y se separan todos los componentes.

A partir de dicho proceso se obtienen diferentes materiales. El metal del neumático es acero de alta calidad y por lo tanto puede ser reciclado. El textil se separa y se dona a cooperativas y el molido se destina para fabricar canchas de césped sintético. Una cancha de fútbol once lleva alrededor de 100 toneladas, equivalente a 18 mil neumáticos.

Para conseguir los desechos a reciclar, el INTI ha establecido acuerdos con diversas gomerías que hoy sirven como punto de recolección. Además, los municipios de La Plata y Florencio Varela y las provincias de Santa Fe y Usuahia se comprometieron a enviar los neumáticos descartados a la planta.

La capacidad de procesamiento de la planta es de hasta 30.000 toneladas de neumáticos. Es por ello que en el INTI están planificando cómo tratar el resto de los desechos.

“Hay zonas del país en las que poner un triturador es muy costoso por la poca cantidad de neumáticos disponibles. En esos casos podrían ser utilizados como combustible alternativo en los hornos cementeros, regulándolos adecuadamente para que no contaminen”, concluye Potarsky.

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