Elementos como pintura, medicamentos y limpiadores dañan el medio ambiente y al tirarlos a la basura común afectan aún más el planeta y la salud. 

Todos los días empresas de distintos rubros generan residuos catalogados como “peligrosos” ya que por sus características dañan el medio ambiente y/o la salud de las personas. Los mismos, de acuerdo a la reglamentación argentina, reciben un tratamiento diferenciado para evitar ese riesgo e incluso algunos de ellos pueden ser reciclados.

El problema está en que no sólo en las empresas pueden aparecer dichas sustancias contaminantes y peligrosas. También dicen presente en los hogares, donde se descartan junto al resto de los residuos, no se los procesa por separado y van a parar al mismo relleno sanitario que toda la basura cotidiana.

“Los residuos peligrosos domiciliarios terminan casi siempre en basurales o rellenos sanitarios, contaminando aguas subterráneas, cursos superficiales y el aire con sustancias toxicas, como metales pesados y muchos compuestos orgánicos”, afirma Mirko Moskat, coordinador del área Residuos de la ONG Taller Ecologista.

Dentro de estos residuos peligrosos generados en los hogares, se pueden mencionar a los productos de mantenimiento (pintura al aceite, solvente, esmalte y sellador), elementos del auto (lubricantes, grasas, ceras y liquido de frenos), instrumentos de limpieza (envases de desinfectantes, desengrasantes y limpiavidrios), cosméticos (tinturas, cera, esmalte), productos de jardinería (insecticidas, herbicidas y pesticidas) y todo tipo de pilas.

“Son muy pocos los planes que se han implementado para darle un tratamiento a este tipo de residuos. Una vez muy cada tanto se hacen campañas para materiales como pilas y baterías de celulares. Pero son todas medidas ocasionales”, sostiene Carina Quispe, directora del área de Política Ambiental de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales.

Inflamabilidad, explosividad, toxicidad y corrosividad son sólo algunas de las características que están presentes en estos residuos. Al terminar en los rellenos sanitarios o basurales convencionales, el riesgo para la salud pública y el medio ambiente es grande. Los más expuestos resultan ser los recuperadores urbanos, que separan diariamente estos componentes.

Leyes y conciencia, los grandes ausentes

Argentina posee una legislación específica para el tratamiento de los residuos peligrosos pero sólo para las empresas y los hospitales. En el caso de los domicilios, no hay ningún tipo de programa para su correcta eliminación.

“Las normas locales de residuos domiciliarios incluyen previsiones para que los peligrosos se separen. El problema es que esas legislaciones no están operables ya que si el Estado no la aplica el habitante de la Ciudad no tiene posibilidad de separar todo lo que es catalogado peligroso”, dice Quispe.

Los especialistas consultados consideran que además se lograr la sanción de una norma específica para los hogares, se debe generar un cambio de conducta en los consumidores y instalar una mirada crítica al momento de elegir que bienes y servicios adquirir. Así, se puede comenzar a pensar en un cambio.

“Hay muchas publicidades que alientan a consumir más y eso está directamente relacionado con los niveles de consumo actuales. Los ciudadanos tenemos que evaluar lo que consumimos y no dejarnos guiar por modas o publicidades. Los productos están hechos para durar poco y esto se tiene que revertir”, concluye Moskat.

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