El Gobierno porteño anunció que el Zoológico será un Ecoparque

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, anunció hoy la transformación del Zoológico porteño en un Ecoparque Interactivo, que consistirá en un complejo destinado a promover la educación ambiental sin la presencia sostenida de animales en medio del entorno urbano.

Rodríguez Larreta anunció la transformación del Zoológico porteño. Foto: Prensa GCBA.

Rodríguez Larreta anunció la transformación del Zoológico porteño. Foto: Prensa GCBA.

“Estamos convencidos de que no es este el lugar adecuado para tener esta riqueza y diversidad de animales y creemos que no da para más”, señaló Rodríguez Larreta y precisó que se tratá de “un proceso de transformación y transición, en el que hay que tener muchísimo cuidado en el destino de cada uno de los casi 1500 animales, que son un tesoro y los tenemos que cuidar”.

El Jefe de Gobierno sostuvo que el objetivo es “darle privilegio a lo que hace al contacto de la gente y los chicos con los animales, apoyados en la tecnología”.

El proyecto promete generar un espacio dedicado a la educación ambiental a través de experiencias recreativas e inmersivas basadas en la tecnología.

Según precisaron desde el gobierno porteño, el complejo no contará con animales de manera permanente en el final del proceso y generará un corredor de biodiversidad junto al Parque 3 de Febrero y el Jardín Botánico, en el que estarán representadas la flora y la fauna.

También se trabajará en la rehabilitación y liberación de animales silvestres heridos o recuperados del tráfico ilegal, y se mantendrán los proyectos de conservación de la fauna autóctona.

Otra de las características del futuro Ecoparque Interactivo que reemplazará al actual Zoológico es que oficiará de plataforma para la realización de proyectos vinculados a la conservación del ambiente impulsados por emprendedores y ONGs.

Qué pasará con los animales del zoológico porteño

Respecto de los animales que actualmente habitan el complejo, el Gobierno de la Ciudad aseguró que se impulsará el traslado de la mayor cantidad de ejemplares posibles a un destino que constituya una mejora real a las actuales condiciones, mientras que aquellos que no puedan ser reubicados por cuestiones de seguridad, permanecerán en el Ecoparque como última generación, con un entorno mejorado.

La iniciativa prevé además la preservación de los distintos programas del Zoológico en materia de conservación de la fauna. El Ecoparque Interactivo contempla además la puesta en valor de todos los edificios que forman parte del Zoológico.

Segundo Curso Online sobre Cambio Climático para Periodistas

Claves21 convoca a participar de su segundo curso online gratuito para periodistas y comunicadores de América Latina sobre Cambio Climático.

Con el apoyo de Earth Journalism Network, este programa de capacitación virtual de Claves21.com.ar brinda información, conocimientos y herramientas útiles para aquellas personas interesadas en abordar la comunicación de un tema complejo y multidimensional como el cambio climático.

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La primera edición de este curso congregó a más de 1000 periodistas de 30 países de América Latina y resto del mundo. 

Duración: 8 semanas

Fecha límite para la inscripción: viernes 22 de julio de 2016.

Comienzo: lunes 25 de julio.

Finalización: lunes 18 de septiembre.

La participación en el curso es completamente gratuita con inscripción previa al final de este artículo. 

Estructura y temas

Se trata de un programa de capacitación de 8 semanas, dividido en 4 módulos, que van desde los aspectos conceptuales del cambio climático, sus más recientes bases científicas, las actuales consecuencias y los impactos proyectados en Latinoamérica y el resto del mundo, las cuestiones claves de la cobertura periodística de los asuntos relacionados con el cambio climático hasta el trabajo con herramientas digitales de producción de contenidos ambientales en general y del cambio climático en particular.

La modalidad general de cursada es asincrónica basada en el trabajo con documentos y materiales audiovisuales, pero cada módulo incluirá un encuentro virtual sincrónico con especialistas en los temas de cada unidad en un día y horario a definir.

Módulo 1: La ciencia detrás del cambio climático
Módulo 2: Políticas y negociaciones del cambio climático
Módulo 3: Medios y comunicación del cambio climático
Módulo 4: Herramientas digitales para el periodismo ambiental

Certificación

Quienes aprueben el curso obtendrán un certificado de Claves21 y Earth Journalism Network. Es requisito para la aprobación del curso la entrega de un trabajo periodístico final.

Premio a los mejores trabajos

Los tres mejores trabajos finales -seleccionados por un jurado ad-hoc- recibirán un premio estímulo al periodismo sobre el cambio climático. Cada premio consistirá en un diploma y $3.500 (tres mil quinientos pesos argentinos) en efectivo.

Otros beneficios:

Las y los participantes del segundo curso online sobre cambio climático para periodistas y comunicadores tendrán la oportunidad de sumarse a las redes de periodismo ambiental de Claves21 y de Earth Journalism Network y acceder a información sobre becas, concursos, financiamiento de proyectos periodísticos y otras oportunidades profesionales.

Coordinadores:

Damián Profeta es periodista y docente de las cátedras de periodismo digital y de periodismo de datos en la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV). Es editor del portal INFOnews.com y cofundó Claves21.com.ar, sitio especializado en noticias ambientales. Sigue las negociaciones internacionales sobre el cambio climático desde 2004 y asistió como observador y periodista acreditado a las COP de Buenos Aires, Copenhague, Lima y París.

Fermín Koop es licenciado en Periodismo de la Universidad del Salvador (USAL) y especialista en cambio climático de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Trabaja como redactor del diario Buenos Aires Herald, es docente universitario en la USAL y co-fundador de Claves21.com.ar. Cubrió las COP20 en Lima y COP21 en París junto a Earth Journalism Network.

Consultas: curso@claves21.com.ar

Formulacio de inscripción:

Nueva edición del Premio Zayed Energía del Futuro

En la búsqueda por promover el desarrollo y el uso de energías renovables para hacer frente al cambio climático, el Gobierno de los Emiratos írabes Unidos anuncia la novena edición de los premios que reconoce a empresas, organizaciones, individuos y escuelas con USD 4 millones anuales; con un especial interés en el desarrollo emergente del sector en Argentina.

La edición 2017 del premio -administrado por la compañía de energía renovable de Abu Dhabi, Masdar- invita a los participantes a postular iniciativas que combinen la innovación y la eficiencia para usar y ahorrar energía, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y aumentar la producción de energía alternativa, entre otros propósitos. Los cuatro aspectos que todas las presentaciones deben cumplir son: impacto, innovación, liderazgo y visión a largo plazo.

¿Quiénes pueden postularse al Premio ZAYED Energía del Futuro? La postulación está abierta para cinco categorías, conforme el tamaño y la tarea de cada actor, del cual también dependerá el monto a recibir como premio. Las categorías de la competencia son: Grandes Empresas, Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes), Organizaciones sin ánimo de lucro, Escuelas Globales de Secundaria, y Logro de una vida. Los postulantes que se presenten, conforme su categoría en cuestión, serán reconocidos según un proceso de selección y evaluación con criterios transparentes, que incluye una agencia de investigación, un comité de revisión, un comité de selección y un jurado de expertos. Las inscripciones finalizan el 27 de junio de este año

La anterior edición 2016 alcanzó un nuevo récord de inscripciones al llegar a la cifra de 1.437 presentaciones, provenientes de 97 países. Tras ocho ediciones exitosas, se espera que este 2016 sean cada vez más las organizaciones, empresas, escuelas e individuos que, en América Latina en general y en Argentina en particular, presenten sus iniciativas en materia de energías renovables y desarrollo sustentable, no sólo por la compensación económica que el premio otorga, sino también, y por sobre todo, por la necesidad de promover un cambio en el estilo de vida actual hacia uno en mayor armonía y respeto con el planeta

El cambio climático ya se siente en el Río de la Plata

Para gran parte de los porteños y bonaerenses, solo se trata de un río contaminado, un “charco” que separa nuestro país con Uruguay y, tal vez, algunos con más años recuerden cuando todavía era posible entrar en sus aguas para hacer una zambullida. Pero el Río de la Plata es mucho más que un recuerdo o un ambiente atacado por los desechos y sustancias arrojados por las personas. Allí sobrevive una biodiversidad propia, mientras que los vientos y mareas que circulan por su superficie influyen en la vida de las poblaciones vecinas. Sin embargo, como sucede en otras latitudes y ambientes completamente distintos, el cambio climático también se hace sentir en esta región y el Río de la Plata no está exento de sus impactos, entre los que se cuentan el incremento de inundaciones producto del aumento del nivel de las aguas.

Foto satelital del Río de la Plata. Fuente: National Aeronautics and Space Administration (NASA).

Foto satelital del Río de la Plata. Fuente: National Aeronautics and Space Administration (NASA).

“Normalmente las poblaciones más afectadas por las crecidas del río son las que se encuentran por debajo de los cinco metros sobre el nivel del mar”, dice el geógrafo del Instituto Geográfico Nacional, Ignacio Gatti. La ribera de Quilmes y Ensenada que está afectada principalmente por sudestadas, las zonas del río Matanza-Riachuelo, toda la costa de la Ciudad de Buenos Aires, Tigre y San Fernando y las islas del Delta, por las crecidas del río Paraná, resalta Gatti, se convierten en lugares con amplias posibilidades de sufrir inundaciones a partir de las nuevas variables del Río de la Plata.

Imagen interactiva: por qué aumenta el nivel del Río de la Plata. Usar el mouse para activar:

El avance del agua en estas zonas no es algo nuevo e incluso, en muchos casos, sus habitantes hasta se han acostumbrado a que suceda. Entonces, ¿por qué habría que prestarle especial atención a lo que pueda suceder en estos lugares? Lejos de mantenerse estático, los estudios marcan que el Río de la Plata está elevando el nivel de sus aguas.

“Esto obedece a distintas causas -explica la doctora en Ciencias de la Atmósfera Inés Camilloni-. Por un lado, que los ríos que aportan agua, que son principalmente el Paraná y el Uruguay, tienen tendencias positivas: esto quiere decir que son cada vez más caudalosos y por lo tanto, arrastran cada vez más agua al estuario del Río de la Plata.

[su_note note_color=»#99CC00″ text_color=»#000000″ radius=»20″]»Las zonas ribereñas se convierten en zonas vulnerables a sufrir inundaciones, por las crecidas en primer lugar, aunque también por las llamadas sudestadas»[/su_note]

Otra de las causas es una mayor frecuencia de vientos con componente del Este y eso hace que de alguna forma se apile más agua sobre el margen de la provincia de Buenos Aires. La tercera causa que explica el fenómeno es el ascenso del nivel del mar que también fuerza a que haya niveles de agua cada vez más altos”.

Según el Proyecto Impactos del Cambio Global en las áreas costeras del Río de la Plata (IACC LA 26), llevado adelante por investigadores de la Universidad de Buenos Aires y científicos de Uruguay, el nivel medio del río aumenta 1,7 mm por año, aunque desde 1970 esta tendencia se habría acelerado. Para finales de este siglo, los modelos hidrodinámicos proyectaron un aumento del nivel medio de 50 centímetros, en su valor máximo.

El aumento de los caudales de los ríos Paraná y Uruguay, que alimentan al Río de la Plata, debe entenderse sin desconocer una de las principales consecuencias del cambio climático: el incremento de las precipitaciones, en este caso, en la región del noreste argentino.

Por su parte, la razón del cambio en el régimen de vientos hay que buscarla en el océano Atlántico, más allá de las aguas amarronadas del río. Allí se ubica un centro de alta presión que, por el cambio climático, ahora se desplaza cada vez más hacia el sur y provoca el aumento en la frecuencia de sudestadas, detalla Camilloni, investigadora en el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA-UBA).

Ante estos eventos, las zonas ribereñas se convierten en zonas vulnerables a sufrir inundaciones, por las crecidas en primer lugar, aunque también por las llamadas sudestadas, que algunas incluso pueden ser acompañadas por precipitaciones.

Adaptación al cambio

La adaptación frente al cambio climático de los habitantes de las zonas costeras al Río de la Plata y aledaños no será una tarea sencilla. Por el contrario, un primer paso tal vez sea subsanar antiguos errores.

“Hoy una causa de inundación es el asentamiento de poblaciones en lugares de baja cota, por debajo de los cinco metros sobre el nivel del mar, en lugares muy cercanos a los arroyos que serían llanuras naturales de inundación”, describe Gatti. Y este no es el único problema que enfrentan los vecinos de zonas en donde el agua causa estragos.

[su_note note_color=»#99CC00″ text_color=»#000000″ radius=»20″]»Hay que dejar espacios verdes, no construir en lugares altamente expuestos a inundaciones y permitir que haya estudios de impacto ambiental que incluyan el tema de las inundaciones»[/su_note]

Otros aspectos que el geógrafo enumera son “la falta de espacios verdes para que el agua pueda infiltrarse, la pavimentación de las calles, que por la elevación del nivel del suelo hace que en muchos casos se cree una especie de estanque, y la falta de redes pluviales de desague”.

Ante esto, la pregunta inevitable es qué se debería hacer, entonces Gatti detalla: “El agua acumulada debiera terminar en el Río de la Plata. En la ribera de Quilmes no existen las cañerías, no hay ningún tipo de desagí¼e pluvial. En la zona de Tigre hay, aunque no en todos los barrios y lo mismo ocurre en San Fernando, en Ensenada y en Berisso parcialmente. Hay que dejar espacios verdes, no construir en lugares altamente expuestos a inundaciones y permitir que haya estudios de impacto ambiental que incluyan el tema de las inundaciones, que actualmente no tienen en cuenta este tipo de problemáticas”.

Las viviendas, en especial las ubicadas en barrios vulnerables y al mismo tiempo afectadas por las crecidas del Río de la Plata representan otro punto de relevancia. Gatti señala la importancia de empezar a construir “viviendas adaptadas a las zonas bajas, a los pulsos de inundación de ascenso del agua”. “Serían de dos plantas o con palafitos, como se usa en Tigre, donde el agua sube pero la gente no pierde nada porque la casa está adaptada. Todo lo que se haga en la zona costera va a tener que tener en cuenta el aumento del nivel del río”, sostiene.

Riesgos para la biodiversidad

Los impactos del cambio climático también se notan en la dinámica actual del Río de la Plata y llegan hasta las especies que lo habitan. “Una de las teorías es que por el aumento de la influencia de los eventos y las precipitaciones extremas en la parte norte de la Cuenca del Plata hay más lluvias y al haber más lluvias, básicamente por el cambio climático, va a haber un corrimiento de los animales”, cuenta Alejandra Volpedo, doctora en ciencias biológicas y vicedirectora de la Unidad Ejecutora de Investigaciones en Producción Animal (INPA), dependiente del CONICET.

[su_note note_color=»#99CC00″ text_color=»#000000″ radius=»20″]“La distribución de especies cambió, esto es una observación directa, no es una especulación”.[/su_note]

Volpedo explica que por el aumento de las lluvias y en consecuencia del caudal de los ríos Paraná y Uruguay, ya notaron que la cantidad de peces que bajan por estos cursos de agua es mayor. Frente a esto, alerta que los peces pueden cambiar su tipo de alimentación y que de esta manera se puede romper la cadena alimentaria. “La distribución de especies cambió, esto es una observación directa, no es una especulación”, apunta.

“Lo que hacemos desde el INPA es una determinación del stock pesquero -dice Volpedo-. O sea, averiguamos dónde están los peces y hacia dónde van esas especies. Lo hacemos a través de un otolito (un dispositivo de ubicación) que tienen los peces en la cabeza y podemos saber si las especies se están desplazando o no, y si son tolerantes a los cambios ambientales”.

Volpedo destaca además que el Río de la Plata, en especial la bahía de Samborombón, “es una zona clave de desove de muchas especies de importancia comercial, por ejemplo de corvinas y pescadillas”.

“Que haya modificaciones ambientales en los hábitats de reproducción de estas especies implica muchos riesgos. Si hay cambios y las especies no desovan del todo esto seguramente va a afectar la pesca comercial”, advierte la especialista.

[su_note note_color=»#99CC00″ text_color=»#000000″ radius=»20″]“Nos aparecen bastantes animales que antes quizá tenían otra distribución o con algunas malformaciones».[/su_note]

El Río de la Plata también es el escenario de algas tóxicas. Sin embargo, y al contrario de lo que se suele creer, su crecimiento no está directamente relacionado al cambio climático, sino que, según aclara la investigadora, se debe a un aumento de los nutrientes que llegan a sus aguas. “Se debe a que manejamos muy mal los efluentes, tanto los agropecuarios como los domésticos. Entonces al no haber en muchos lugares plantas de tratamiento o manejo adecuado de los efluentes o de las escorrentías de la parte de la agricultura, en estos casos todo termina en el mar”, sostiene.

No obstante, Volpedo aclara: “El incremento de algas tóxicas no necesariamente está relacionado con el aumento de temperatura, que sí hace que crezcan las algas, pero antes tiene que haber nutrientes. Es muy difícil separar los factores ambientales que afectan a una especie. No se puede decir ‘esto es cambio climático y esto es de contaminación’. Por eso muchas veces se llama en lugar de cambio climático, cambios globales, que incluyen todo”.

“Nos aparecen bastantes animales que antes quizá tenían otra distribución o con algunas malformaciones. Eso no podemos asignarlo totalmente a modificaciones en el ambiente, pero estamos tratando de ver qué está pasando”, concluye Volpedo.

El impacto del cambio climático en la fauna marina

Expertos biólogos e investigadores advierten sobre la vulnerabilidad que presentan los estados insulares frente al cambio climático, riesgo que es mucho más acentuado que en otros territorios continentales. Por ende, la biodiversidad insular corre un riesgo más elevado, cuyos efectos ya son notorios y “preocupantes”, como se observa en la Isla de Margarita, asentada en el Mar Caribe venezolano. La campaña “Yo Cambio” nació para educar y coadyuvar en la mitigación de estos efectos climáticos.

Tortuga Cardón. Foto: Steve Garvie. Licencia: Creative Commons BY-NC-SA 2.0.

Tortuga Cardón. Foto: Steve Garvie. Licencia: Creative Commons BY-NC-SA 2.0.

La huella que deja el incremento de las temperaturas en mares y océanos es ya una realidad palpable. Tal es el caso de Nueva Esparta, en Venezuela, donde las poblaciones de cetáceos, tortugas marinas y corales están siendo afectadas en niveles que ya causan preocupación en los investigadores.

El descenso en la producción de fitoplancton y todo el sistema de nutrientes de la cadena trófica, producto del aumento de las temperaturas, han terminado por alterar todo el ecosistema de las especies marinas. En consecuencia, las migraciones y desplazamientos de los cetáceos más comunes que residen en la cuenca oriental venezolana, entre ellas la ballena sardinera y el delfín hocico largo, prácticamente han terminado por desaparecerlas de los indicadores de avistamientos en la Isla.

Luis Bermúdez, biólogo con más 20 años de experiencia en la investigación de cetáceos y actual director regional para el Ecosocialismo y Aguas (Minea), explica que las estadísticas de avistamiento y varamientos de los cetáceos son cada vez más esporádicos en la región nororiental.

[su_note note_color=»#99CC00″ text_color=»#000000″ radius=»20″]El aumento de las temperaturas ha terminado por alterar todo el ecosistema de las especies marinas.[/su_note]

Precisa que desde el 2008, casi un 70% de los varamientos naturales de las especies marinas han disminuido. Las cifras advierten que de 30 a 40 varamientos de ballenas por año, descendió a 12, en promedio. Este indicador explica los movimientos migratorios de las especies, en la búsqueda de sus nutrientes, desplazándose hacia las costas de Brasil y el Caribe norte, en el caso de las ballenas. En el caso de los delfines, los investigadores no tienen certeza de hacia dónde se han desplazado.

Las tortugas marinas tampoco escapan de esta realidad. Las especies Cardón, Carey, Caguama y la Verde, son las que comúnmente desovan en la isla de Margarita, en sus emblemáticas playas turísticas El Agua y Parguito. Se alimentan de medusas, las cuales también han migrado hacia aguas más frías (o menos calientes) del Caribe. Para esta especie, en el 2009 se contabilizan un promedio de 118 nidos en cada temporada de desove en Parguito. En el 2015, tan sólo llegaron a 45 nidos. Estos nidos, con apoyo de la comunidad, son resguardados por los grupos de rescate ambiental asentados en la zona.

“En la Isla, como en el mundo, el ecosistema marino está cambiando y estas migraciones de la fauna y afectaciones de su ciclo reproductivo son producto de ello. Nuestras investigaciones e indagaciones no nos ofrecen datos concluyentes, pero podemos inferir que el cambio climático tiene una alta incidencia en todos estos fenómenos que hoy observamos”, aclaró Bermúdez.

Estados insulares, los más vulnerables

La bióloga María Alejandra Faria, investigadora y miembro de la organización canadiense “World Fisheries Trust”, asegura que en los pequeños estados insulares en desarrollo, conocidos internacionalmente como SIDS por sus siglas en inglés (Small Island Developing State), el problema del cambio climático es inminente y forma parte del día a día y no de reportes con predicciones y escenarios como lo manejan los países desarrollados o aquellos que creen no tener ninguna vulnerabilidad.

Isla Margarita. Foto: Dominio Público.

Isla Margarita. Foto: Dominio Público.

“Los estados insulares, como la Isla de Margarita, tienen ya problemas ambientales que se unen a estos efectos del cambio climático y crean un riesgo mucho más elevado que en otros territorios. Por ello, es importante actuar estratégicamente y proponer acciones de adaptación al cambio climático mientras se atacan los problemas ambientales que venimos arrastrando desde hace ya varias décadas”, advierte Faría.

Destaca que entre efectos del cambio climático que las regiones insulares enfrentan, se encuentran: acidificación de los océanos por las altas concentraciones de dióxido de carbono; fenómenos meteorológicos más intensos, como huracanes y tormentas; incremento del nivel del mar, erosión costera e intrusión salina; cambios en los regímenes de lluvias y sequías; y el incremento de las temperaturas, entre otros.

[su_note note_color=»#99CC00″ text_color=»#000000″ radius=»20″]»Para preservar las especies animales y vegetales que viven en la Isla es vital y necesario educar a la población para el cambio climático”.[/su_note]

Con estos cambios, explica la bióloga, los rangos y temporalidad de abundancia de peces y plancton cambian, los afloramientos de alga se incrementan, las reproducciones de algunas especies se ven afectadas, la relación de hembras y machos de algunas especies marinas se modifica, entre ellas: las tortugas marinas.

“Como sabemos, los más aptos a adaptarse serán los que prevalecerán en esta lucha. Para preservar las especies animales y vegetales que viven en la Isla es vital y necesario educar a la población para el cambio climático”, enfatiza.

Migración de especies: el caso de la cotorra margariteña

Ver a la cotorra margariteña recorriendo las zonas pobladas de la región insular venezolana no suele ser algo habitual. La insigne ave regional del estado Nueva Esparta generalmente convive en zonas desérticas de la Isla. Sin embargo, durante el 2016 se han registrado numerosos avistamientos de la especie en las poblaciones de la Península de Macanao, entre ellas: Boca de Río, Guayacancito y El Manglillo. La razón: buscaban agua y qué comer.

Cotorra margariteña. Foto: Wilfredorrh. Licencia Creative Commons BY-NC-ND 2.0.

Cotorra margariteña. Foto: Wilfredorrh. Licencia Creative Commons BY-NC-ND 2.0.

Los biólogos lo explican de forma sencilla: las cotorras están adaptadas para bosques secos, más no para la sequía. El cambio climático y la consecuente alteración de todo el ecosistema de vida no sólo han generado su desplazamiento hacia localidades pobladas, también ha retrasado notoriamente su ciclo reproductivo.

[su_note note_color=»#99CC00″ text_color=»#000000″ radius=»20″]Se han contabilizado decenas de casos de cotorras margariteñas fuera de su hábitat.[/su_note]

“Desde el año 1972, Venezuela no vivía una sequía como la que sufrimos hoy. Por primera vez, en más de 30 años, la especie no ha comenzado su ciclo reproductivo para esta fecha. Ya debían haber construido nidos y prepararse para anidar sus huevos. Pero eso no ha ocurrido”, asegura José Manuel Briceño, biólogo y coordinador regional del Provita, asociación civil sin fines de lucro que promueve el Programa de Conservación de la Cotorra Margariteña.

Briceño precisa que han contabilizado decenas de casos de cotorras fuera de su hábitat. En algunos casos, halladas muertas contra parabrisas de vehículos; en otros (los mejores), siendo alimentadas por los habitantes de las comunidades. “Observamos que en algunos casos, las personas las han atendido y provisto de frutas para vivir. Hay cierta consciencia de que debemos protegerlas y eso es bueno”, añade.

Según las estadísticas de Provita y la Cooperativa Ecoguardianes, entre 1989 y 2006, la población de cotorras silvestres aumentó de 700 a 1800 aves. En los últimos 10 años, sin embargo, los niveles de reproducción se han estancado en 1600, en promedio. En cada ciclo, la cotorra coloca de 1 a 5 huevos.

“Inferimos que ante los cambios climáticos, la especie se encuentra en situación de supervivencia, y limita su reproducción si no tiene cómo alimentar a sus crías. No hay que ser apocalípticos con el tema, pero es dramático que no haya nidos para el mes de mayo. Estamos haciendo estudios para que estos registros queden formalmente como una investigación que arroje indicadores certeros”, explicó el biólogo.

Según el investigador, clima diagramas y estudios realizados advierten una relación proporcional entre las precipitaciones y el número de huevos durante el ciclo reproductivo de la cotorra. “Esta relación es verídica, por tanto, inferimos que la sequía podría estar alterando el inicio del ciclo, moviéndolo para el inicio de las lluvias”, señaló Briceño.

Yo cambio: una campaña para todos

Cada vez son más las personas conscientes de los ‘efectos’ del cambio climático en el mundo. La tarea difusora, sin lugar a dudas, es clave en las estrategias de adaptación y mitigación sobre el tema, más aún cuando la supervivencia de especies como la cotorra margariteña, las tortugas marinas y el delfín hocico largo, están ‘en jaque’ en esta dura cruzada contra los efectos climáticos.

Campaña Yo Cambio. Foto: PROVITA.

Campaña Yo Cambio. Foto: PROVITA.

Bajo esta premisa surgió la campaña educativa “Yo Cambio”, promovida por los profesionales de Provita, con el apoyo de la Embajada del Reino Unido en Venezuela, con el objetivo de crear conciencia y masificar el conocimiento sobre los procesos climáticos, los desafíos que proponen y las mejores soluciones para enfrentarlos.

El biólogo Carlos Peláez, doctorante en Ecología y promotor de la campaña, explica que la iniciativa nació para vencer los desafíos del cambio climático sin postergar las agendas de desarrollo. “Es importante que la población conozca el fenómeno, lo comprenda y desee solucionarlo. Esto facilitaría la generación de soluciones y su aplicabilidad en un país como Venezuela, que es altamente vulnerable”.

“Yo cambio” arrancó en el mes de febrero 2016, con ciclos de charlas y conferencias dictadas a miembros de ONG, fundaciones, funcionarios públicos y estudiantes de Servicio Comunitario en los estados Lara (Barquisimeto), Distrito Capital (Caracas) y Nueva Esparta (Isla de Margarita). En el caso de la entidad neoespartana, los talleres fueron dictados en Porlamar (dirigido a funcionarios y ONG), mientras que en Boca de Río, fue dictado para docentes de la Red de Maestros Ambientalistas de la Península de Macanao.

“Iniciamos en estas localidades, pero el taller puede dictarse en todo el territorio nacional. Consideramos necesario comenzar la formación por las ONG, fundaciones y funcionarios, para que sean multiplicadores de la información. También, con Provita, queremos consolidar la formación de maestros ambientalistas, pero hace falta sensibilización y apoyo de las autoridades para proveerles de todas las herramientas necesarias”, subrayó Peláez.

Finalmente, Peláez invitó a las instituciones gubernamentales y no gubernamentales a hacer una sinergia para la multiplicación de esta iniciativa de formación en cambio climático, en aras de preparar a las nuevas generaciones en temas neurálgicos como es la adaptación y mitigación de los efectos climáticos, que hoy ya se visualizan en el exterior de nuestras ventanas. Para contactarlos, escribir a provita@provitaonline.org.

 

Notas: 

La foto de la tortuga cardón que ilustra este artículo en la portada de Claves21.com.ar pertenece al U.S. Fish and Wildlife Service Southeast Region y se utiliza bajo una licencia Creative Commons BY 2.0. 

El presente artículo fue realizado en el marco del Curso sobre Cambio Climático para Periodistas organizado por Claves21.com.ar con el apoyo de Earth Journalism Network. Se trata de una de las historias destacadas de dicho programa de capacitación online. 

Cómo se prepara Colombia ante el cambio climático

El cambio climático es la amenaza que hoy por hoy ha encendido las alarmas de los gobiernos mundiales. Hasta hace unos años era considerado solo un mito, pero en la actualidad, debido a los efectos negativos que han comenzado a ser evidentes en ecosistemas vitales como los acuáticos y boscosos -que proporcionan vida a todos los seres del planeta incluido el ser humano- los países han empezado a adoptar medidas que no solo mitiguen si no que también ayuden a la población a adaptarse a los cambios bruscos del clima.

Cambio climático en Colombia. Foto: Agencia Prensa Rural. Licencia: Creative Commons BY-NC-ND 2.0.

Cambio climático en Colombia. Foto: Agencia Prensa Rural. Licencia: Creative Commons BY-NC-ND 2.0.

En el caso del país cafetero, siendo uno de los más biodiversos del planeta que alberga montañas, nevados, páramos, desiertos, selvas, sabanas, entre otros; el gobierno nacional ha decidido llevar estrategias mundiales a un escenario más específico debido a la particularidad del territorio.

“Colombia ha venido trabajando en cuatro estrategias para enfrentar el cambio climático: Estrategia Nacional REDD (ENREDD), Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC), Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono (ECDBC) y una estrategia financiera.

Esas iniciativas hacen parte integral de la política de cambio climático que está en construcción y son las reglas de juego para enfrentar el cambio climático”, señaló Susana Vélez Haller, Ingeniera Forestal, Especialista en Gestión Ambiental, MsC Sustaible Resource Management. En la actualidad se desempeña como Especialista REDD, asistente técnica subdirección desarrollo local y cambio global en la Fundación Natura.

[su_note note_color=»#99CC00″ text_color=»#000000″ radius=»20″]La comunidad en general debe adquirir herramientas técnicas y prácticas que protejan los sistemas productivos de los que dependen y su salud.[/su_note]

Aunque el país cuente con iniciativas que se vienen adelantando desde diferentes frentes del gobierno, aún tiene un reto importante en cuanto a implementación, debido a una gama de factores: el primero tiene que ver con la concepción que tiene la población en general sobre el cambio climático.

Muchas personas creen que este fenómeno solo afecta ecosistemas y otras especies, pero que el ser humano está a salvo de sus consecuencias. Sin embargo, como resalta Diana Torres, Coordinadora de Cambio Climático de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del írea de Manejo Especial La Macarena (Cormacarena), “la base de toda economía, especialmente la de Colombia, son sus recursos naturales, así que al afectar las variaciones en la base ecológica (ecosistemas, poblaciones y biodiversidad) está convirtiéndose en una problemática directa de las comunidades, ya que hay una disminución en la producción de los servicios ecosistémicos y un cambio drástico en el socioecosistema, lo que conlleva a reducción del recurso hídrico para abastecimiento, perdida de suelo (lo que afecta a la agricultura) y de la distribución de especies para consumo humano y subsistencia”.

“Ya tenemos casos puntuales como los dejados por los fenómenos extremos de El Niño y La Niña: inundaciones, daños en los sistemas productivos y afectación de la calidad de vida, enfermedades (como el dengue) en zonas donde antes no se daba, pérdidas económicas y pérdidas de vidas”, complementó Vélez.

Es por eso que no solo los profesionales en el área ambiental deben capacitarse para hacerle frente al cambio climático. La comunidad en general debe adquirir herramientas técnicas y prácticas que protejan los sistemas productivos de los que dependen y su salud.

“Las acciones uno a uno como habitante, como agente activo del territorio van a permitir que los mecanismos de adaptación sean efectivos. Siendo conscientes de la amenaza que representa el cambio climático modificaremos nuestras acciones diarias que van a permitir la conservación de los ecosistemas y las especies (…) todos somos educadores potenciales sobre cambio climático”, explicó Torres.

Sin embargo debido a que el territorio nacional cuenta con diversidad de climas y paisajes de una región a otra, las estrategias nacionales deben ser aterrizadas al ámbito regional, departamental y local para asegurar su efectividad y éxito.

El caso de Orinoquia

Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM), se estima que la
temperatura de la Orinoquia va a presentar un aumento de aproximadamente 2°C al año 2100, así mismo una disminución de precipitaciones del 7% con referencia a las actuales. “Eso nos pone en un estado demasiado grave como una región vulnerable por sus ecosistemas, como una región que debe migrar y que tiene que adaptar sus sistemas productivos y sus comunidades hacía los cambios de las variaciones de precipitación y temperatura”, resalta Diana Torres.

Es por eso que desde el año 2012 se dio inicio a una articulación interinstitucional bajo el nombre de Nodo Regional, una figura creada por el gobierno nacional y que está presente en todas las zonas del país.

Torres señala que uno de los resultados de esta iniciativa es el Plan Integral Regional de Cambio Climático de la Orinoquia (PRICCO), en el que se empezó a trabajar desde el 2015 y del que hacen parte la Corporación para el Desarrollo Sostenible del írea de Manejo Especial La Macarena (Cormacarena), la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia (Corporinoquia), el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y ECOPETROL S.A, como parte del sector industrial.

“Este instrumento está enfocado a fortalecer capacidades, así como identificar la vulnerabilidad y generar las estimaciones de gases de efecto invernadero, para poder llegar a identificar medidas de adaptación y mitigación con un eje fundamental que es la educación, el cual va a permitir que los actores estratégicos del territorio tomen decisiones acertadas que nos permitan mitigar y adaptarnos a los efectos que se esperan con la variación del clima”, complementó.

[su_note note_color=»#99CC00″ text_color=»#000000″ radius=»20″]»Necesitamos poner el cambio climático en un lenguaje común, simple, que sea entendido e interiorizado por todos».[/su_note]

La educación como herramienta de adaptación

¿Se está educando a las nuevas generaciones sobre cambio climático? Para Susana Vélez la realidad es que es muy poco lo que se les enseña a los jóvenes. ¿Por qué? “Mucha de la información usada es errónea o confusa. Necesitamos poner el cambio climático en un lenguaje común, simple, que sea entendido e interiorizado por todos”

En el caso regional, para Diana Torres y desde la institución a la que pertenece, el PRICCO tiene como componente importante y prioritario la educación climática, en primera medida para fortaleciendo la institucionalidad por medio de capacitaciones que ponen en contexto a los actores del territorio y los empodera con herramientas adecuadas para hacerle frente a este fenómeno.

Otra de las iniciativas es Jóvenes en Ambiente, en donde se les enseñan bases técnicas y científicas que les permiten la toma de decisiones y la multiplicación del conocimiento, así son ellos quienes crean conciencia en su territorio y quienes actúan en busca de un futuro mejor para las nuevas generaciones.

Además, señala Torres, “se está trabajando con algunos rectores de las instituciones educativas de la Orinoquia, para incluir en sus planes educativos el cambio climático”. Sin embargo, como menciona la investigadora de Fundación Natura, es importante analizar el lenguaje que se utiliza para transmitir este conocimiento, para no crear confusión si no al contrario los pobladores sepan cómo y hacía dónde deben trabajar.

El papel de los medios de comunicación

¿Por qué resalta Vélez la importancia de utilizar un lenguaje adecuado para hablar sobre cambio climático? Primero se trata de que la información sea entendida por quienes reciben este mensaje, pero además tiene ver con que el canal de comunicación esté capacitado para utilizar los términos adecuados a la hora de revelar los datos.

Ese canal son los medios de comunicación, los encargados de informar a la población sobre lo que está sucediendo en su pueblo, ciudad, región, país o en el mundo entero; pero en algunas ocasiones, es lamentable el tratamiento erróneo que se le da algunos temas.

Para Veléz, según los medios “ahora todo es culpa del cambio climático” y se sigue usando “un lenguaje muy técnico” que la mayoría de personas no entienden y aunque estos “son un instrumento valioso y tienen un potencial grande para informar adecuadamente sobre este tema”, como lo menciona Torres, se ha evidenciado que los profesionales no tienen el conocimiento suficiente para publicar información acertada.

[su_note note_color=»#99CC00″ text_color=»#000000″ radius=»20″]“Hay que capacitar a los comunicadores sobre temas ambientales, para que puedan tener un punto de vista critico basado en el conocimiento».[/su_note]

Primero: no están capacitados, segundo: no tienen a mano la información que se ha generado y tercero: no entienden el tema; por lo que es importante que desde la institucionalidad se fortalezca el conocimiento de estos profesionales para que puedan diferenciar por ejemplo: un evento de variabilidad climática (cambios naturales del clima, como los fenómenos El Niño y La Niña) a uno de cambio climático (la duración y la fuerza de estos fenómenos).

Como puntualizó la coordinadora de cambio climático de Cormacarena, “hay que capacitar a los comunicadores sobre temas ambientales, para que puedan tener un punto de vista critico basado en el conocimiento; pero también deben adquirir el compromiso de volverse investigadores y actores estratégicos del territorio.

 

Nota: el presente artículo fue realizado en el marco del Curso sobre Cambio Climático para Periodistas organizado por Claves21.com.ar con el apoyo de Earth Journalism Network. Se trata de una de las historias destacadas de dicho programa de capacitación online.

Olas de calor en la ciudad de la fe santa

Santa Fe de la Vera Cruz, la ciudad con el nombre más católico de la Argentina, es tan del interior que todavía se respetan algunas prácticas sagradas, simples y ancestrales. Dormir la siesta es una de ellas. Las siestas de verano en el interior tienen un sonido particular: mezcla de susurros, chicharras y ese ruido interno que emana del cuerpo cuando el calor se apodera de los huesos.

Vista satelital de la ciudad de Santa Fe. Licencia de la imagen: Dominio Público.

Vista satelital de la ciudad de Santa Fe. Licencia de la imagen: Dominio Público.

“Nos espantamos los mosquitos, y tomamos tereré con hielo hasta las once de la noche, mientras encendemos espirales y nos ahogamos con el humo”.

Es el tipo de calor que burbujea en el cuerpo, que hierve en la piel, que pesa tanto que no es posible distinguirlo de cualquier otro estado de ánimo. Precisamente eso es el calor en Santa Fe, un estado de ánimo. Temperaturas tan altas que chamuscan el espíritu, las ganas, la iniciativa, que convierten la respiración en un estado de latencia, en un letargo.

Calor de verdad, calor que quema las suelas de las ojotas y es una piña certera al abrir la puerta, calor caprichoso que se cuela por las hendijas de las ventanas; calor húmedo que asfixia y convierte cabelleras en montes, y vías respiratorias en autopistas colapsadas por las que el aire no goza de libre circulación.

El verano argentino no comienza con la placa de Crónica TV anunciando la llegada de la estación estival. Tampoco comienza cuando uno toma conciencia de la no necesidad del abrigo. No, no. El verano comienza con las notas repetitivas y poco profundas de los noteros en el micro centro, preguntando a los porteños cómo hacen para combatir el calor. Porque, como dice ese dicho sabio, Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires. ¿Cómo hacen? sobreviven en la selva de cemento, hasta que emponchados en abrigos, responden a la pregunta del notero de turno ¿Cómo hacen para combatir el frío?

En el interior, como es sabido, todo es distinto. En Santa Fe no es posible dilucidar cuándo verdaderamente comienza el verano, más allá de fecha estipulada, acordada y aceptada en este hemisferio. Porque el calor no es una sensación, no es un evento pasajero, no es una mera estación. Cuando hace calor, no se puede pensar en otra cosa ya que la mente queda secuestrada en un laberinto sofocado de pensamientos que sólo giran en torno a un concepto: ¡Por Dios qué calor!

La alfombra roja, la nieve y el chico que nunca ganaba

«El cambio climático es algo real y está ocurriendo ahora mismo». El 28 de Febrero de 2016, Leonardo DiCaprio ganó (finalmente) un Oscar como Mejor Actor Protagónico por su participación en “el Renacido” (The Reverant) del director mexicano Alejandro González Iñárritu. Por supuesto, es conocido su activismo por la causa ambiental, por lo que no llamó la atención su discurso de agradecimiento, en el que de manera directa, simple, y sin palabrería científica expuso la problemática que atraviesa el medio ambiente.

“En 2015 tuvimos el año más caliente, tuvimos que movernos para buscar nieve. El cambio climático es algo real y está ocurriendo ahora mismo, es la amenaza más urgente que enfrenta nuestra especie. Tenemos que trabajar de manera colectiva, no seguir dejando las cosas para después. Tenemos que apoyar a líderes en el mundo que no hablen en nombre de las grandes corporaciones y grandes contaminantes sino por la humanidad, por los pueblos indígenas, por los millones y millones de personas más afectadas por esto, por los hijos de nuestros hijos y por toda esa gente que ha visto sus voces acalladas por la política de la codicia. No demos por sentado nuestro planeta».

Sencillo y contundente. El cambio climático es una amenaza. Ahora mismo. Las soluciones, debatidas en congresos, cumbres y reuniones deben surgir del común acuerdo y de la cooperación entre los gobiernos que entienden terminantemente que el cambio climático amenaza sus economías, sus tierras, sus ríos, sus recursos naturales, sus ciclos productivos, el aire que respiran y la salud de su población.

El cambio climático, aquel tema recurrente en documentales de televisión, fundamento de películas sobre el fin del mundo, punto de partida de libros completos, de investigaciones serias, de pronósticos a corto plazo y de profecías catastróficas, es definido como “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos comparables.” (Naciones Unidas, 1992).

¿De qué hablamos cuando hablamos de calentamiento global?

Consecuencia del cambio climático, el calentamiento global es el incremento en el promedio de temperatura de la atmósfera terrestre que puede ocasionar cambios en el clima global. Así, en el portal web de la NASA es posible hallar datos por demás de preocupantes: “El calentamiento total de la tierra y océanos en el período de 1850 a 1900 y el 2003 a 2012 ha mostrado un incremento de 0.78ºC (0.72 a 0.85 ºC)”.

Entender el tema desde lo real, desde lo concreto, y lo cotidiano, es necesario para abordar el tema; pues el calentamiento global es tan real como el calor inhumano de las madrugadas santafesinas. Del mismo modo, analizar en profundidad este fenómeno, cada día más naturalizado y palpable, es advertir su relación directa con las altísimas emisiones de gases de efecto invernadero resultante del crecimiento económico sostenido, derivado del aumento poblacional. En otros términos, el accionar de la población es el factor clave para entender el daño provocado al planeta, pues los porcentajes de emisiones de gases de efecto invernadero son enteramente responsabilidad humana.

En el año 2014, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) elaboró el Quinto Informe de Evaluación. Allí, entre otras informaciones recabadas, se encuentran los porcentajes del aumento de la concentración de los gases de efecto invernadero según sectores.

 Energía 35% (generación de energía eléctrica y calor)
 Agricultura 24% (bosques y otros usos del suelo)
 Industria y desecho 21%
 Transporte 14%
 Construcción 6%

Estos números no hacen más que graficar la responsabilidad humana sobre el cambio climático.

Santa Fe, el lugar de los inviernos distraídos

Si bien Santa Fe es lo que sucede entre inundación e inundación, también es (históricamente) sinónimo de calor. Los santafesinos son esas raras avis que nacen, crecen, se desarrollan y mueren, en una ciudad donde siempre hace calor. O donde casi nunca hace frío. O donde el invierno es tímido, o donde el calor es un fanático enfermizo.

Ubicada en el centro-este de la Argentina, Santa Fe es la capital de la provincia que lleva el mismo nombre y además de ser un punto neurálgico de la llanura pampeana es uno de los centros económicos productivos más importantes del país.

¿Por qué esta provincia es uno de los centros productivos del país? La última recopilación de datos de la Federación Industrial de Santa Fe arrojó estos resultados:

• En la provincia hay seis parques industriales en las localidades de Sauce Viejo, Reconquista, Rafaela, Alvear, Venado Tuerto y Avellaneda.
• Las áreas industriales con nivel de infraestructura menor que los parques industriales se encuentran en San Lorenzo, Las Toscas, Villa Ocampo, Las Parejas, Sunchales y Carcaraña.
• Santa Fe es la región donde se produce más del 50% de las maquinarias agrícolas del país. Numerosas industrias alimenticias y metal-mecánicas se encuentran en la región capital de la provincia y sobre el río Paraná. También hay industrias procesadoras de aceite vegetal, y representan al 53% de la capacidad de molienda del país.
• Frigoríficos: con una faena que supera a los 2 millones de cabezas (que representan el 20% del total del país.)
• Molienda de trigo con el 40% total nacional.
• Siderúrgicas, una de las más importantes, de acero semi- integrado, laminados que abastece de hierro a todo el país.
• Química y petroquímica, representan al 4.10% del total de locales industriales de la provincia.
• Metalmecánicas, el 17% se dedican a la fabricación de productos metálicos y el 26% fabrica maquinarias y equipos
• Automotriz, se radicó en la zona una empresa internacional para la fabricación de autos para el mercado interno y la exportación.
• Productos minerales no metalmecánicos, como fábricas de cerámicas manuales, cristalerías con talleres de tallado y pulido.
• La industria láctea es la primera a nivel nacional, ya que produce el 35% del total del país. En la provincia están radicadas tres de las cinco empresas más importantes del país.

Ciudad litoraleña como pocas, recostada a orillas de la laguna Setúbal, Santa Fe recibe la influencia de los ríos Paraná y Salado que la bordean y le regalan un clima templado pampeano, variación del clima subtropical húmedo.

Este clima, limítrofe con la franja de clima subtropical, define las temperaturas de gran parte de la provincia de Entre Ríos, y del centro y sur de Santa Fe y puede definirse, ni más ni menos, por la falta de un período frío determinado. Es decir, que si bien las cuatro estaciones están medianamente definidas, los inviernos son irregulares y cortos, por lo que es muy habitual experimentar temperaturas superiores a los 20 grados centígrados en pleno mes de julio.

“Una camperita de hilo, y la remera mangas cortas debajo, por las dudas, las ojotas siempre a mano, y las botas de invierno con una vida útil de una semana, dos como mucho”.

Los vientos con mayor influencia sobre la provincia y en especial sobre la ciudad son los del noreste, cálidos y húmedos, originados en el anticiclón Atlántico. Cabe mencionarse la presencia de una masa de aire frío y seco que avanza desde el suroeste conocida como El Pampero. Y por ultima la Sudestada que aporta su alto contenido de humedad y el Viento Norte que eleva las temperaturas. De este modo, las altísimas temperaturas en verano, se deben a la presencia de una masa de aire tropical cálido y húmedo, con rebeldes y obstinados vientos del norte.

Según el Centro de Informaciones Meteorológicas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) “En verano, las temperaturas van de 22°C alcanzando como máximo los 38°C, y hasta 43°C; con un promedio de 27°C. El calor se hace notar en Santa Fe desde octubre – noviembre y continúa hasta pasados los primeros días de abril.”

Los chicos del Parque Garay

El calentamiento global, es ese hilo tenso que se debate en grandes convenciones y salones repletos de aires acondicionados, y que siempre se corta por el lado más fino: los olvidados, los vulnerables/vulnerados, aquellos sectores marginales de la población tristemente acostumbrados a vivir en condiciones socio- económicas deplorables. Ellos sufren siempre los efectos del cambio climático. Para ellos si es real. Para ellos la mitigación y la adaptación si son acciones de necesidad y urgencia. Aunque no lo sepan, a pesar de su desconocimiento.

“En algunas hacía tanto calor que sus habitantes almorzaban en el patio. Otros recostaban un asiento a la sombra de los almendros y hacían la siesta sentados en plena calle”. LA SIESTA DEL MARTES de Gabriel García Márquez. Los funerales de la Mamá Grande (1962).

En Santa Fe, el fútbol también contribuye con unos graditos en las olas de calor. Rivalidad histórica, folclórica, violenta y presente en el ADN social santafesino, Unión y Colón, del mismo modo que las unen, dividen pasiones, multitudes y familias enteras. A cinco cuadras del Club Atlético Unión, funciona la Escuela Primaria Nocturna para Jóvenes y Adultos Nº 2504. Alfredo, que no falta casi nunca porque cursa los talleres de mimbrería, tiene 45 años y está cursando el tercer nivel. Algo así como un séptimo grado. Vive en Barranquitas con su esposa y cree que nunca sufrió un golpe de calor. Para él, el calor santafesino es insoportable y lo combate tomando agua, y sentándose a la sombra de los árboles. Porque ese es el aire acondicionado de los pobres. La sombra de un árbol.

Alfredo comparte aula con Exequiel, Rubén y Miguel íngel que también viven en Barranquitas, uno de los barrios más inseguros y pobres de la ciudad. Barranquitas es noticia todas las mañanas por hechos delictivos que van desde asesinatos entre bandas hasta venta de drogas y trata de personas ligada a la prostitución.

Tienen, 21, 17 y 19 años. Ellos combaten el calor yendo al Parque Garay, lugar que lleva el nombre del fundador de la ciudad. Un espacio público de dudosa higiene y de escaso mantenimiento municipal, donde es posible bañarse en grandes piletones, además de pescar todo tipo de bacterias e infecciones. Porque el cambio climático también es la cruda realidad de un par de pibes que se meten con ropa en un caldo de cultivo de agua caliente y sucia.

Los bendecidos que cuentan con aires acondicionados, esos ángeles blancos especialistas en consumo desmedido, se escudan en la frase: “lo prendo un ratito para sacar la humedad” y lo endiosan dejándolo encendido toda la jornada. O lo que dure la fiesta, según el humor y los recursos de la Empresa Provincial de Energía. Y entonces, cuando la EPE “corta la luz”, todos los ciudadanos se parecen, se igualan y se compadecen mutuamente. Los nenes que juegan en el parque Garay y los nenes que juegan en el play-room de los barrios privados de la zona oeste de la ciudad.

Todos tienen calor. Todos sienten lo mismo. Todos son simples mortales sufriendo el sopor de un impiadoso enero.

El mismísimo instante en que los ventiladores dejan de girar, la tele se apaga y las computadoras fallecen, en ese preciso momento se escucha un silencio de un segundo de eterna duración que confirma la certeza. La EPE cortó la luz. Y luego de ese silencio fugaz, en el que es posible escuchar el baile del calor en las chapas, sobreviene la puteada colectiva. Porque Santa Fe es un pueblo grande, y todo se escucha.

“Esto no puede seguir, algo va a pasar, que llueva por favor, es inhumano para las criaturas, que no corten la luz nuevamente, nos vamos a cocinar, se pudre la comida en la heladera, esto es culpa de los edificios que tienen tres aires por departamento, en la Casa de Gobierno seguro no cortan la luz, cómo hacen los hospitales”. Y toda clase de insultos, enojos y repentinas ráfagas de empatía con los necesitados, que persisten mientras haya oscuridad.

Lo que mata es la humedad (y las térmicas que no miden igual)

“Nuestro organismo cuenta con un mecanismo de termorregulación para adaptarse a las diferentes temperaturas. En la mayoría de las ocasiones la temperatura corporal excede a la del ambiente, por lo cual disipa la mayor parte de calor generado mediante radiación y convección. Sin embargo cuando la temperatura ambiental, es igual o superior a la de la superficie corporal, la trasferencia de calor se invierte y el único medio eficaz para disminuir la temperatura corporal es la evaporación, mediante perdida insensibles a través de los pulmones (hiperventilación) o a través de la piel (sudoración), cabe destacar que este mecanismo pierde parte de su eficacia cuando el grado de humedad ambiental es elevado”.

La doctora Antonella Gamba (Matrícula Nº7461), lo expresa muy florido y académico. Pero como buena santafesina sabe en carne propia que la humedad transforma estas temperaturas en verdaderos infiernos de sensación térmica.

Transpiran los pisos de las casas, de los colectivos, de los hospitales, lloran las paredes, los patios de las escuelas se convierten en barriales, los alérgicos escalan posiciones y son más alérgicos, las narices presas de la rinitis viven su momento de gloria y los asmáticos se preparan para planear sus próximos días con los corticoides en el bolsillo.

Si el calor nubla los sentidos, la térmica también surte su efecto, y lo dejó bien en claro al postularse como la estrella de la temporada verano 2015. El debate mediático y científico fue el 12 de Febrero. ¿Qué sucedió?

Para la estación climatológica del Centro de Informaciones Meteorológicas (CIM), dependiente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la UNL, la sensación térmica de ese viernes de febrero a las 13.31 horas era de 62,5º C. Un verdadero infierno. Literal y físicamente hablando. Un delirio de la naturaleza.

Datos provistos por Centro de Informaciones Meteorológicas de Santa Fe, eje de la polémica.

Datos provistos por Centro de Informaciones Meteorológicas de Santa Fe, eje de la polémica.

Por su parte, Jorge Coghlan, el director del Observatorio Astronómico y Museo del Espacio de la cuidad tildó de blooper dicha información, pues según su mirada, si esos números eran reales, el hecho sería un fenómeno mundial e histórico sin precedentes.

La escala mundial y la trascendencia histórica, no pudieron ser (otra vez será) pero Santa Fe, fue la noticia del día en todos los medios nacionales. Por ser la sensación térmica más alta del país y por batir todos los récords de consumo energético, alguna vez pensados.

Los dimes y diretes entre el Centro y el Observatorio, giraron en torno a los conocimientos específicos de cada uno.

“Que vos sabes de astronomía, que no opines del clima, que midieron mal, que vergí¼enza, que mejor sigas mirando las estrellas.” Controversias, equivocaciones, certezas o fallas técnicas, cualquier excusa fue buena herramienta para posicionar al atractivo turístico de la ciudad en la agenda. (Porque el calor es un atractivo turístico en estas zonas, como los mosquitos y el río).

“El cambio climático incrementará la frecuencia, severidad y duración de muchos tipos de eventos climáticos extremos como lluvias fuertes, olas de calor, tormentas intensas y suba del nivel del mar”. CAMBIO CLIMíTICO 2013. Bases físicas. Resumen para responsables de políticas.

Olas de calor: la amenaza silenciosa

El calor es parte de la ciudad, de las anécdotas; el calor marca recuerdos y momentos cruciales.

¿Te acordás el calor que hacia ese día?
“Nos casamos el día que más calor hizo el año”
“El día que naciste los aires no tiraban”
“Dormimos en los sillones del patio, porque adentro no se podía estar”
“En Agosto en tu cumpleaños, teníamos musculosa”
¿Y ese día que te bajaste del colectivo, para comprarte una botella de agua en el kiosco porque pensaste que te desmayabas?
¿Y el día que colgué la ropa para que se seque y se secó en cinco minutos? Cinco minutos reales.

Si el clima colabora en la construcción de la cultura de un lugar, los efectos del cambio climático lo hacen aún más, pues definen la salud de sus habitantes, su educación, los cambios en sus costumbres y actividades, sus horarios y los gastos en medicamentos. Entonces el calor intenso, agobiante, con máximas increíbles y sensaciones térmicas demenciales, debe analizarse como un factor exógeno que amenaza directamente el funcionamiento natural del cuerpo.

“Una señora de unos 80 años. El cuarto a oscuras, ni un ventilador prendido, la ropa pegada al cuerpo, apática y sin ganas de nada. La piel seca y un cuadro de deshidratación galopante. La viejita no quería tomar liquido, y el hijo se asustó y llamo a la guardia”.

La médica santafesina Antonella Gamba acostumbrada a deambular en ambulancias de guardia, observó este tipo de escena repetidamente durante el verano pasado.

“Las cuatro urgencias por calor más prevalentes en nuestra provincia son los calambres musculares, síncope por calor, agotamiento por calor y el golpe de calor”.

El Manual de Medicina de Urgencias y Emergencias de Luis Jiménez Murillo y F. Javier Montero Pérez, especifica y explica estos cuadros, consecuencias del calor.

Los calambres por calor se producen típicamente en jóvenes que realizan un ejercicio físico intenso y que reponen las pérdidas por sudoración sólo con líquidos, sin aporte salino. Se diagnostica por la presencia de espasmos dolorosos de la musculatura voluntaria, y sí realizáramos análisis de sangre podríamos encontrarnos una hiponatremia aislada. Por lo general duran minutos y son de curso benigno.

Por su parte, el síncope por calor afecta a personas mayores fundamentalmente debido a que la adaptación al calor, conlleva una vasodilatación cutánea, con pérdida de fluidos y un inadecuado retorno venoso, lo que conllevará una perfusión cerebral inadecuada. Se trata de un cuadro auto-limitado.

De todos modos, el agotamiento por calor es el síndrome por calor más común, se presenta tanto en individuos físicamente activos como sedentarios, y es especialmente frecuente en los ancianos con patologías cardiacas sometidas a tratamiento con diuréticos. El cuadro se desarrolla con síntomas inespecíficos como sudoración profusa, sed, debilidad muscular, hipotensión, taquicardia, cefalea, vómitos, diarrea.

Lo que define al golpe de calor es la hipertermia, que es la alteración del estado de conciencia y anhidrosis (entendida como la disminución o ausencia de sudoración ante estímulos de esfuerzo, estrés o calor) junto con el antecedente de exposición solar o ejercicio físico intenso. La temperatura suele ser superior a 40º y la disfunción del sistema nervioso se atribuye a edema cerebral, hemorragias petequiales difusas. Otras manifestaciones neurológicas incluyen agitación psicomotriz, convulsiones; hasta puede llevar al coma. La afección cardíaca es menos frecuente, pero se han descripto casos de dilatación y disfunción ventricular. En cuanto a la alteración de la función renal, generalmente se presenta como insuficiencia renal aguda. La afección músculo esquelética se relaciona, con más frecuencia con el ejercicio físico intenso o complicaciones de convulsiones generalizadas.

Los grupos de riesgo son:

• Bebés y niños especialmente menores de 1 año (porque su cuerpo posee menor capacidad para regular su temperatura)
• Personas mayores de 65 años, (sobre todo mayores de 80 años.)
• Personas con problema de memoria, trastornos mentales, problemas de comportamiento, con dificultades de comprensión y de orientación o que sean dependientes de otras personas en su vida diaria.
• Personas que estén tomando ciertos medicamentos, como: tranquilizantes, antidepresivos, antipsicóticos, anticolinérgicos, diuréticos y determinados antihipertensivos.
• Personas con enfermedades crónicas de tipo cardiovascular, cerebro-vascular, obesidad, desnutrición, diabetes, Parkinson, insuficiencia respiratoria, insuficiencia renal, enfermedades vasculares periféricas, enfermedad de Alzheimer o enfermedades relacionadas.
• Personas febriles o con patologías agudas.
• Personas con quemaduras
• Personas que consuman sustancias psicoactivas: alcohol y drogas
• Personas que hayan tenido anteriormente dificultades de adaptación al calor.

Ciertas condiciones de vida o de trabajo también pueden acentuar los riesgos relacionados con el calor: – ausencia de sistema de refrigeración en el habitáculo de difícil refrigeración (último piso de un inmueble, aislamiento deficiente, etc.) – práctica de deporte con intensidad – trabajos físicos de gran esfuerzo (trabajos manuales en el exterior, construcción de inmuebles, etc.) – procesos laborales que generan calor (fundición, tintorerías, panaderías, etc.) – aislamiento social.

Comprender que el aumento de las temperaturas a nivel mundial y las cada vez más frecuentes olas de calor, son consecuencia del cambio climático, es observar la problemática ambiental desde una óptica más humana, más compleja (desde la salud y desde lo social) y sobre todo más real.

Proteger el medio ambiente: el negocio del futuro

“Las emisiones continuas de gases de efecto invernadero causarán un mayor calentamiento y nuevos cambios en todos los componentes del sistema climático. Para contener el cambio climático, será necesario reducir de forma sustancial y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero. {6, 11–14}”. CAMBIO CLIMíTICO 2013. Bases físicas. Resumen para responsables de políticas.

¿Es posible frenar el cambio climático? ¿Es utópico pensar en la utilización de energías limpias o renovables? ¿Es una locura reclamar a los gobiernos la quita de subsidios al uso de combustibles fósiles? ¿Alguien propone una solución distinta para que Alfredo no se siente bajo la sombra de un árbol?

La esperanza depende de un dígito y de un cambio de conciencia colectiva, total y concluyente. Es posible mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados en comparación con los niveles preindustriales, si existe un verdadero recorte a las emisiones de gases de efecto invernadero. Verdadero y sincero, como el esfuerzo que deberán emprender las potencias mundiales, los países en vías de desarrollo y los organismos gubernamentales y de control.

Hernán Nadal es Director de Comunicación y Movilización pública de Greenpeace Andino en Argentina, Chile y Colombia. En relación a la posición argentina frente a las emisiones de gases de efecto invernadero considera que: “El acuerdo de Paris marcó un cambio en lo discursivo por parte del Estado Argentino. En principio, el Gobierno Nacional dice que quiere avanzar con medidas para eliminar las causas del cambio climático.” Sin embargo, siempre el sin embargo…… “Sin embargo en la práctica no es tan así. Por ejemplo, Argentina está financiando con U$S5000 millones a las petroleras, en lugar de invertir ese dinero en energías renovables”.

¿Mitigación y adaptación?

Es bueno reiterar que el carácter benigno del clima santafesino permite altísimos rendimientos de la producción agropecuaria. Santa Fe es la mezcla perfecta entre buen clima, suelos fértiles y tierras excelentemente consideradas y positivamente cotizadas por los grandes empresarios rurales del país. Esta “tradición” agropecuaria es la que posibilita el cultivo de especies con alto valor maderero. Santa Fe se ubica tercera en la Argentina, en relación a la capacidad industrial para la transformación de productos forestales, es decir industrias de celulosa, tableros, construcción, aserraderos, y muebles.

Si bien las medidas económicas y el curso productivo de la localidad, escapan (claramente) a los parámetros y a las medidas de mitigación contra el cambio climático, actividades industriales como las anteriormente mencionadas, no hacen más que ahondar y ensanchar la grieta, entre lo dicho y lo realizado. Teoría y práctica. Discurso y realidad.

El Gobierno de la Ciudad de Santa Fe propone, en una pestaña de Gestión de Riesgos de su página web, una lista de consejos elaborada por el Ministerio de Salud, para prevenir los golpes de calor. Este hecho mínimo y casi inocente, es también reflejo de esa dicotomía discursiva que denunciaba Hernán Nadal de Greenpeace, este decir públicamente una cosa, prometer, y no cumplir ni una letra. ¿Consejos para prevenir golpes de calor es todo lo que puede hacer el gobierno de una ciudad donde la temperatura llega a los 50 grados centígrados, y donde cada verano empeora la situación?

Ciertas medidas esperanzadoras permiten pensar que no todo está perdido, proyectos de jóvenes políticos y de políticos con recorrido que entienden que las emisiones de gases de efecto invernadero, son una realidad, que el calentamiento global es ahora, en tiempo presente, que las soluciones deben pensarse ya e implementarse de manera urgente. Políticos y ciudadanos de a pie que comprenden que el mejor negocio del futuro, la mejor decisión, y la alianza más provechosa es cuidar el medio ambiente.

Es sabido que las características geográficas y climáticas de la ciudad propician, sobre todo en verano, temperaturas excesivamente altas. Esas características son necesarias para analizar la posición de Santa Fe respecto a las temperaturas. Ahora bien, el hecho de que cada verano las temperaturas continúen aumentado y las sensaciones térmicas, más allá de las discusiones, sean las más elevadas del país, no es una anécdota para dejar pasar por alto. El calor santafesino, no es una nota de color en el noticiero. Es una problemática real. Real con todas las letras. Sufrida por la población, por los grupos de riesgos, por ancianos y niños, por enfermos, y más aún padecido por el grupo de riesgo que no abandona esa clasificación con el correr de las estaciones: los pobres.

Mientras el frío sea un visitante ocasional, el calentamiento global será una temática para abordar en el ahora inmediato, que deberá pensarse e instaurarse como una política de Estado, pues el cambio climático profundiza la pobreza y atenta contra la dignidad humana.

Entonces ¿hay soluciones? Respuestas inmediatas y mágicas no son la solución a ninguna problemática con aristas y dimensiones tan abarcativas como el calentamiento global. De todas maneras, la educación y la información de calidad, siempre son armas necesarias; por eso la importancia de organismos como el Panel Intergubernamental del Cambio Climático. Saber para huir de la ignorancia, conocer las causas, para prever las consecuencias, aprender a mitigar y a adaptar, enseñar a conservar, educar en la renovación, moldear a nuevos profesionales de todos los ámbitos académicos sensibles al cuidado del medio ambiente.

Preguntarnos qué es el cambio climático y cuál es su relación directa con el calentamiento global es acercarnos a la complejidad del tema. El Quinto Informe nos invita a entenderlo como una amenaza directa contra la salud y la seguridad humana; una amenaza contra las economías regionales, y el sistema de comercio global.

Tal vez debamos ser los “Renacidos” de este siglo. Renacidos a las nuevas energías no contaminantes, renacidos a una nueva conciencia ambiental, aquellos renacidos que desisten de las formas tradicionales de producción, tal vez debamos renacer a un ambiente sano, en el que la actividad humana no sea una amenaza. Renacidos que dicen basta a un sistema que atrasa con políticas estructurales que no atienden a las problemáticas reales de este siglo en el que el calentamiento global es un punto de inflexión innegable, comprobable y fuera de discusión.

 

 

Agradecimientos:
A los chicos y jóvenes, y adultos de la Escuela Nº 2504, por responder mis preguntas. A su docente, Clara Cavallin.
A la jovencísima doctora Antonella Gamba, por su mente brillante y sus palabras difíciles.
A Hernán Nadal Director de Comunicación y Movilización pública de Greenpeace Andino (Argentina, Chile y Colombia), por su respuesta atenta, rápida y virtual.
Al Centro de Informaciones Meteorológicas (CIM), dependiente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral, por su buena predisposición y respuestas.

Nota: el presente artículo fue realizado en el marco del Curso sobre Cambio Climático para Periodistas organizado por Claves21.com.ar con el apoyo de Earth Journalism Network. Se trata de una de las historias destacadas de dicho programa de capacitación online. 

Oportunidad para entrevistar a expertos en cambio climático

ConexiónCOP y El írbol LAC invitan a periodistas que residan en América Latina y El Caribe y que trabajen en castellano a postular a la segunda edición del Programa de Entrevistas Climáticas, en el cual podrán intercambiar de manera exclusiva con expertos de alto nivel por medio de sesiones virtuales mensuales.

ConexionCOP entrevistas cambio climatico

Este programa se desarrollará entre los meses de junio a octubre de 2016 y se aceptarán candidaturas hasta el 8 de junio. Clickear aquí para postular. 

La iniciativa tiene como objetivos favorecer el contacto, el intercambio y la transferencia de conocimientos entre expertos de la región y periodistas latinoamericanos; generar un espacio de reflexión sobre las opciones para atender los desafíos que plantea del cambio climático; fortalecer las capacidades de los periodistas de la región en la cobertura de la ciencia del cambio climático y sus impactos; y dar insumos a los periodistas para que puedan abordar el tema desde diversas perspectivas de interés para sus lectores y fomentar la escritura sobre la temática.

La recepción de aplicaciones estará abierta hasta el miércoles 08 de junio a medianoche y se invita a participar a periodistas que trabajen en medios impresos y digitales, radio y televisión de la región de América Latina y el Caribe.

El programa tiene un cupo limitado y se alienta a periodistas de política y economía a aplicar. Los comunicadores que atiendan la mayoría de sesiones recibirán un certificado de participación. La edición 2016 cuenta con el apoyo del Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina (EKLA) de la Fundación Konrad Adenauer (KAS).

Para más información, visitar este link.

Para consultas, escribir a: info@conexioncop.com