Entrevista a Jorge Lapeña, ex secretario de Energía, luego de los cortes de luz en Buenos Aires.

Si bien la ola de calor ya quedó atrás en Buenos Aires, algunos cortes de luz esporádicos todavía continúan junto con muchas preguntas pendientes de la actualidad del sistema energético argentino. Mientras que el gobierno nacional culpó a las empresas distribuidoras de los apagones, ex secretarios de Energía destacan una crisis energética y ponen el acento en el actual sistema de subsidios, el cual aseguran que debería ser modificado.

Para analizar la actualidad energética, en Claves21 dialogamos con el ex secretario de Energía Jorge Lapeña, quien integra junto a otros ex secretarios de Energía un grupo de profesionales que hace cinco años elabora documentos de análisis de la realidad energética.

-Desde el Gobierno Nacional se afirma que se realizaron las inversiones necesarias en el sector energético, mientras que desde el grupo de los ex secretarios se sostiene que hay una crisis del sector energético. ¿Qué verdad hay detrás de los dos discursos?
La realidad es que el sector energético ha perdido más que una década. La producción de petróleo acumula 16 años de caída, mientras que la de gas está cayendo desde el 2004. Ha habido una disminución del stock de reservas de hidrocarburos que hoy son la mitad de las que tenía el país a comienzo del 2003. Esta situación se combina con una demanda creciente de los usuarios que obliga al país a importar energía. Argentina depende en un 85% del petróleo y el gas y tener una situación así es preocupante. El equivocado es el gobierno y no los ex secretarios

-Considerando que la matriz energética depende mayormente en petróleo y gas, ¿cuál es el estado delas energías alternativas en Argentina?
Las energías alternativas, que incluyen nuclear, hidroeléctrica y eólica, tienen una participación cada vez menor en la ecuación energética. Esto se ve en el sector eléctrico donde la hidroeléctrica tenía una participación del 60% años atrás y hoy apenas llega al 40%. No se construyen nuevos proyectos como se hizo antes. La energía eólica no se ha expandido comparada con el resto de los países de la región.

-Sin embargo, el gobierno nacional lanzó un proyecto ambicioso para construir las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic en Santa Cruz
Es un proyecto caro para Argentina y todavía no tiene el financiamiento asegurado, sumado a que todavía no se conocen los detalles de cómo se transportará la energía de Patagonia al resto del país. Se planteó la idea sin factibilidad financiera y por eso el proyecto está destinado al fracaso. Argentina perdió la habilidad de hacer buenos proyectos bien financiados y construidos.

-Usted planteó en diversas oportunidades desarrollar un plan energético integral para Argentina. ¿Cuáles son las bases de ese plan y sobre qué áreas se trabajaría?
La exploración de hidrocarburos y la búsqueda de nuevos yacimientos para poner en producción son nuestros principales objetivos. Argentina tiene que explorar partes del mar y la tierra que todavía no fueron exploradas. Por otro lado, es necesario desarrollar todos los recursos de Vaca Muerta pero para eso tenemos que crear confianza para atraer una corriente inversora.

-Una de sus demandas siempre ha sido aumentar las tarifas eléctricas y eliminar gran parte de los subsidios. ¿No tendría eso un impacto en las clases sociales más bajas y llevaría a una caída en la demanda?
Las tarifas eléctricas deben ser incrementadas y deben cubrir todos los costos en los que incurre la empresa para dar su servicio. Sin embargo, el aumento tiene que ser gradual y racional. Hay una parte importante de la población que no puede afrontar el costo total y en esos casos los subsidios deben continuar. La gente tiene que entender que estamos en una crisis energética y que tiene que consumir la energía de forma racional.

-¿Vaca Muerta es la solución para los problemas energéticos de Argentina?
El gobierno habla exclusivamente de Vaca Muerta pero hay que establecer otros objetivos. Argentina todavía no exploro todas las cuencas convencionales que tienen un costo de producción menor. Limitar todas las esperanzas a Vaca Muerta es una política inocente y se sigue la misma política de Repsol, que tenía como único objetivo la puesta en marcha de Vaca Muerta.

-¿Argentina puede volver a ser un país exportador a partir de Vaca Muerta?
Si se pusiera en marcha Vaca Muerta con la performance que tiene Estados Unidos con el shale, se podría volver a ser un país exportador. Pero la posibilidad de que Argentina haga lo mismo que Estados Unidos es muy lejana. La importación vino para quedarse. Se puede revertir pero va a llevar un largo tiempo.

-¿El acuerdo con Repsol puede ser beneficioso para traer los inversores necesarios para explotar Vaca Muerta?
Hay que llegar a un acuerdo con Repsol por razones morales, políticas y técnicas. La expropiación implica un pago así que hay que pagar una compensación, la cual serviría para demostrarnos ante el mundo como un país que cumple sus obligaciones y acepta las reglas del capitalismo. Se despejaría el camino legal para que una corriente inversora pueda venir a la Argentina. No tenemos lo suficiente para invertir en Vaca Muerta y se podrían tardar 100 años en desarrollar el proyecto sin inversiones extranjeras.

-Los números de producción de 2013 de YPF marcan una mejora comparado con 2012 después de la expropiación a Repsol. ¿Es una señal de que la expropiación fue una decisión correcta?
La producción de petróleo y gas de Argentina sigue bajando. El hecho de que YPF, que significa el 30 por ciento del total, baje menos que el resto no implica que esto mueva la aguja del total. Es una señal de que YPF realiza más inversiones en perforación para incrementar la producción pero la empresa no ha encontrado nuevos yacimientos.

-¿Pero el hecho de que YPF mejore su producción no marca que Repsol no estaba haciendo las inversiones necesarias?
No, todavía no es una comprobación de eso. Es sólo un signo de que YPF está invirtiendo y perforando fuertemente. Al perforar más en un mismo reservorio se puede incrementar la producción a corto plazo pero no necesariamente a largo plazo.

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