Banco de Bosques busca continuar con la protección de los bosques nativos argentinos a partir de la sanción de la Ley de Bosques. Su sistema permite la compra minorista de hectáreas mediante un sistema de geolocalización para luego asegurar que las mismas no sean usadas para desmonte sino que se destinen a actividades sustentables.DSC08163_resize

Los beneficios ambientales que brindan los bosques son muy importantes y están presentes en todo el mundo: concentran más de la mitad de la biodiversidad del planeta y juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos, obteniendo de ellos los bienes y servicios indispensables para la supervivencia. Además, al menos 60 millones de indígenas habitan los bosques pluviales de América Latina, Asia Sudoriental y África Occidental y se calcula que 1.600 millones de personas dependen de los recursos forestales para su subsistencia.

A pesar de ésta marcada importancia, el bosque es uno de los recursos más amenazados y depredado por la mano del hombre. La deforestación, que puede definirse como la perdida de superficie forestal, no es un fenómeno nuevo para la humanidad. En los tres últimos siglos el promedio de deforestación alcanzó las 6 millones de hectáreas anuales, concentrándose principalmente en el hemisferio Norte. Lamentablemente, la deforestación no sólo aumentó significativamente con el correr de los años sino que además pasó a ser un fenómeno concentrado en el hemisferio Sur.

Al ser Argentina un país agrícola y ganadero, esto hizo que se le diera la espalda por muchos años a los recursos forestales y no se calificara a la actividad forestal como un dinamizador del desarrollo socioeconómico nacional. Así, se llegó a perder el 70% de los bosques nativos originales a un promedio de una hectárea cada dos minutos.

Sin embargo, el cambio afortunadamente apareció. Gracias a un proyecto del Diputado Miguel Bonasso, en febrero de 2009 se reglamentó la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos. La misma implica, entre otras cosas, la obligatoriedad de hacer un estudio de impacto ambiental y una audiencia pública antes de hacer un desmonte y el respeto a los derechos de las comunidades indígenas y campesinas.

Un problema, una solución

Emiliano Ezcurra comenzó trabajando como voluntario de Greenpeace a los 15 años para luego formar parte del staff de la organización por más de 15 años. Participó en varias de las más importantes campañas de la organización, entre ellas la relacionada a la Ley de Bosques. A pesar del éxito obtenido, Ezcurra decidió renunciar a su cargo en el 2008 y comenzar un nuevo proyecto. “Me di cuenta que sólo con la confrontación no alcanza, una verdadera victoria implica generar algún tipo de renta con los bosques”, sostiene Emiliano.

Ante ello, empezó a analizar posibles proyectos en relación a los bosques. Un día observó con más detalle los clasificados de algunos diarios capitalinos, donde se publican habitualmente grandes cantidades de hectáreas de bosques nativos a la venta. Entonces, se dio cuenta de que éste era un negocio mayorista de hectáreas pero el precio por cada una era muy bajo. Así nació Banco de Bosques.

El Banco de Bosques busca que la compra de bosques también sea accesible para un mercado minorista, utilizando estrategias de marketing, comunicación y plataforma online. La idea es que cuando una propiedad está a la venta para ser comprada con un fin de desmonte, Banco de Bosques busque personas que quieran comprar hectáreas por unidad para salvar. Sumando varios colaboradores se puede llegar a cubrir toda el área en peligro y el bosque puede ser destinado a proyectos productivos sustentables que permitirán que el área se autoabastezca a mediano plazo.

Cada nuevo miembro recibe sus coordenadas indicando el lugar exacto de la/s hectárea/s que salvó y podrá viajar por Google Earth para verla. “Se dona sabiendo exactamente adonde va la donación. Es una donación georeferenciada. El banco compra ese lugar con ese dinero y lo usa para salvar un pedazo de bosque. Luego, dependiendo del estado del bosque, se puede hacer una conservación estricta, manejo o restauración”, sostiene Ezcurra.

Luego de dos años de trámites para poder armar la fundación, hace ya dos meses que el sitio está online. En esta primera etapa, el foco está puesto en un campo de la provincia de Misiones. “Son propiedades que quedaron incrustadas dentro de un parque nacional. Se hizo un camino de acceso desde la ruta a esas propiedades, el cual es aprovechado por cazadores de jaguares. Lo que queremos es anexar esos campos al parque y cerrar el camino”, evalúa Emiliano.

Dentro de las propiedades del banco está prohibido terminalmente el desmonte y sólo se podrán realizar actividades inofensivas como la apicultura orgánica, el ecoturismo y la recolección de productos forestales. Las propiedades no pueden ser vendidas y en el caso de que se disuelva el banco las mismas serán donadas a la Administración de Parques Nacionales. Además, dentro de las condiciones, se busca emplear a la gente del lugar y compartir con la comunidad y las empresas locales los resultados y las experiencias.

Los miembros del Banco de Bosques podrán acceder a las propiedades sin costo alguno. Para el acceso del público en general se deberá abonar una entrada que contribuirá con el mantenimiento del área. Todos los visitantes deberán respetar las pautas de conducta.

“Los bosques están en estado crítico. Durante años se ha practicado la minería forestal con ellos. Son pacientes en terapia intensiva. Son esos los bosques que tenemos que poner en producción”, considera Ezcurra.

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