Los reclamos por la prohibición del glifosato, el herbicida más utilizado en todo el mundo producido por Monsanto, se vieron multiplicados a partir de la publicación de una investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual lo clasificó como un probable cancerígeno.

La periodista y documentalista francesa Marie-Monique Robin fue una de las primeras en advertir sobre los riesgos del glifosato con la publicación del libro y el documental “El Mundo Según Monsanto”, al que le siguió “Nuestro Veneno Cotidiano” y “Los Cultivos del Futuro” para completar una triología sobre alimentos y el sector agropecuario.

En una entrevista con Claves21 en su paso por Argentina, Robin aseguró estar sorprendida al ver cómo el cultivo de la soja transgénica y el uso del glifosato se expandieron en el país desde su última visita en 2005. Al mismo tiempo, Robin insistió en la necesidad de cambiar el modelo agropecuario y pasar a la agroecología, una opción que considera perfectamente viable.

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-La OMS clasificó al glifosato como probablemente cancerígeno, lo que generó reclamos de prohibir su uso en muchos países. ¿Cómo evaluas la publicación?
Entrevisté a investigadores de la OMS para Nuestro Veneno Cotidiano y si bien describieron las presiones que sufrió la agenda de multinacionales y fabricantes de productos químicos, resaltaron que eso ahora estaba cambiando. La reciente clasificación es muy seria y la respaldan muchos estudios. Imagino que hubo una fuerte presión de Monsanto para que el estudio no salga a la luz.

-Al mismo tiempo, nuevos estudios en Argentina advirtieron sobre altas tasas de cancer en pueblos donde se aplica el glifosato, sumado a malformaciones en bebes. ¿Te sorprenden esos resultados?
Para nada, pero sí me sorprende el cambio. Vine a Argentina por primera vez en 2005 y nadie se preocupaba por estos temas. Me impresiona ver ahora a todos los científicos, organizaciones sociales y médicos que están involucrados. Estoy trabajando en un nuevo documental sobre el Round Up y son tantos los datos que no se por donde empezar. Tal cantidad de información ha llevado, por ejemplo, a que se prohiba su venta libre en Francia.

-¿Se podría tomar la misma medida en Argentina?
No lo se pero hay datos que me asombran. Estudios de la Universidad de La Plata encontraron una concentración de glifosato más alta en la plaza principal que en el campo. Después de la publicación de El Mundo Según Monsanto, Francia prohibió el uso de glifosato para combatir malezas pero en Argentina se sigue usando masivamente. El gobierno tiene una visión cortoplacista por los ingresos que trae la soja al país y no tiene en cuenta los gastos del modelo de producción. Argentina va a tener que pagar una factura sanitaria alta a largo plazo.

-¿Qué diferencia a Argentina con otros países de la región en relación a Monsanto y la soja transgénica?
Argentina es el país del mundo donde más transgénicos se cultivan. Se usan muchos litros de agrotóxicos todos los años, habiendo aumentado el uso 800% en los últimos años. En mi primera visita en 2005 ya estaba este problema pero ahora es mucho peor.

-¿Cuáles son las prácticas comunes que usa Monsanto en los países en los que opera?
Monsanto entra en Argentina durante la presidencia de Menem. Nunca pude probar si hubo corrupción o no pero la soja transgénica entró muy facilmente al país y con apoyo de la prensa. La empresa quería entrar a Brazil primero pero al encontrarse con reglas más estrictas eligió venir primero a Argentina. No era un país sojero antes y ahora es uno de los principales. Monsanto significa corrupción, presiones sobre políticos y apoyo de la prensa.

“Argentina va a tener que pagar una factura sanitaria alta a largo plazo”

-¿Qué significa para Argentina seguir aumentando la cantidad de glifosato usado y extendiendo la frontera agropecuaria?
Significa el hambre. Hice un documental sobre Argentina y lo llamé “La Soja del Hambre” pero lo podría haber llamado “La Soja de la Muerta” ya que la factura sanitaria es muy amplia. El glifosato es un veneno muy poderoso que se acumula, no se destruye y no es biodegradable. Monsanto miente al decir lo contrario. Europa obliga a etiquetar a todos los productos que tienen transgénicos y ahora estamos reclamando que se haga con los animales que son alimentados con soja transgénica. ¿Qué va a hacer Argentina entonces? Las exportaciones seguro van a bajar. ¿Qué va a hacer cuanto tenga todos los campos del país acabados, contaminados y sin vegetación?

Foto gentileza Marie-Monique Robin

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