Venezuela, primer país del mundo en quedarse sin glaciares

Aunque para muchas personas el cambio climático suena como algo lejano, los habitantes de la ciudad de Mérida en Venezuela han visto generación tras generación cómo los glaciares desaparecen. Ahora, la desaparición ya está casi completa, transformando al país en el primero en el mundo en quedarse sin glaciares.

Glaciar del Pico Humboldt. Foto: Wilfredorrh. Licencia: Creative Commons CC BY-NC-ND 2.0

Glaciar del Pico Humboldt. Foto: Wilfredorrh. Licencia: Creative Commons CC BY-NC-ND 2.0

Una de las leyendas más conocidas de los Andes venezolanos es la de las cinco águilas blancas. En ella se cuenta como Caribay primera mujer entre los indios Mirripuyes, persiguió a través de las montañas las sombras de cinco águilas que volaban muy alto, ella quería adornar su coraza con su plumaje raro y espléndido. Luego de mucho andar las encontró cada una sobre una cima, petrificadas, congeladas, convertidas en cinco masas enormes de hielo.

Este es el origen fabuloso de la Sierra Nevada de Mérida en Venezuela, las cinco águilas blancas de la tradición indígena son los cinco elevados riscos siempre nevados. La Corona, con dos cimas: Humboldt (4.942m) y Bompland (4.883m); La Concha (4.870m); Bolívar (4.978m); El Toro (4.758M), y El León (4.720M). Durante veinte mil años las águilas blancas custodiaron las cimas de estas montañas. Hoy, cuatro de ellas ya remontaron su vuelo al firmamento dejando la cima de las montañas sin su manto blanco.

La ciudad de las nieves eternas

La ciudad de Mérida nació en la falda de la Sierra Nevada y por eso su nombre siempre se relaciona con la montaña y la nieve. En 1558 las cimas de las montañas merideñas estaban siempre blancas y Mérida era llamada “la ciudad de las nieves eternas”. Había tanta nieve que, se podía esquiar. Los habitantes de los pueblos más cercanos a la montaña, cortaban grandes pedazos de hielo de los glaciares, y lo vendían en el mercado para hacer raspados.

Los habitantes de la ciudad de las nieves eternas nunca pensaron que el hielo iba a desaparecer, pero desde hace poco más de un siglo, la gente comenzó a darse cuenta de que lentamente se derretía la nieve y cada vez estaba más arriba.

En un artículo periodístico de 1890, don Tulio Febres Cordero el gran cronista de la ciudad manifiesta su preocupación por la disminución de la nieve de la Sierra. “La noticia no es fresca. De tiempo atrás se dice que la nieve de la Sierra va en disminución, y los vecinos de mayor edad señalan con tristeza los sitios donde la nieve ha desaparecido por completo. La disminución es lenta pero desgraciadamente cierta.”

De los cinco gigantes blancos que una vez cubrieron las montañas, el glaciar del pico Humboldt es el último de los Andes Venezolanos. Los escasos remanentes del glaciar del pico Bolívar, único visible desde la ciudad de Mérida en este siglo, ya no se consideran un glaciar.

José Betancourt, montañista con más de 53 años de experiencia, recuerda su primera ascenso a los glaciares. “Para mí fue una experiencia maravillosa, inolvidable, ver todo los flancos de las montañas: norte, sur, este y oeste cubiertos de una espesa capa de nieve. ¡Paredes de hielo de 30 metros de altura! jamás pensé que la montaña iba a perder ese manto blanco. Cuando vinieron algunos científicos y dijeron que los glaciares se iban a extinguir, yo no lo aceptaba. ¡No, eso no puede ser, si los glaciares son eternos! Mérida la ciudad de las nieves eternas. Y así fue, a paso agigantado empezaron a derretirse de una forma muy rápida. Yo me quedaba mirando las paredes de hielo y empezaban a caerse, era como si el poder de la mirada derretía la nieve, y en cuestión de años se fueron.»

El cambio climático despierta las cinco águilas blancas

Desde la década de 1950 el calentamiento a nivel global se ha acelerado significativamente, con tasas de aumento de la temperatura decena de veces más rápidas que las que las que venían ocurriendo antes de la revolución industrial. Los investigadores del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Climático -IPCC- han concluido que más de la mitad del cambio climático desde mediados del siglo XX puede ser atribuido a los impactos de las actividades humanas, entre ellas, especialmente, la emisión de gases de efecto invernadero.

Aunque para muchas personas el cambio climático suena como algo lejano, futurista que ocurre en otros lugares, los habitantes de la ciudad de las nieves eternas han visto generación tras generación como los glaciares desaparecen.

Informes de la UNESCO reportan que en los últimos cincuenta años los glaciares venezolanos han perdido una masa cercana al 85% de la totalidad del hielo, este proceso de desglaciación, de perdida de hielo glacial se ha visto incrementado debido al calentamiento global, y a fenómenos como el niño y la niña.

Los habitantes del hielo

Al hablar de biodiversidad pensamos inmediatamente en la macroflora (plantas, arboles, etc.) y en la macrofauna (aves, mamíferos, peses, entre otros), pero esta visión tan limitada deja de lado una enorme multitud de seres vivos, invisibles al ojo humano y, en su gran mayoría, desconocidos: los microorganismos, el grupo de seres vivos más numerosos y abundante del planeta.

Durante décadas se pensó que los glaciares estaban desprovistos de vida, que no eran sino gigantescas masas de hielo estéril. Y sin embargo, un inesperado descubrimiento revelo que los glaciares albergan una enorme diversidad de microorganismos vivos que podían ser detectados y cultivados en condiciones de laboratorio.

Andrés Yarzábal, microbiólogo de la Universidad de Los Andes y apasionado por conocer la vida escondida en los glaciares tropicales, ha dejado su laboratorio para enfrentar el reto de colectar muestras a más de 4.900 metros de altitud en los glaciares del Humboldt y el Bolívar. Su objetivo es conocer en detalle la composición microbiana de los glaciares y crear un banco de microorganismos que permita su aprovechamiento por parte de generaciones futuras.

“Nosotros estamos tratando de rescatar lo que podamos rescatar en términos de vida, de biodiversidad antes de que los glaciares se terminen de descongelar cosa que va a suceder en muy poco tiempo” dice Andrés.

Aunque los glaciares solo representan casi el 10% de la superficie terrestre, es allí donde se encuentran confinados algunos de los seres vivos más fascinantes y potencialmente útiles para la humanidad. Andrés Yarzábal afirma que “estos microorganismos pueden sobrevivir y multiplicarse en condiciones muy extremas: altas presiones, bajas temperaturas, cantidades mínimas de nutrientes y agua en estado líquido, el estudio de estos microorganismos permitiría conocer cómo se originó la vida en el planeta tierra y establecer la manera de buscar vida en otros planetas.

Sin embargo gran parte del interés en el estudio de microorganismos que colonizan los glaciares responde al enorme valor que tienen para la industria biotecnológica, pudiéndose usar en biomedicina, en el combate de enfermedades, para el procesamiento de materias prima, y como insumos biotecnológicos”.

Los microorganismos que viven en ambientes fríos son capaces de producir compuestos de gran utilidad y valor, muchos de estos compuestos han sido patentados y son comercialmente explotados hoy en día, por ejemplo detergentes que eliminar las manchas de las prendas de vestir, procesamiento de jugos de fruta y leche a bajas temperaturas, nuevos tipos de vacunas, cremas protectoras anti-UV y biofertilizantes.

Inicio de una nueva vida

Los habitantes de la ciudad que presumía ser la de las nieves eternas, descubren que la eternidad tiene fin. Sin embargo, la desaparición de los gigantes blancos es una oportunidad para la vida.

La doctora Alejandra Melfo, editora del libro Se van los glaciares: cambio climático en los Andes Venezolanos, afirma que “cuando desaparece un glacial el ecosistema cambia: llegan los líquenes, los musgos, vienen las plantas y los animales, se forma un ecosistema nuevo. En lugar de hielo vamos a tener nueva vida, oportunidad de desarrollarse para multitud de seres vivos. Dentro del mismo hielo los microorganismos que quedaron atrapados por miles y miles de años van a volver a colonizar. Así, la vida se va abriendo paso”.

Este proceso puede tomar más de mil años. Finalmente la muerte del glaciar será el inicio de la vida de un nuevo ecosistema. Para Alejandra Melfo: “algo sin duda, hermoso de ver”.

Lo que nos recuerdan los glaciares

Venezuela será el primer país del mundo en quedarse completamente sin glaciares, es un momento muy triste para la ciudad y para los habitantes de la cordillera andina de Mérida.

“Siento nostalgia de todo aquel pasado, tenemos que mirar las fotos con nostalgia y enseñar a las nuevas generaciones. Nuestras montañas no dejaran de ser bellas, pero siempre hará falta ese toque blanco que engalanaba nuestras cimas,” nos dice José Betancourt.

Para Alejandra Melfo la desaparición de los glaciares nos recuerda que la tierra es un planeta cambiante “los glaciares están desapareciendo porque estamos en un periodo interglaciar, y esto empezó a ocurrir mucho antes de que apareciera la gente, pero definitivamente el cambio climático ha acelerado su desaparición. Estamos viendo directamente las consecuencias de nuestra acción sobre el planeta, tenemos la responsabilidad de detener en lo posible los efectos del cambio climático, y desde ahora hacer las cosas bien. Los glaciares mientras desaparecen nos recuerdan nuestro deber con el planeta y la conservación”.

El presente artículo fue ganador del tercer puesto del curso «Comunicar la Biodiversidad» de Claves21 y Earth Journalism Network.

La COY de cambio climático llega a Argentina

La edición 14 de la Conferencia de la Juventud (COY por sus siglas en inglés) tendrá su edición local en Argentina. El evento se realizará el 26 y 27 de Octubre en Córdoba y es organizado por Fundación Sustentabilidad Sin Fronteras y Fundación TierraVida. La entrada es gratuita con previa inscripción.

La COY es un evento internacional organizado por YOUNGO, organización que nuclea las actividades y opiniones de los jóvenes alrededor del mundo en relación al cambio climático. El evento se realiza todos los años previo a la Conferencia de las Partes (COP) de las Naciones Unidas.

Desde 2015, la idea de la COY empezó a divulgarse alrededor del mundo y a inspirar a jóvenes a organizar COY locales en sus propios países, involucrando a los movimientos juveniles regionales y nacionales. Las conclusiones de las COY locales son luego llevadas a la reunión global principal previa a la COP.

“La COY es un espacio de capacitación, encuentro y empoderamiento de los jóvenes. Es un orgullo para nosotros ser organizadores y anfitriones de este evento global con varias ediciones a lo largo y ancho del planeta. Con una mirada multidisciplinaria se buscará aportar al debate y enriquecer la participación entorno al Cambio Climático” sostuvo Nasha Cuello de la Fundación Sustentabilidad Sin Fronteras.

En Córdoba, el objetivo del evento es formar a los jóvenes en los temas de mayor
interés entorno a la temática del cambio climático. Al mismo tiempo, se buscará incentivar la creatividad y el pensamiento crítico a través de debate y desarrollo de propuestas, dando lugar también a diversas expresiones artísticas relacionadas al clima.

En el cierre del evento se presentan los resultados en la “Declaración de la COY Argentina” que nucleará las opiniones y recomendaciones de los jóvenes y que será presentado tanto a las autoridades locales como internacionales en el marco de la COP de este año en Polonia.

“El objetivo es lograr una participación federal y representativa de los jóvenes del país. En Córdoba, la recepción, interés y apoyo también han sido significativos. Estamos seguros de que esta conferencia será un espacio de trabajo valioso en el proceso de formación de una juventud informada, con actitud crítica y espíritu constructivo para hacer frente al cambio climático en Argentina” afirmó Luz Falivene, Directora Ejecutiva de TierraVida.

Alerces: un viejo patrimonio natural que merece ser conservado

Se instala donde otras especies no lo logran, su madera se puede mantener sin descomponer por milenios, crece muy lento y vive más de 4 mil años. Sin embargo, se encuentra en peligro de extinción. 

Es necesaria la conservación del alerce para la conservación de la biodiversidad en Chile. Foto Eduardo Schmeda. Licencia: CC BY 2.0.

Es necesaria la conservación del alerce. Foto Eduardo Schmeda. Licencia: CC BY 2.0.

¿Son suficientes las medidas de conservación del alerce? ¿Cuánto los afecta la sequía y el cambio climático? ¿Qué tanto stock de carbono acumulan? Son muchas las interrogantes en torno a esta emblemática especie nativa del sur de Chile y tras años de investigación aún no todo está dicho. Lo cierto es que el alerce es un árbol único, el de mayor tamaño en América del Sur y la segunda especie vegetal más longeva del mundo. Son razones suficientes para promover su conservación, sin embargo la tala ilegal y los incendios lo amenazan.

Como antecedentes, se puede mencionar que la especie conífera Fitzroya cupressoides o lahual, como le llama el pueblo mapuche, crece en los bosques templados de Chile y en menor proporción en el territorio Argentino. Alcanza un poco más de 40 metros de altura; en tanto, su edad puede sobrepasar los 4 mil años. Su madera ha sido muy utilizada para construcción en revestimientos de casas e iglesias del sur de Chile. En este país, es Monumento Natural desde el año 1976, lo que prohíbe la corta de alerce vivo.

Vulnerabilidad versus longevidad

Por un lado, los alerces son árboles resistentes. Así lo confirma la investigadora de la Universidad Austral de Chile y del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, Rocío Urrutia. “Por ejemplo, los ambientes post-deslizamientos suelen ser colonizados por alerces en las zonas en donde ésta crece. En relación a los incendios, la especie puede llegar a formar una corteza muy gruesa, lo que le permite resistir los incendios de mediana intensidad, donde usualmente se quema parte de la copa y el tronco, formándose una cicatriz que luego se cubre con su crecimiento”, explica.

Pero las actuales condiciones de sequía, en el contexto de cambio climático, están provocando incendios de mayor severidad, lo que puede afectar negativamente a las poblaciones de alerce.

Según la Organización Corporación Alerce, a raíz de la explotación maderera e incendios para habilitación de tierras para construcción, agricultura y ganadería, 361 mil hectáreas de estos bosques se han perdido en 500 años. En la actualidad existen 255 mil ha de bosques de alerce, donde solo 42 mil ha están bajo tutela de conservación en áreas protegidas del Estado, y 50 mil en áreas protegidas privadas. Es decir, 150 mil ha de bosques de alerce se encuentran sin ninguna protección. Frente a este escenario, la científica advierte sobre la importancia de prevenir incendios y asegurar la conservación del alerce.

¿Y cómo los daña el déficit hídrico? Urrutia adelanta los primeros resultados de su postdoctorado, donde concluye que el alerce tiene estrategias para enfrentar condiciones de sequía, pero no todas las poblaciones y árboles de distintas edades se comportan igual. “Encontramos que los árboles pequeños o brinzales del Parque Nacional Alerce Costero de la región de Los Ríos en Chile, por ejemplo, serían más vulnerables que los adultos del mismo sitio”. Señala que se espera que condiciones aún más secas y prolongadas impliquen un riesgo mayor, al secarse los suelos y producir la muerte parcial o total de su copa.

Donde el alerce destaca por sobre otras especies es en el enorme stock de carbono capaz de almacenar a través de la fotosíntesis: 500 ton de carbono por ha. “Si bien su captura de carbono (lo que extrae del ambiente) es baja debido a su lento crecimiento, esta especie cumple un papel fundamental en el balance de carbono al retener este elemento por varios siglos y hasta más de un milenio, y evitar por ende que grandes cantidades se liberen a la atmósfera. Esto es muy importante dentro del actual escenario de cambio climático, pues si bien es una especie que crece lento, permite tener capturado el carbono por mucho más tiempo que cualquier otra en el hemisferio sur. Esto, por supuesto, si garantizamos su adecuada protección”, explicó Urrutia.

El académico de la Universidad Austral de Chile, Antonio Lara, quien ha estudiado estos bosques por más de 3 décadas, enfatiza en la capacidad de la especie para sobrevivir por tantos años, característica que además permite a los investigadores reconstruir el clima, es decir, mediante la extracción de tarugos de los árboles y analizando sus anillos de crecimiento, los científicos pueden indagar cuán frío, cálido, seco o lluvioso fue el clima en el pasado. “Son un modelo excepcional por ser tan longevos y por habitar en ambientes muy restringidos. En consecuencia, estos árboles tienen una respuesta al clima más evidente que los que crecen en otros ecosistemas con mejores condiciones ambientales”, afirma Lara.

Desde la administración de las áreas protegidas que albergan bosques de alerces, se valoran los avances en investigación. “Es reconfortante saber que la ciencia puede ayudar a la conservación de nuestros ecosistemas, especialmente con investigación que nos permita tomar decisiones de manejo, es decir, facilitar el control de las amenazas que se ciernen sobre estos valiosos ecosistemas protegidos por el Estado de Chile”, expresó Pablo Cunazza, Jefe del Dpto. de íreas Silvestres Protegidas de CONAF, Región de Los Ríos.

Compromiso con la restauración

El interés por la conservación del alerce y su restauración no proviene solamente de parte del mundo científico, sino también de pequeños propietarios o comunidades aledañas a estos bosques. Es el caso de Alfredo Núñez, dueño de un predio cercano a la ciudad de Puerto Montt, que alberga un denso rodal de alerces de 120 años, un pequeño bosque único entre las diversas poblaciones de la Depresión Intermedia, que se encontraba rodeado de un área degradada de praderas y matorrales. Es aquí donde se inició en el año 1988 un proceso de restauración con un equipo de la Universidad Austral de Chile, iniciativa distinguida entre los proyectos de Filantropía Ambiental por el Centro de Investigación y planificación para el Medio Ambiente (CIPMA) y dicha casa de estudios en el año 2000.

“Cuidamos nuestros alerces, es una especie protegida que nuestros hijos y nietos han tenido la oportunidad de conocer y valorar, en especial a través de los investigadores. Con la ayuda de ellos hemos aprendido mucho más”, manifestó Elba Ojeda, esposa de Núñez.

Diversos actores ponen en valor este patrimonio natural, que si bien se encuentra protegido, requiere de una visión común que promueva el estudio y la conservación del alerce, incorporando la relación con las comunidades para las cuales la madera muerta representa un recurso económico, y su uso sustentable.

Este artículo sobre la conservación del alerce fue ganador del 2do premio del curso «Comunicar la Biodiversidad» de Claves21 y Earth Journalism Network. 

 

Conservación de la biodiversidad desde una feria agroecológica

¿Cómo una feria realizada cada sábado entre las 7h y las 13h con venta directa del agricultor familiar al consumidor de la ciudad contribuye a conservar la biodiversidad? En la primera cuadra de la Avenida José Bonifacio, barrio Bom Fim, en Porto Alegre (Rio Grande do Sul, Brasil), encontramos la respuesta en la FAE, la Feria de los Agricultores Ecologistas.

Feria de los Agricultores Ecologistas. Foto: Eliege Fante.

Feria de los Agricultores Ecologistas. Foto: Eliege Fante.

Las 150 familias asociadas a la FAE distribuyen los frutos de su producción agroecológica en 44 puestos. Parte de estas familias son fundadoras y participantes activas desde el 16 de octubre de 1989, el día Mundial de la Alimentación, bajo los auspicios de la Cooperativa Coolmeia (1978-2006). La misma reúne a ecologistas reconocidos, tanto para la construcción del movimiento ambientalista como para la política ambiental de Rio Grande do Sul.

Luego de la desintegración de Coolmeia, FAE continuó creciendo hasta la creación de la Asociación Agroecológica en 2006. Roque Domingos Rossi, presente desde 1989, dijo que «cuando la Coolmeia inauguró la FAE, no existía otra feria para el consumidor de Porto Alegre.

De acuerdo con la geógrafa Claudia Dreier, la FAE fue «la primera feria ecológica de Brasil luego de la Revolución Verde y sirvió de modelo para otras ferias de estados vecinos». En su investigación, Dreier demuestra cómo la biodiversidad es favorecida a partir del trabajo de los agricultores ecologistas: variedad en la cosecha, equilibrio en el medio ambiente, preservación de ecosistemas y especies nativas, aprovechamiento de plantas alimenticias no convencionales y rescate de semillas criollas, entre otras.

Actualmente, el público interesado en alimentos sin agrotóxicos y que valora la biodiversidad sureña encuentra más de 20 ferias similares en otros barrios, en universidades y ONGs que incentivan la agroecología en la capital del Estado.

[su_note note_color=»#a5c92e»]»Además de conservar la biodiversidad, nuestro trabajo hace que la biodiversidad sea productiva y nuestra familia tenga ingresos».[/su_note]

Los asociados de la FAE parten de los cerca de 30 municipios de origen al inicio de las madrugadas del sábado para esperar la clientela a partir de las 7 de la mañana. Ellos pertenecen a la agricultura familiar, algunos cuentan con financiamiento de cooperativas de crédito donde están asociados o de programas para la agricultura de los gobiernos. En promedio, en un puesto de la FAE, pueden entrar cerca de 15 mil reales al mes. La agroecología proporciona a los asociados la sostenibilidad de las familias en diversas dimensiones, de la salud a la educación, de las finanzas a los vínculos sociales.

Martha Kayser, cliente que conoció a Coolmeia y marca presencia entre miles todos los sábados en la FAE, conmemora la toma de conciencia de las cooperativas en la década de 1980 sobre la importancia de una alimentación sana. «Creo que la FAE es la mayor inversión de Porto Alegre. Yo elijo comprar aquí mi alimento libre de agrotóxicos,»Â dijo.

Rossi sale del área rural de Gramado, región serrana, y recorre al menos 125 kilómetros para llegar a la dirección de la FAE en el barrio Bom Fim y montar su puesto. El manejo agroecológico en su propiedad de 24 hectáreas permite producir hierbas medicinales y PANC (plantas alimenticias no convencionales). Su puesto es uno de los más diversificadas de la FAE porque reúne cerca de cien especies.

«Además de conservar la biodiversidad, nuestro trabajo hace que la biodiversidad sea productiva y nuestra familia tenga ingresos. Difundimos las plantas, su modo de uso y los beneficios que traen para nuestra salud,» sostuvo Rossi. El agricultor se alegra al compartir información con la clientela que muchas veces se sorprende, como con los usos de la raíz de guanxuma o la lengua de vaca. Estas especies se tienen como injertos o malas hierbas en los cultivos convencionales, pero son sabrosas, nutritivas y contribuyen al equilibrio del organismo humano.

[su_note note_color=»#a5c92e»]»La agricultura convencional produce monocultivos y unas pocas materias primas. Y eso trae la pérdida de variedades, de salud humana, y de biodiversidad».[/su_note]

De la Banca de los Frijoles, la familia parte de Ipíª para Porto Alegre en un recorrido superior a 170 kilómetros. Maiara Marcon, una de las agricultoras, cuenta que sólo en su propiedad de 16 hectáreas ya cosechó alrededor de 30 variedades de frijoles. Actualmente su puesto dispone de 15 variedades debido a problemas en la conservación de la biodiversidad, como factores climáticas, de manejo y de mano de obra. Además de los frijoles, entre los alimentos provenientes de las pequeñas propiedades de las diez familias que abastecen esta banca, se encuentran verduras, raíces, maíz y harina de maíz y condimentos, todo dependiendo de la estación del año.

«La biodiversidad tiene que ser mantenida y nosotros contribuimos para ello seleccionando las semillas, buscando intercambiar con otros productores y, hace dos años, formamos un núcleo entre mujeres y jóvenes con el objetivo de rescatar las semillas de nuestra biodiversidad,» sostuvo Marcon.

Así, mientras la agroecología conserva la biodiversidad, los agricultores ecologistas se renuevan cada edición de la feria: «La gente viene aquí y recarga las energías para volver a la propiedad rural y producir con la biodiversidad que en la FAE es valorada», concluyó Rossi.

La feria agroecológica como política pública

Para el biólogo Francisco Milanez, la Feria de Agricultores Ecologistas contribuye de muchas maneras a la conservación de la biodiversidad. Pero sobre todo él enfatiza la importancia de la práctica de la agroecología.

«Hacer agroecología es no contaminar el agua y los ecosistemas ni devastar masivamente la naturaleza, porque es una práctica que necesita áreas preservadas. La agroecología reconoce las PANC (plantas alimenticias no convencionales). La agricultura convencional produce monocultivos y unas pocas materias primas. Y eso trae la pérdida de variedades, de salud humana, y de biodiversidad«, explicó.

De hecho, en Brasil, predomina la posesión de la tierra en la mano de pocas familias volcadas a la producción de commodities para exportación, principalmente la soja y el maíz. En 2014, el Ministerio de Medio Ambiente informó que el 90% de los inmuebles rurales eran pequeñas propiedades, las cuales ocupaban cerca de una quinta parte de las tierras del país.

Con el IBGE, Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, a través de los datos divulgados en la encuesta Perfil de los Estados Brasileños (Estadic) 2017, casi todos los estados del país incentivan la agricultura familiar y orgánica. El Río Grande do Sul, por ejemplo, posee el Plan Estatal de Agroecología y Producción Orgánica (Pleapo/RS), desde 2016 hasta 2019, que contempla apoyo financiero y técnico. En total, la producción orgánica gaúcha está presente en más de 10 mil hectáreas con 1200 familias trabajando.

La nota fue la ganadora del 1er premio en el curso Comunicar la Biodiversidad de Claves21 junto con Earth Journalism Network. 

La biomasa, alternativa para cumplir con los compromisos climáticos de Argentina

A partir la ley de energías renovables, Argentina inició una etapa de fomento de la generación de energía eléctrica a partir de fuentes limpias como una alternativa al combustible fósil. El Gobierno Nacional asumió el compromiso de alcanzar un 20% de la oferta eléctrica de fuentes renovables para el año 2025. Hoy esa cifra llega a 1,2%, pero ya hay contratos que prometen escalar al 8% este año y a 12% en 2019 gracias a las licitaciones de proyectos financiados por el Programa RenovAr, el principal instrumento de promoción de energías limpias.

Foto: Gentileza írea de Extensión Forestal del CIEFAP (Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico).

Foto: Gentileza írea de Extensión Forestal del CIEFAP (Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico).

El programa de fomento del gobierno argentino está despertando mucho interés de todos los actores nacionales e internacionales. La inversión en energías renovables en el país aumentó nueve veces en 2017, comparado con el año anterior, hasta alcanzar los U$S1.800 millones, según estimó el último reporte de la organización global REN21.

Al observar las últimas licitaciones de Renovar, las tecnologías renovables privilegiadas fueron la eólica y solar. Sin embargo, una de las fuentes que está cobrando cada vez mayor atención es la “biomasa”, un tipo de energía que proviene de materia prima de origen biológico como desechos forestales y/o agrícolas. El año pasado, empresas españolas anunciaron inversiones por $us. 300 millones para construir 10 plantas de biomasa en Argentina en los próximos cuatro años, esto indica el gran interés que está recibiendo la biomasa como alternativa.

La utilización moderna de la biomasa presenta ciertas virtudes adicionales a otras fuentes energéticas, sobre todo para las regiones más australes de la Argentina donde hay una gran dependencia de los combustibles fósiles.

El caso de la Patagonia es un ejemplo clave. Para esta región la biomasa forestal promete ser una alternativa para resolver las grandes dificultades de calefacción en zonas con desabastecimiento energético y con inviernos que se recrudecen cada año. El mes pasado las temperaturas en Chubut alcanzaron los 21 grados bajo cero, un récord de la última década, generando que muchos lagos y hasta el mismo río Chubut se congelara por completo. Muchos hogares se quedaron sin leña en esta provincia y la dependencia de la distribución de garrafas de gas licuado dejó aislados a muchos municipios.

El caso de Chubut

En Chubut están buscando alternativas de calefacción que resuelvan los problemas de las poblaciones vulnerables. En los últimos años se han multiplicado las iniciativas relacionadas a aprovechar el potencial de la biomasa proveniente del residuo forestal. El último ejemplo se dio el pasado 17 de agosto, con la firma de un convenio entre el Gobierno de Chubut y el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP) para promover el uso de la biomasa con fines de calefacción sostenible.

La idea detrás de este convenio es aprovechar el financiamiento destinado para el “Plan Calor” del Ministerio de Familia y Desarrollo Social de la provincia de Chubut para apoyar innovaciones en energías alternativas. El Plan Calor entrega anualmente subsidios para la población vulnerable que se destinan a la compra de garrafas de gas o leña para calefacción. El convenio entre CIEFAP y el gobierno provincial busca reemplazar las garrafas de gas por biomasa que se genera aprovechando los desechos forestales.

“Lo que invierte el Plan Calor para subsidiar la calefacción de las poblaciones vulnerables es una inversión muy grande que hace el Estado provincial todos los años y que se puede aprovechar para apoyar emprendimientos que aporten biomasa sostenible en lugar de invertir en productos menos eficientes y más contaminantes como el gas o la leña virgen,» destacó Dana Cardozo, directora de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Provincia de Chubut, en una entrevista para Claves 21.

«La intención es aprovechar la biomasa disponible en los residuos de la poda y raleo en la provincia para producir pellets o briquetas de estos residuos. Queremos que estas aproximadamente 9600 familias que reciben los subsidios del Plan Calor tengan acceso a este tipo de biomasa al tiempo que dejamos de tener restos de poda que corren riesgo de incendio,» agregó.

De los residuos de la poda se pueden generar tres subproductos. Por un lado, las briquetas y los pellets que se forman al compactar los restos de la poda y los desechos de los aserraderos. Las briquetas son bloques sólidos con forma de ladrillo o cilindro.

Los pellets tienen una forma más pequeña, similar al alimento balanceado de las mascotas pero se producen de la misma manera, prensando los residuos de madera. Los chips, en cambio, son más rústicos y fáciles de obtener, porque son astillas de la madera que no llevan ningún proceso de molienda y compactado.

El aprovechamiento de los residuos forestales tiene el potencial de solucionar varias problemáticas en la provincia de Chubut, además de la calefacción. Sobre todo, permite aprovechar los residuos forestales, que hoy se desperdicia en un 70%, y reducir los riesgos de incendios y la propagación de plagas.

Asimismo, producir biomasa en Chubut permitiría reducir los costos de logística que hoy se invierten al importar el 90% de los pellets de la provincia de Misiones, principal productor del país de biomasa forestal.

“Nuestro proyecto quiere generar escala en los emprendedores y pymes de la provincia y así dejar de comprarle pellets a Misiones y lograr la autosuficiencia de esta fuente energética”, agrega Cardozo.

Biomasa para grandes y pequeños

La biomasa para la generación de energía térmica (calefacción) tiene dos usos o formas de aplicación posible. El primero es el uso a gran escala o para uso institucional de grandes establecimientos. La provincia de Chubut inició este año un proyecto piloto de biomasa a gran escala para instalaciones de más de 600 metros cuadrados.

El CIEFAP a través del Plan Estratégico de Biomasa Forestal instaló el mes pasado en la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) de Esquel una Caldera a chips de biomasa comprada en Austria, la primera en Argentina capaz de calefaccionar grandes instalaciones.

“La caldera de 50 watts es ideal para instituciones grandes. Primero conectamos un edificio de 300 metros cuadrados y tres pisos de alto que solía calefaccionarse con gas licuado. Logramos con esta caldera de biomasa una calefacción a un costo 30% más bajo,» afirmó José Daniel Lencinas, director del CIEFAP, para Claves 21.

«La instalación de la muestra itinerante inició en Bariloche y luego se mudó a Esquel donde la caldera se utiliza para calentar un predio de 250 metros cuadrados con loza radiante. La instalamos en el GIRSU porque queríamos aprovechar el residuo de poda que genera un impacto ambiental muy grande en la localidad”, agregó.

Lencinas cree que es posible crear un mercado para las calderas producidas en Chubut y que en los próximos diez años aumentará la demanda de esta tecnología. Pero indica que para ello es necesario crear una demanda de mercado que impulse las inversiones. La muestra itinerante que se instaló en Esquel estará allí cuatro meses y tiene como objetivo generar apropiación tecnológica por parte de la comunidad y los tomadores de decisión e impulsar la demanda de calderas.

“La gente está acostumbrada en otras partes del país a abrir la llave y que salga el gas. Con estas estufas es lo mismo, se llena el silo, se pulsa un botón y listo ya tenés calefacción. El objetivo es que la comunidad vea que esta caldera funciona y que quiera replicarla en otras instituciones”, indicó Agustín Capitanich, ingeniero mecánico especializado en la producción de estufas de biomasa.

Capitanich comenzó este año a trabajar en el CEFIAP como coordinador del nuevo laboratorio de pruebas en biomasa y de la planta piloto de pellets con especies locales. Está encargado de la investigación que busca identificar distintos tipos de materiales para producir biomasa, que no sean sólo chips de madera.

“Los pellets son una tecnología más avanzada y permiten el uso domiciliario. Hoy estamos haciendo pruebas con estufas producidas en la provincia en dos unidades familiares en la zona de Corcovado”, agrega Capitanich.

El segundo uso de la biomasa es a nivel domiciliario y a pequeña escala. En este punto el mayor desafío es mejorar los dispositivos de combustión dado que las estufas utilizadas en la actualidad, como por ejemplo las salamandras, tienen muy bajo rendimiento (30%).

La tecnología que se quiere desarrollar puede llegar a rendimientos de un 82%, lo que significa una mayor eficiencia en la quema de combustible para calefacción. “Estas adaptaciones tecnológicas son claves si se quiere aprovechar la biomasa para responder a las necesidades de calefacción de la provincia”, indica Lencinas.

La Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Chubut está apoyando, por su parte, emprendedores y pymes que alcancen innovaciones para adaptar las estufas domiciliarias. En la entrevista con Claves 21, Dana Cardozo, directora de esta entidad, indicó que uno de esos proyectos está llevando adelante pruebas piloto de equipos adaptados por emprendedores en 10 hogares destinatarios del Plan Calor.

Se espera que la información que arrojen estas pruebas demuestre la factibilidad de los pellets como sustituto de la leña y garrafas que son provistas por el Plan Calor y además permitan estudiar el cambio que se necesita para usar pellets.

Mientras avanzan en estos proyectos, la Secretaría busca impulsar un proyecto de ley para priorizar el reemplazo la biomasa como política de gobierno. “Nuestro objetivo es que a través de una ley se establezca la biomasa como prioridad provincial y se impulse el desarrollo de emprendimientos locales”, sostiene Dana Cardozo.

Para Cardozo todavía existe una gran necesidad de contar con marcos regulatorios que den impulso los proyectos locales ya que los programas grandes como RenovAr dejarían fuera a los emprendedores.

“RenovAr está diseñado para empresas grandes con proyectos energéticos consolidados. Los proyectos que apoyamos desde la Secretaría de Innovación son de pymes que no tienen esa escala pero son muy importantes porque son quienes comprenden de cerca las problemáticas y necesidades de las poblaciones locales. Son ellos los que pueden crear un tipo de biomasa que respondan a los intereses de las comunidades vulnerables”, indica.

Si bien la promoción de energías renovables en Argentina avanza, en la práctica las provincias están demandando instrumentos adaptados a sus necesidades. En Chubut se está gestando un movimiento de actores que trabajan para identificar a través de la ciencia y la tecnología las alternativas más sostenibles para satisfacer las demandas energéticas de la provincia. Se están llevando adelante pruebas piloto a distintas escalas y se abre un enorme potencial para la transición a una economía baja en carbono.

La Asociación Forestal Argentina (AFoA) asegura que la energía de biomasa forestal podría sextuplicarse en Argentina lo que se volvería una alternativa interesante para cumplir con los compromisos de lograr un 20% de energía limpia en el país. Aunque queda mucho por recorrer ya que hoy la contribución de la biomasa sólo alcanza el 0,11% de la matriz de energía eléctrica de Argentina.

Energías renovables: jóvenes emprendedores apuestan a la transición

La transición hacia las energías renovables en Argentina ya es un hecho. Lo demuestra el impulso normativo desde hace décadas, las inversiones crecientes en el sector y las iniciativas presentadas desde el emprendedurismo.

Energías renovables en Argentina: parque eólico

Parque eólico. Foto Albert Vilchez Licencia: CC BY-NC-ND 2.0

Sin embargo, estas tendencias se ven opacadas por las declaraciones del Presidente Mauricio Macri al considerar que “Vaca Muerta es una revolución positiva, una revolución energética para la Argentina”.

Las energías renovables en Argentina

Pareciera que el boom de las energías renovables fuera reciente, de los últimos años. No obstante, Argentina promovió su inversión y uso eficiente desde 1980. Esto se consolidó con la sanción de la Ley 25.019, la cual declaró de interés nacional la generación de energía eléctrica de origen eólico y solar. La primera logró posicionarse al ser más competitiva por sus costos.

El enfoque se amplió en 2006 al incorporar otro tipo de fuentes y establecer por primera vez un objetivo de participación en la matriz energética de un 8% para el año 2016. Con demoras en su reglamentación y un nivel de ambición insuficiente, se la modificó en 2015. La Ley 27.191 no sólo amplió nuevamente las fuentes sino también su alcance mediante un objetivo escalonado: 8% al 2017; 12% al 2019; 16% al 2021; 18% al 2023 y un 20% 2025.

La normativa ya estableció el camino a seguir para los años venideros y el actual gobierno lanzó en el 2016 el programa RenovAr para transitarlo. A través de licitaciones públicas divididas en varias rondas, las empresas presentan sus proyectos de inversión y el precio al cual están dispuestos a vender su capacidad energética. Los avances se muestran a continuación:

Avances de RenovAR energías renovables en Argentina.

La cantidad de proyectos comprometidos se ha incrementado. Según el Ministerio el 77% del total los proyectos de las rondas 1 y 1.5 “se encuentran en construcción u operación comercial”. Son 53 proyectos de los cuales 47 están en construcción y seis en operación por un total de 2.322,245 MW. Además, se puede dar cuenta de una tendencia a la baja en el precio y en la incorporación de otras tecnologías como la generación de biogás proveniente de rellenos sanitarios.

Con el impulso de la 27.191 y de RenovAr, el perfil de las energías renovables en el país quedó constituído de la siguiente forma:

perfil de las energías renovables en Argentina.

Las imágenes muestran una tendencia hacia la diversificación, con una disminución de la participación de la energía hidroeléctrica desde el año 2013 y el incremento considerable de los biocombustibles, principalmente líquidos.

Sin embargo, considerando los datos al año 2016 del MINEM, la energía hidráulica sigue siendo la predominante. Según uno de los escenarios proyectados por el ministerio -eficiencia e inversión al 2030- se espera que la hidráulica siga disminuyendo su participación a un 29%, se incrementen el resto de las renovables a un 25%, que disminuyan los fósiles a un 31% y que se aumente la nuclear a un 15%.

PROESUS, emprendimientos de alto impacto

Esta radiografía energética “limpia” está plasmada de cierta forma en la cultura emprendedora del país. El Programa Nacional de Emprendedores para el Desarrollo Sustentable (PROESUS), que depende de la ahora Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, busca detectar, promover y fortalecer emprendimientos de alto impacto, que fomenten el desarrollo sustentable mediante la utilización de nuevas tecnologías.

Según el informe del 2016 del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) la mayor cantidad de emprendedores en el país se encuentra en un rango etario de 24 a 35 años; y de los 16 emprendedores PROESUS 2017 la edad promedio es de 32 años, 19 para el más joven y 43 para el mayor.

Desde la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable nacional sostienen que los sectores en los que más se presentan proyectos son los de energía, construcción y residuos; de hecho de los PROESUS destacados en 2017, cuatro se enfocan en el sector de energía.

Tres de ellos se concentran en biocombustibles: “BIEM” elaboración de bioetanol con residuos de la elaboración de vino blanco en Mendoza; “Bioenergía del Norte” con un sistema de gestión de residuos para la producción de biogás y fertilizantes en Jujuy y “Biomad. Menos basura, más energía” un biodigestor modular para la producción de biogás y fertilizantes en Buenos Aires.

El tercero de los emprendimientos, “Wabee Smart Energy”, consiste en un sistema para obtener datos en tiempo real sobre el consumo energético orientado a adoptar mejores prácticas para alcanzar la eficiencia energética.

Esto último va de la mano con lo que la presidencia argentina del G20 sugirió en el comunicado oficial del grupo de “Transiciones energéticas”, al referirse al Cambio de Comportamiento como “un puente entre la innovación, el progreso tecnológico y las medidas de eficiencia energética de los países, que generen mejores beneficios para los consumidores y para todos los sectores de la economía”.

La situación de las energías renovables en Argentina y la proactividad de la juventud para incursionar en propuestas que resuelvan problemáticas actuales brinda un pronóstico positivo y se presenta como otra alternativa para apostar a la financiación de la transición energética.

En la dependencia de Ambiente de la Nación señalan que “la innovación está estrechamente relacionada con el futuro, y sin dudas es fundamental que los jóvenes protagonistas de este futuro tengan un rol protagónico en el desarrollo de nuevos emprendimientos que fomenten las fuentes renovables de energía, y de nuevas tecnologías que permitan hacer que la energía sea más limpia, asequible y equitativa».