Esta semana Argentina exportó 10 toneladas de pilas usadas que estaban acopiadas en la Ciudad de Buenos Aires desde 2008. Un buque partió del puerto de Zárate llevando esos residuos hacia Saint-Quentin-Fallavier, Francia, para su tratamiento y disposición final. El Ministerio de Ambiente de la Nación aseguró que la medida “es el inicio de un programa proyectado para dar solución al desecho de estos residuos”. De qué se trata.

Pilas usadas. Foto: PA Resources Council. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0.
Pilas usadas. Foto: PA Resources Council. Licencia: CC BY-NC-ND 2.0.

La historia de esas pilas comenzó hace 9 años con una campaña de recolección que hizo el Gobierno de la Ciudad. Sin embargo, luego de que los vecinos entregaron sus pilas gastadas, el Ejecutivo local no logró deshacerse de ellas de manera segura y esas 10 toneladas de residuos peligrosos quedaron acumuladas en un depósito del puerto porteño.

Ahora, tras un trabajo conjunto entre Nación y Ciudad, las pilas comenzaron un camino de 11.000 kilómetros hacia su destino final en Francia.

¿Qué tratamiento se les dará a esas pilas? Según pudo saber Claves21, serán sometidas a un proceso de “pirometalurgia” y dispuestas en un relleno de seguridad francés.

El Ministerio de Ambiente de la Nación manifestó en un comunicado que “esta exportación es el puntapié inicial para la implementación de un programa en desarrollo que brindará a la población una solución para desechar las pilas agotadas”.

Claves21 dialogó con Javier Ureta Sáenz Peña, secretario de Control y Monitoreo Ambiental de la cartera conducida por Sergio Bergman, a fin de conocer mayores precisiones sobre ese programa para desechar las pilas.

El que contamina, paga

Ureta Sáenz Peña afirmó que “esta exportación de pilas fue un hito de gestión para poder avanzar hacia un programa basado en la responsabilidad extendida de los importadores”.

“Es una mala noticia que hay que dar: no hay mucho que hacer con las pilas”.

El principio de “responsabilidad extendida” implica que los productores (en este caso, los importadores), que se benefician con la venta de sus productos, deben asumir la responsabilidad por esos productos hasta el final de su vida útil, especialmente en lo que refiere a su recuperación, reciclaje y/o disposición final. En pocas palabras, significa que “el que contamina, paga”.

“El problema con las pilas primarias (las que no son recargables) es que no tienen recuperación -prosiguió el funcionario- y la Ciudad de Buenos Aires no tiene rellenos de seguridad, así que difícilmente se hubiese podido solucionar de otra manera que no fuera la exportación. Es una mala noticia que hay que dar: no hay mucho que hacer con las pilas”, reconoció.

Este licenciado en Ciencias Ambientales que anteriormente se desempeñó en la Agencia de Protección Ambiental porteña precisó que “los costos del envío de las pilas a Francia fueron pagados por las empresas”.

Barriles con las 10 toneladas de pilas exportadas a Francia. Foto: Ministerio de Ambiente de la Nación.
Barriles con las 10 toneladas de pilas usadas exportadas a Francia. Foto: Ministerio de Ambiente de la Nación.

Lo que se viene

Javier Ureta Sáenz Peña le adelantó a Claves21 que el Ministerio de Ambiente prepara un proyecto de recolección y disposición final de pilas usadas “con una mirada federal y trabajando con el sector privado y los gobiernos locales”.

Según la información brindada por el funcionario, esta iniciativa se basa en tres pilares de implementación:

  • Reforma de la Ley de Residuos Peligrosos: la legislación vigente limita el transporte residuos peligrosos de una provincia a otra, lo que dificulta el traslado de las pilas a rellenos de seguridad, ya sea dentro del país -hay provincias que cuentan con rellenos de seguridad- o en el exterior -como fue el caso de las pilas porteñas enviadas a Francia-. El proyecto del Gobierno propondrá un trato especial para las pilas, para que puedan ser trasladadas.
  • Responsabilidad extendida: “Tenemos el compromiso del sector privado de que se va a hacer cargo de la logística inversa para la recolección de las pilas usadas y de su disposición final”.
  • Implementación federal: “Este programa tiene una mirada federal: los gobiernos locales van a definir dónde se pondrán los centros de recepción de las pilas”.

Déficit de saneamiento

El secretario de Control y Monitoreo Ambiental reconoció que hay un “déficit estructural de saneamiento en el país”.

“Por fuera de los grandes núcleos urbanos, el 40 por ciento de la población no tiene rellenos sanitarios. Así, las pilas gastadas van a parar a basurales y entran en contacto con el suelo, el agua, los animales y las personas. Queremos evitar eso”, explicó.

Qué hacer y qué no hacer con las pilas usadas

Ureta Sáenz Peña expresó que “aunque muchas veces se dice que se tiren junto con los residuos comunes, es algo totalmente desaconsejado” porque es muy probable que terminen en basurales.

“Una buena práctica es cubrir con cinta adhesiva las puntas de las pilas para evitar que generen descargas, sobrecalentamiento o incluso incendios”

También consideró que iniciativas como el uso de pilas en la construcción de ladrillos y otros objetos “no eliminan la peligrosidad del producto, sino que agrandan el problema a futuro”. “No es una solución”, aseveró.

A pesar de que es poco lo que puede hacerse con las pilas gastadas, el funcionario recomendó que hasta tanto no se habiliten lugares de recolección, las pilas y baterías usadas sean “guardadas en los hogares en un lugar fresco, seco y lejos del sol”. Además, aconsejó: “Una buena práctica es cubrir con cinta adhesiva las puntas de las pilas para evitar que generen descargas, sobrecalentamiento o incluso incendios”.

 

 

Documento recomendado: 10 puntos para la correcta gestión de residuos de pilas y baterías (Greenpeace).

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