Hoy entró en vigor el Acuerdo de París sobre el cambio climático, resultado de un arduo proceso de negociación internacional que tuvo su corolario en la pasada COP21, cuando los representantes de 195 países aprobaron esta nueva hoja de ruta -que reemplaza al Protocolo de Kyoto- para reducir las emisiones de gases que calientan la atmósfera, así como también, generar planes de adaptación a los efectos del cambio climático.

En esta nota, los principales aspectos del Acuerdo de París y por qué los compromisos nacionales deben ser más ambiciosos aún. 

El Secretario de Estado estadounidense, John Kerry, durante la firma del Acuerdo de París en abril pasado. Foto: Departamento de Estado de los Estados Unidos. Dominio Público.
El Secretario de Estado estadounidense, John Kerry, durante la firma del Acuerdo de París en abril pasado. Foto: Departamento de Estado de los Estados Unidos. Dominio Público.

Las cinco claves del Acuerdo de París

1 -Compromisos nacionales: El acuerdo es jurídicamente vinculante a medias, ya los planes nacionales de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero presentados por los países ante la ONU no son de cumplimiento obligatorio ni hay mecanismos de sanción a los países que no los cumplan.

2 – Evaluación: Aunque como ya se dijo los compromisos nacionales no son de cumplimiento obligatorio, habrá una evaluación de los progresos de los países cada cinco años mediante un mecanismo de “reporte y rendición de cuentas transparente”. Se espera que los Estados vayan subiendo la ambición de sus compromisos gradualmente.

3 – Temperatura máxima: El Acuerdo pretende limitar el aumento de la temperatura promedio del planeta “bien por debajo” de los 2 grados centígrados y realizar “esfuerzos para limitar ese aumento a 1,5 grados centígrados”.

4 – Pico de emisiones: Según el texto del Acuerdo, las emisiones deberán tocar un techo “tan pronto como sea posible”, reconociendo que lograr ese objetivo llevará más tiempo para los países en desarrollo. Una vez logrado, se deberán reducir de manera rápida las emisiones para encontrar “un equilibrio entre las emisiones provocadas por la acción del hombre y lo que puede absorber la atmósfera” en la segunda mitad de siglo.

5 – Financiamiento: El Acuerdo crea un Fondo Verde del Clima con un mínimo de 100 mil millones de dólares anuales para que los países en desarrollo enfrenten los costos de mitigación y adaptación al cambio climático.

“Tienen que producirse reducciones sin precedentes de las emisiones de gases de efecto invernadero”.

Sin embargo, hasta ahora los compromisos son insuficientes

La anticipada entrada en vigor del Acuerdo de París -planificada inicialmente para 2020- podría ser una señal de que finalmente la comunidad internacional aceptó que es necesaria una acción urgente y sin precedentes para evitar las dramáticas consecuencias del cambio climático proyectadas por los científicos si a fines de este siglo se superan los 2 grados de aumento de temperatura global con respecto a la temperatura de la era pre industrial.  Sin embargo, como confirmó ayer el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), las promesas de reducción de emisiones realizadas por los países no alcanzan.

En una nueva evaluación científica –The Emmissions Gap Report-, el PNUMA advirtió que “incluso si se cumple las promesas del Acuerdo de París plenamente, las emisiones previstas en 2030 ponen al mundo en la ruta de un aumento de temperatura de 2,9ºC a 3,4ºC en este siglo”.

El reporte enfatiza que en los próximos 15 años “tienen que producirse reducciones sin precedentes de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como esfuerzos inéditos para construir sociedades resilientes ante los efectos, cada vez mayores, del cambio climático”.

Es momento de acelerar la acción

En ese sentido, el director ejecutivo del PNUMA, Erik Solheim, destacó hace pocos días en diálogo con Claves21 el reciente acuerdo logrado en Kigali, Ruanda, para la paulatina erradicación de las emisiones de los gases que provienen de los sistemas de refrigeración. “Ese acuerdo en Kigali significa reducir el calentamiento de la Tierra en medio grado centígrado“, puntualizó la máxima autoridad ambiental de Naciones Unidas, al tiempo que sostuvo que “los países deben acelerar sus acciones y tomar medidas adicionales a partir de ahora con gran velocidad“.

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